Barreras al yihadismo en la red

  • La Olavide participa en un proyecto europeo para analizar los contenidos extremistas en la red y desarrollar una contra narrativa que invalide este discurso radical.

El terrorismo yihadista ha encontrado en la red el mejor escaparate para exhibir sus victorias, difundir en todo el mundo sus acciones y sumar seguidores a sus filas. Las redes sociales se han convertido en las principales herramientas de propaganda y captación en los últimos años, ya que las nuevas tecnologías permiten el adoctrinamiento en solitario. Ésta es su ventaja. Sólo Twitter ha cerrado desde 2015 más de 125.000 perfiles vinculados con contenidos extremistas.

Con el fin de analizar este material, crear una base de datos con el contenido existente en la red y realizar un seguimiento de su presencia en las redes sociales para, luego, desarrollar una contra narrativa que niegue la validez de este discurso radical, la Oficina Federal de Investigación Criminal de Alemania lidera desde hace tres meses el proyecto europeo Countering Propaganda by Narration Towards Anti-Radical Awareness (Contra), en el que participa la Universidad Pablo de Olavide (UPO).

"El objetivo esencial es entender la lógica persuasiva de este tipo de contenidos y cuál es su impacto sobre determinados sectores de la población europea", explica el investigador Manuel Ricardo Torres, profesor de la Olavide y especialista en violencia política, el terrorismo, la comunicación política y la ciberseguridad. "Las nuevas tecnologías están en continua evolución y los terroristas han sabido adaptarse a ellas y sobrevivir. Han visto en ellas una ventana de oportunidades".

Según Torres, el objetivo de los terroristas es llegar al mayor número de personas posibles, pero los jóvenes son el colectivo más vulnerable, especialmente los que pertenecen a la segunda y tercera generación de familias de origen musulmán que emigraron a Europa. "Estos jóvenes tienen sentimientos contradictorios. En términos relativos, son unos privilegiados, tienen acceso a unos servicios y a una calidad de vida que sus padres o abuelos no tuvieron en su país de origen, pero se sienten desplazados, que han traicionado su cultura y origen", explica el profesor Torres, doctor por la Universidad de Granada con la tesis La dimensión propagandística del terrorismo yihadista global. "Los terroristas aprovechan ese cúmulo de frustraciones y dudas, esa crisis existencial por la que atraviesan para captarlos a través de argumentos de solidaridad y de venganza. Hacen que se sientan parte de un colectivo, de un grupo al que están atacando".

Los estudios realizados muestran que el grueso de personas que se desplazan desde Europa para unirse a las redes yihadistas tienen un conocimiento bajo del islam, según explica Manuel Torres. La retórica de la guerra es muy recurrente en los mensajes de captación distribuidos a través de las redes, así como el concepto de heroísmo. Éstos a apelan a una actitud más aventurera ante la vida, pero Torres puntualiza: "Muchos de los individuos que se radicalizan desean unirse a la batalla, luchar en el frente contra aquellos que atacan a las mujeres, a los niños, a su país, al islam, pero no quieren ser protagonistas de un acto inminentemente terrorista", apunta. "Su primer impulso no es cometer un atentado. No piensan en depositar una bomba en el metro ni en autoinmolarse. Y los terroristas lo saben. Los captan con la idea romántica de la guerra y una vez dentro y bajo su influencia es más fácil convencerlos para que participen en un atentado".

La mujer, por otro lado, ha estado ausente en el yihadismo hasta hace cinco años, a raíz de la guerra en Siria, según Torres. "La mayoría son conscientes de que no van a combatir", apunta. Viajan a Siria por la atracción romántica de ser la esposa de esos personajes masculinos que son ensalzados a través de la propaganda, que los representa como guerreros de la yihad. Se les plantea una ruptura con su vida y se les ofrece una alternativa coherente con lo que debe ser su vida, con su condición de musulmana. "Su papel es viajar a la tierra del islam, al lado de un buen musulmán y ser madre y esposa de combatientes".

Aunque el grueso de la propaganda se realice en árabe, el bajo conocimiento de este idioma por parte de muchos jóvenes europeos de origen musulmán hace que haya mensajes en la redes en francés e inglés, y, cada vez más, en español, según apunta el profesor Torres.

En los últimos meses, España ha sido nombrada en ocho de los últimos 15 vídeos propagandísticos difundidos a través de la red. Al igual que en su día hizo Al Qaeda en el Magreb Islámico, el ISIS hace mención en estos vídeos de la necesidad de recuperar "Córdoba, Sevilla y Ceuta", según apunta la última investigación del profesor de la Olavide y la del investigador independiente Sergio Altuna.

Las apelaciones a la historia del Magreb, la expansión del islam en la Península Ibérica y la creación del Al Ándalus como una época de esplendor, se utilizan en "términos reivindicativos, afirmando que será desde el Magreb donde comience de nuevo las conquistas islámicas en dirección Al Ándalus y a Europa". Para el profesor Torres, "la fuerte irrupción mediática, por el momento, de ISIS sobre el Magreb es un elemento de preocupación adicional para la seguridad española".

Durante dos años, y con una dotación económica de cerca de 731.100 euros, el proyecto en el que participa la Universidad Pablo de Olavide pretende abordar el reto de sistematizar grandes volúmenes de información muy dispersa y obtener conclusiones relevantes que ayuden a la formulación de políticas públicas de prevención de la radicalización. Después, con los resultados obtenidos, transferibles a todos los estados miembros de la Unión Europea, se desarrollarán materiales y métodos que sirvan como base de programas educativos antiextremistas y recomendaciones de buenas prácticas para la enseñanza en las escuelas y que generen competencias críticas ante estos mensajes divulgados a través de internet.

Además de la Universidad Pablo de Olavide, en este proyecto, liderado por la Oficina Federal de Investigación Criminal de Alemania, participan las universidades alemanas de Colonia y Mannheim, la Agencia Federal para la Protección de la Constitución y el Contraterrorismo de Austria, la Coordinación Nacional para la Seguridad y el Contraterrorismo del Ministerio de Seguridad y Justicia de Holanda, y la ONG alemana UFUQ, que trabaja con jóvenes musulmanes de origen inmigrante.

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