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Barberías: La reinvención del sector

  • El oficio deja atrás los años de crisis y afronta el futuro con la combinación de nuevos servicios

  • El mayor cuidado estético del hombre propicia que en los últimos años se hayan abierto muchos negocios

Rubén Olmo peina a un cliente en El Barbero de Sevilla, abierto desde hace tres años en la calle O'Donnell. Rubén Olmo peina a un cliente en El Barbero de Sevilla, abierto desde hace tres años en la calle O'Donnell.

Rubén Olmo peina a un cliente en El Barbero de Sevilla, abierto desde hace tres años en la calle O'Donnell. / juan carlos vázquez

En Tetuán, en O'Donnell y en Rivero. Tres peluquerías de caballero en un entorno bastante cercano. ¿Sobreabundancia? No. Todo lo contrario. La proliferación de estos negocios tiene una explicación lógica: la alta demanda especializada que existe, lo que ha obligado a dar un nuevo giro a un tipo de establecimiento donde, además de cortarse el pelo, el hombre acude a recibir servicios tan variopintos como la depilación, el cuidado de la piel o, incluso, tatuarse. Es un nuevo concepto que lleva años funcionando en otras ciudades europeas y que en Sevilla se está desarrollando a una velocidad de vértigo.

Atrás quedaron los tiempos más duros de la crisis. La imposición del tipo del IVA -del 21%- causó bastantes estragos en el sector. Muchos empresarios (la mayoría autónomos) se vieron obligados a despedir personal o a cerrar directamente sus negocios ante la falta de clientes por el encarecimiento de los precios. Hubo quienes optaron por aguantar el chaparrón y sacrificar el margen de beneficio manteniendo las mismas tarifas. Otros decidieron abrir peluquerías low cost. Sin embargo, una vez pasados los años más severos de la debacle económica, los profesionales de la estética capilar encaran una época llena de nuevos retos que obligan a reinventar el negocio.

Rubén Olmo es copropietario de uno de los establecimientos citados antes. Su peluquería, en la calle O'Donnell, tiene nombre de ópera: El Barbero de Sevilla. Título que pone en práctica a diario. Por allí pasan cada jornada una media de 35 clientes. Se ha convertido en un negocio de referencia. Hasta tal punto que muchos turistas van a cortarse el pelo al recomendarlo las agencias de viaje. Algunos de sus clientes vienen de pueblos alejados. ¿A qué se debe este reclamo? Para contestar a la pregunta debe tenerse en cuenta el cambio producido en la estética masculina. "El hombre se cuida ahora mucho más que antes", explica Rubén Olmo. La diversidad de estilos masculinos demanda un servicio cada vez más personalizado, de ahí que estas peluquerías estén adquiriendo las características de un centro estético. "Ahí está el caso de los hipsters, que requieren un tratamiento especializado para cada tipo de barba y con bastante regularidad", explica este sevillano.

A Olmo el oficio le viene de familia. Su madre tenía una peluquería en La Puebla del Río. En ese local pasaron buena parte de su infancia él y sus hermanos mayores, que también se dedican al corte y el peinado. "Llevo 17 años trabajando como peluquero. Mucha gente nos comentaba que para los hombres había poca oferta de servicio en el centro de Sevilla, a diferencia de las mujeres, que sí contaban con bastantes", comenta este joven, quien añade que esperaron a encontrar "el local adecuado" para dar respuesta a la carencia. "Hace tres años abrimos la peluquería en O'Donnell. En este tiempo nos hemos convertido en un centro de referencia. No sólo atendemos a sevillanos, sino también a turistas. Este tipo de negocio, tan personalizado, constituye otro aliciente para visitar la ciudad", argumenta el empresario.

Nada nuevo bajo el sol. Algunas capitales europeas cuentan con peluquerías de renombre convertidas en reclamo turístico. No hay que salir de la península. En Lisboa, la peluquería Figaro's es un referente en este sentido. Muchos de quienes visitan la capital lusitana piden cita con antelación en la barbería más antigua de la ciudad. Tal es su fama que a ella han acudido famosos como David Beckham cuando anduvo por la capital del fado. La mayor parte de su mobiliario permanece intacto desde que abrió sus puertas. Un sabor clásico que atrapa a miles de turistas al año.

La peluquería de caballeros 'Bernal & Co' ofrece una gran variedad de servicios con una cuidada decoración. La peluquería de caballeros 'Bernal & Co' ofrece una gran variedad de servicios con una cuidada decoración.

La peluquería de caballeros 'Bernal & Co' ofrece una gran variedad de servicios con una cuidada decoración. / juan carlos muñoz

La estética es un factor determinante en las peluquerías masculinas que se están abriendo. A diferencia de los negocios low cost, en ellas cualquier elemento está cuidado al máximo. Nada se deja en aras de la improvisación. Esta característica va unida a la atención personalizada y a las nuevas técnicas en corte y cuidado del cabello.

"Todo es poco para seguir sumando". La máxima es de Virginia Argüelles, propietaria junto a su hermana Charo de la enseña Las Barberas de Sevilla. Su primer negocio lo abrieron hace 18 años en Sevilla Este. El oficio en ellas también viene de familia. Su padre fue barbero en el Polígono de San Pablo y les enseñó a usar las tijeras y la navaja. Han conseguido tanta fama que han abierto un nuevo local en la calle Pinto, en el centro de Sevilla. Pueden presumir de ser de las pocas mujeres que se dedican exclusivamente a pelar y afeitar hombres.

Mucho ha cambiado el perfil del cliente en estas casi dos décadas. Y muchos son los vaivenes a los que han tenido que hacer frente en este tiempo. El más difícil, sin duda, el que provocó la subida del IVA, al pasar del 8% al 21% en el gravamen impositivo. Estas dos empresarias optaron por ofrecer la misma calidad con idéntico precio, lo que supuso renunciar durante varios años a parte de sus beneficios. "Todos los profesionales del sector que optamos por tal postura nos fuimos empobreciendo", recuerda Virginia Argüelles. Sin embargo, esta situación se ha revertido con la demanda cada vez más creciente por parte de la población masculina.

"Nada tiene que ver el cliente de entonces con el de ahora. El hombre actual se cuida mucho más. Y lo hace desde edad temprana. Es una generación a la que hay que darle una respuesta muy personalizada. Deben tenerse en cuenta aquí los factores físicos y de estilo del cliente. Ya no sirve un servicio genérico", detalla Argüelles. Por tal motivo, esta familia ofrece en sus negocios -además del corte y afeitado- depilación, tratamiento facial y hasta moldeadores para el cabello masculino.

Israel Bernal es otro peluquero que logró resistir a la crisis. "Siempre opté por la calidad en los años de vacas flacas. El tiempo nos ha dado la razón a los que tomamos esta postura", refiere este sevillano, cuya peluquería se encuentra en la Ronda de Triana. Aquí abrió su primer negocio en 1997, aunque comenzó a trabajar antes, hace ahora un cuarto de siglo. A mediados de 2016, ante la elevada clientela que posee, decidió mudarse a un local más amplio, aunque sin salir de la zona. En su negocio trabajan ahora cuatro personas. Tres en peluquería y otra en el servicio estético, un ejemplo más de la diversificación del sector.

"El cliente actual es mucho más exigente. Cuando yo empecé a trabajar se pedía un buen servicio, ahora se reclama que el servicio sea excelente", incide Bernal, quien va a más al asegurar que, además de cortar y afeitar, "en una peluquería se deben transmitir emociones". "El tiempo que los clientes permanezcan aquí debe ser un momento de relajación, de encontrarse de manera cómoda y ahí debemos enfocar la inversión", detalla este profesional. Dichas exigencias se plasman en la decoración de su negocio. La iluminación es cálida, "para que el cliente se sienta acogido". El mobiliario también responde a un canon estético. Asientos y lavacabezas que recuerdan las antiguas barberías. A este cierto aire retro se añaden otros elementos modernos que simbolizan la unión de la maestría del oficio antiguo con las técnicas más modernas. "Cuido el sonido, los olores y un aspecto que para mí es fundamental en una peluquería: la limpieza, pues en todo momento se debe transmitir sensación de higiene".

Bernal forma parte de la directiva de la asociación de peluqueros de Sevilla. Confirma que ahora existe un "repunte" de barberías en Sevilla. Ello se debe a una mayor "autoexigencia" del hombre a la hora de cuidarse, "pues poseer una determinada imagen masculina se ha convertido en una demanda social, es una forma de posicionarse en el ámbito en el que se vive". A ello se añade la preocupación de los profesionales del sector "por hacer nuestro trabajo cada vez mejor". "Esto conlleva a que la atención al cliente sea cada vez más cuidada y personalizada", indica Bernal, para quien el nuevo servicio de peluquería masculina debe "ensamblar" el concepto de barbería antigua, ("la vieja escuela"), con las nuevas posibilidades que presenta el mercado en cuanto a herramientas y productos.

La falta de unión en el sector es uno de los "problemas" que admite este peluquero. "He entrado a formar parte de la directiva de la asociación para dicho cometido, con la intención de acabar con esta carencia, pues debemos defender nuestros derechos e inquietudes y formarnos más", asegura Bernal, quien advierte que son muy pocas las franquicias que operan dentro del sector de las barberías. "La mayoría son autónomos y pymes, cada uno con un estilo personalizado, lo que se convierte en un atractivo para los clientes, que eligen a qué negocio acudir en función de si se adecua a su estilo", asevera este profesional. Bernal defiende que "ir a una peluquería u otra se ha convertido también en una cuestión de marca".

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