Bacalao con magdalenas en el recreo del San Francisco de Paula

  • Baño proustiano de amistad con Manuel Barea de su promoción colegial En el restaurante Jaylu se dieron cita los del 57

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Fue tan emocionante como el día de las medallas en el teatro de la Maestranza. No estaban Carmen Laffón ni Antonio Banderas, pero Manuel Barea se sentía protagonista de la película Los niños del coro y modelo de una pintura excelsa, un retrato en el que dejó que entrara mucha gente, sus compañeros de promoción del colegio San Francisco de Paula, los que como él salieron de ese centro más que centenario en el curso 1956-1957. España boicoteó los Juegos de Melbourne, pero aquellos chavales estaban en plena forma. Todavía lo están en este mágico reencuentro.

La iniciativa partió de Narciso Flores, compañero de aula y de ideales, profesor mercantil originario de Moguer. Este paisano de Juan Ramón acudió al lugar de la cita, el restaurante Jaylu, en la calle López de Gomara, en compañía de un ilustre veterano. Manuel Losada Villasante nació el 21 de diciembre de 1929, casi una década antes que estos briosos condiscípulos. Premio Príncipe de Asturias, tutor del rey Juan Carlos, avaló con su presencia la solemnidad del acto y propició alguna divertida anécdota.

"Yo estuve en tu cátedra hace treinta años cuando estabas hablando de la clorofila", le dijo Joaquín Espina, farmacéutico, al genio de Carmona. Manuel Barea fue alumno durante diez años del San Francisco de Paula, donde ahora tiene estudiando a cinco sobrinos-nietos. "Del colegio pasé a la Universidad de la vida". Muy cerca del colegio tenía su Sorbona particular, las tiendas que su padre tenía en la Encarnación y en la calle Imagen. Los cimientos del bacalao sevillano.

El homenaje fue un cálido cruce de savia genética. Las cuatro generaciones de los Rey que pusieron en marcha el colegio. Las tres generaciones del restaurante Jaylu donde se celebró. "A mí me dio clase tu abuelo", le decía Julio Ramos a Luis Rey Goñi, el actual director, "y mi hijo Dámaso, que es médico, estudió en tu curso". Se refería a Luis Rey Guerrero, profesor de Ciencias Cosmológicas, padre de Luis Rey Romero, abuelo de Luis Rey Goñi.

Salieron nombres de profesores. "¿Cómo se llamaba don Margarito de apellido?". Felipe Ruiz Melgarejo, el único concejal que ha dado esta promoción, propietario de la discoteca Holiday, recordaba a otro clásico. "Don Federico siempre se quedaba con los castigados".

Recién llegado de Madrid apareció en el acto Juan Salas Tornero, presidente de la asociación de antiguos alumnos del San Francisco de Paula. La onda expansiva de este colegio es increíble. Se abre la puerta de la cocina y el director del centro reconoce a una jovencísima antigua alumna. Lorena Caballero está entre fogones. Hija del propietario, Enrique Caballero, hermano de los mellizos Javier y Luis nacidos en 1967 a los que el local debe su acróstico de presentación, Lorena tiene 18 años, estudia Arquitectura, le gusta la psicología y acaba de publicar su primera novela.

El bacalao, fetiche industrial de este emprendedor único, hizo las veces de la proustiana magdalena. El camino de los recuerdos. "Cuando se murió mi padre, el padre de Manolo Barea me decía que allí arriban iban a compartir un chalé juntos", dice José Cañete, comercial de una tienda textil donde se viste Barea. "Los dos amigos que se asomaban a un balcón a ver a las loteras de Sierpes. Lo curioso es que los panteones de las dos familias están uno al lado de otro en el cementerio".

Una veintena de colegiales disfrutaban de este recreo inesperado. Ángel Benítez, Emilio Ruciero, Santiago Almero, Sebastián Armesto, Ramón Fernández Becerra o Roberto Alés, el bético primo del Roberto Alés que fue presidente del Sevilla.

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