Banderas, calor y muchas horas de gimnasio

  • La cabalgata del Orgullo pone fin a una semana reinvidicativa marcada por las polémicas fotos de la Avenida.

Junio. Sevilla. Y el calor. Mezcla perfecta para exhibir el resultado de muchas horas de gimnasio. Camisetas que dejan al aire pezones masculinos y unos bíceps de ensueño. La manifestación -más bien cabalgata- del Orgullo es una colección de anatomías perfectas. Con o sin pelo. Al gusto del demandante en una jornada de reflexión.

En esta víspera electoral, la marcha recorta su recorrido. Sale de la Diputación para tomar por Puerta Osario y de ahí por las entrañas del centro hasta llegar a la Alameda. El que otrora era enclave degradado del casco antiguo se ha convertido en exponente de la diversidad sexual y cultural (término propio del lenguaje políticamente correcto).

Banderas multicolor por doquier. La manifestación del Orgullo deja de lado la Avenida, convertida en vía principal de la polémica a raíz de las fotos que en ella se muestran. El debate está en la calle: ¿un hombre con los glúteos al aire representa a toda la comunidad homosexual? Tras ver la cabalgata de ayer, la pregunta es otra: ¿se puede ser gay con barriga cervecera y sin ropa interior de marca?

La semana del Orgullo es ya tan sevillana que tiene hasta su pregón, el que pronunció el miércoles el actor Alex o'Dogherty. No le falta a la fiesta su punto de folclore (la peina y el volante siempre van por dentro). En la Alameda cantan Carmen Hierbabuena y la Terremoto de Alarcón (muy televisivas). Y en la calle se festeja que en la antigua Híspalis -patria de Adriano, el emperador gay- se haga visible la diversidad sexual (y las muchas horas de gimnasio).

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