Barreras contra el peatón en el centro

  • Las reurbanizaciones de calles incumplen la nueva ordenanza de accesibilidad. Faltan adoquines planos y sobran aceras estrechas llenas de obstáculos.

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La abundancia de adoquines tradicionales rugosos y con resaltes en las calzadas, en lugar de superficie plana; las aceras estrechas que no llegan a los 1,50 metros mínimos y están llenas de obstáculos son los principales incumplimientos que el Ayuntamiento de Sevilla sigue cometiendo en la reurbanización de calles del centro, pese a los buenos propósitos con que aprobó la nueva ordenanza de accesibilidad universal (BOP 46) que entra en vigor en agosto.

Lo denunció en abril la Plataforma Una ciudad para todos que conforman, entre otras, las asociaciones de Peatones de Sevilla y la de Usuarios de Perros Guía de Andalucía, y lo reiteran los expertos en movilidad sostenible como el consultor sevillano Manuel Calvo, autor del libro Movilidad sostenible en ciudades, editado por la Universidad de Sevilla, que presenta el 27 de mayo en la Feria del Libro. Todos coinciden en "la falta de coordinación" entre Emasesa y la Oficina de Accesibilidad de Urbanismo encargada de marcar los criterios de cómo debe reurbanizarse una calle en las obras que se ejecutan. Calvo critica que Emasesa no cumple siempre lo que dicta la oficina de Urbanismo.

En respuesta a las críticas, Emasesa asegura a este periódico que cuando hay obras de abastecimiento y saneamiento, Emasesa diseña el proyecto de redes y Urbanismo el proyecto de reurbanización, y "que se hace todo en coordinación".

Respecto a la afición a los adoquines rugosos con resaltes, Urbanismo responde que "la norma sólo le exige adoquines planos en las aceras y en itinerarios peatonales accesibles -plataforma única-; no así en los casos en que se instalen en calzadas para el tráfico rodado únicamente". Y respecto a las calzadas anchas en exceso defiende que "no está establecido que no puedan tener más de tres metros". La medida inferiora tres metros es la que usan ciudades como Barcelona.

Urbanismo responde que esta ordenanza "no se puede aplicar estrictamente en algunas calles del casco histórico por su estructura, fisonomía y características" y que hace "un gran esfuerzo" por ello.

Los ejemplos de que no se cumple la norma pueden verse en las calles Jesús del Gran Poder, Guadalquivir, Postigo del Aceite y Tomás de Ibarra, por poner algunos ejemplos. En Jesús del Gran Poder , en el tramo de Las Cortes las aceras tienen la misma escasa anchura que antes de la reforma y el espacio de calzada es excesivo. En el siguiente tramo, en lugar de hacer una plataforma única para peatones y coches con adoquines planos (como en el tramo del conservatorio y la trasera del cine) se han hecho aceras ridículas combinadas con adoquín rugoso. Sobre esta vía, la plataforma opina que "deberían haber convertido la calle en una vía de plataforma única con prioridad peatonal. Además la calzada ha sido modificada por adoquines tradicionales que no han sido alisados, lo que genera importantes problemas a las personas con movilidad reducida". La plataforma pide directamente el cierre de la oficina de accesibilidad.

En la calle Goles, las aceras son anchas pero se han ocupado con grandes macetones que restan espacio a los peatones en el tramo con calzada asfaltada donde los coches aceleran. Y en el tramo que sí cumple la norma más cercano a Alfonso XII la señal vertical de prioridad peatonal absoluta queda oculta a los conductores por otra situada justo delante de paso de peatones.

En Santa Clara, tras desaparecer una banda de aparcamiento, la calzada ha ganado en anchura y los vehículos van más rápido que antes de la reforma por la ausencia de chicanas para apaciguar el tráfico, lamenta Manuel Calvo. Lo mismo sucede en el último tramo de Jesús del Gran Poder que desemboca en Becas.

El Ayuntamiento de Sevilla se propuso con esta ordenanza la "firme voluntad de convertir el municipio en una ciudad accesible", cómoda y segura para el peatón, especialmente para las personas con movilidad reducida, siguiendo los principios establecidos por el decreto de la Junta de 2009 y la orden estatal de 2010.

Lo malo es que la ordenanza deja fuera las abundantes reurbanizaciones de calles ya ejecutadas que incumplen estos requisitos, ya que no obliga a corregir los fallos en esos espacios reurbanizados hasta finales de 2017, concretamente a partir del 4 de diciembre de esa fecha. Demasiado tarde. Estamos hablando del final del mandato del nuevo gobierno que salga de las elecciones de 2015.

Un punto urgente que solucionar es la abundancia de adoquines rugosos y con resaltes en las zonas peatonales (no sólo en calzadas), algo prohibido por la nueva ordenanza. Hay ejemplos abundantes en el entorno de la calle San Luis en calles como Arrayán y un largo etcétera.

El experto Manuel Calvo lamenta que el Ayuntamiento de Sevilla, tanto este gobierno como los anteriores, "está reconstruyendo calles hoy sin tener en cuenta los criterios de diseño que serán obligatorios mañana". Y recalca que "si esos adoquines son incómodos o esas calzadas están sobredimensionadas, ¿hay que esperar a que esas actuaciones sean ilegales para corregirlas?. Si ya se sabe que su diseño es incorrecto, ¿por qué no se adecuan independientemente de su obligatoriedad normativa?".

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