Caballos gasta otra vida

  • José Antonio Viera recupera a su rival de hace tres años en el PSOE sevillano en un contexto de enfrentamiento con el sector capitalino y el de los ex 'caballistas'

En esto de la política, muchas veces hay que cambiar las formas de los refranes para adaptarlos a los innumerables e increíbles giros que a menudo ofrece esta disciplina. La última modificación necesaria es la que hace referencia a las míticas siete vidas del gato, que a partir de ahora se pueden aplicar al singular José Caballos, ex secretario general del PSOE de Sevilla al que muchos, tras el último congreso de 2004, en el que fue derrotado por José Antonio Viera, consideraban acabado. En uno de esos inexplicables giros que confirman la creencia ciudadana de que la política no se rige por criterios de lógica, capacidad o simplemente sentido común, es ahora el propio Viera el que ha recuperado a su antiguo enemigo en la lucha por mantener el poder en la agrupación socialista más importante de España.

El movimiento es pura estrategia política. Cicatrizadas ya las heridas de ese enfrentamiento que mantuvieron hace casi cuatro años, a Viera se le multiplican ahora los frentes contra los que luchar para tratar de mantener el control del PSOE sevillano y Caballos, a pesar de que lleva más de tres años sin levantar la voz, sigue siendo un activo importante en la familia socialista, con una capacidad para movilizar a sus seguidores que ya quisiera para sí mismo el propio José Antonio Viera.

El primero de estos frentes viene de la capital, donde el alcalde de la ciudad, Alfredo Sánchez Monteseirín, y su mano derecha, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, lideran una corriente crítica expuesta claramente con la maniobra para la expulsión-dimisión del equipo de gobierno del propio Viera, que se autoimpuso como número dos en la lista de Monteseirín en los últimos comicios municipales. A esta corriente también pertenece la consejera de Gobernación, Evangelina Naranjo, que hace campaña por la provincia para potenciar su imagen y convertirse en un referente del socialismo sevillano, pero que puede recibir un duro golpe a su imagen si el secretario provincial decide relegarla a puestos no especialmente altos de la lista al Parlamento andaluz, muy por debajo del propio Caballos o de la consejera de Salud, María Jesús Montero, que tiene como uno de sus principales logros socialistas el mantenerse neutral en estos conflictos sevillanos.

Por el otro flanco tiene Viera a los ex caballistas, que todavía se frotan los ojos para comprobar lo que están viendo: su antiguo factótum, por el que pelearon en el último congreso y al que consideraban prácticamente muerto para el PSOE de Sevilla, se pasa ahora al enemigo y, de paso, se vuelve contra ellos. Este grupo -liderado por el concejal de Movilidad del Ayuntamiento, Francisco Fernández; el actual diputado autonómico, Francisco Pérez Moreno (por el que nadie apuesta por su continuidad en las Cinco Llagas); y el ex presidente de la Diputación, Luis Navarrete- ha sido especialmente crítico con la gestión de Viera, que por su parte ha contratacado con medidas como la división en dos de la agrupación local socialista de Sevilla Este para debilitar a Francisco Fernández, que controlaba ampliamente el grupo.

Precisamente, fue esta maniobra la que permitió un primer acercamiento entre José Antonio Viera y José Caballos, puesto que el primero necesitó el apoyo del segundo para completar su movimiento de ajedrez y garantizarse el control de la formación de Sevilla Este y defenestrar al concejal Fernández, al que ya intentó dejar fuera de la lista para las municipales. Fue el inicio de un acercamiento de dos políticos, cercanosantes del congreso de 2004, que vuelven a trabajar mano a mano para eliminar rivales, un trabajo bastante habitual en este oficio de la política, tan parecido en ocasiones a una partida de ajedrez.

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