Carcaño vuelve a tener la llave del caso

  • La credibilidad del asesino confeso tras siete versiones distintas es el principal interrogante que se plantea después de que este periódico destapase la búsqueda de Marta en La Rinconada.

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Miguel Carcaño vuelve a ser la llave y la clave para esclarecer el crimen de Marta del Castillo y encontrar su cadáver. En realidad, el hasta ahora asesino confeso siempre ha desempeñado ese rol y nunca ha perdido ese protagonismo en los más de cuatro años que han pasado desde aquel 24 de enero de 2009.

Desde que hace exactamente una semana este periódico destapara la nueva búsqueda del cuerpo de Marta en una finca de La Rinconada y el sorprendente cambio de versión de Miguel Carcaño, que ahora culpa directamente a su hermano de haber dado muerte a la joven, el principal interrogante que vuelve a plantearse es precisamente si se puede creer en este momento al que hasta ahora era considerado como el asesino confeso.

¿Cuál de sus distintas versiones es la verdadera? La respuesta a esta pregunta es complicada si se tiene en cuenta que Carcaño va camino de lograr un triste récord en cuanto al número de veces que ha cambiado los principales interrogantes que siguen completamente abiertos sobre la desaparición de Marta: ¿quién la mató?, ¿cómo lo hizo? y, sobre todo, ¿qué pasó con el cuerpo?

La sentencia de la Sección Séptima de la Audiencia de Sevilla ya apuntaba el principal problema que siempre ha girado en torno a este caso. Decía entonces el veterano magistrado Juan Romeo, ponente de aquella primera sentencia, que la "gran paradoja de este juicio" consiste en que para demostrar la causa y la forma de la desaparición de Marta del Castillo se dispone fundamentalmente de las manifestaciones del principal inculpado, que había dado hasta ese momento seis versiones distintas de los hechos y que, según los forenses, posee una "mente manipuladora".

Las declaraciones de Miguel Carcaño, continuaba el magistrado, son el "principal pivote probatorio" del caso y en los últimos cuatro años, el asesino confeso "de forma reiterada se ha negado a decir qué destino ha dado al cuerpo de Marta del Castillo, llegando a ofrecer varias versiones": que la arrojaron al río Guadalquivir, a un contenedor de basura y que ayudó a introducir el cuerpo en un coche y desconocía el paradero.

Carcaño ha vuelto ahora a dar una nueva versión, la séptima, en la que el joven -que ya tiene 24 años y que en principio debe cumplir condena hasta el 2030-, revela que el cuerpo fue enterrado por él y por su hermano en la finca Majaloba, en la carretera que conecta Sevilla y La Rinconada, después de que Javier Delgado acabara supuestamente con la vida de Marta de varios golpes con la culata de una pistola.

Con este nuevo testimonio, que Carcaño relató a los investigadores del Grupo de Menores (Grume) de la Policía Nacional en la prisión de Morón de la Frontera el 22 de febrero pasado -tan sólo dos semanas después de que el Supremo le agravara su condena-, parece que el principal inculpado vuelve a ponerse nuevamente por delante de la Policía y del juez que instruyó la causa.

Con independencia de que los investigadores puedan otorgar mayor o menor credibilidad a las nuevas revelaciones de Carcaño, lo que sí tiene lógica es que, por encima de todo, no puede obviarse esta nueva posibilidad para tratar, por fin, de localizar el cuerpo de la adolescente.

La familia de Marta no ha dudado en abrazar esta nueva declaración de Carcaño como la verdadera y confía en que la Justicia acabe esclareciendo el crimen y le entregue el cuerpo de su hija, aunque para ello haya que levantar La Rinconada entera, como expresó gráficamente esta semana la madre de Marta, Eva Casanueva. Los padres de la joven desaparecida incluso han mostrado públicamente cierta comprensión con la actitud de Carcaño, del que aseguraron que había aceptado su condena sólo para que su sobrina no creciera sin su padre. Por el contrario, el abuelo apuntó esta semana que la familia siempre ha creído que era Francisco Javier Delgado quien "llevaba la voz cantante" en la desaparición de su nieta.

La nueva versión está avalada, aunque de forma leve y con unas connotaciones muy peculiares, por dos circunstancias que surgieron durante la instrucción del sumario y que no llegaron a cuajar finalmente. De un lado está el testimonio de Rocío, la menor de Camas que fue novia de Miguel, quien en una tercera versión de los hechos, y después de haberse jactado de que le mintió a la Policía, aseguró en el juicio que su entonces pareja le confesó la misma noche del crimen que entre él y su hermano Javier Delgado mataron a golpes a Marta, y que esa misma madrugada Miguel abandonó la vivienda de Camas en la que vivía con ella y su familia para marcharse a eliminar pruebas. Con el testimonio de esta chica ocurre lo mismo que con el de Carcaño. Son tantas versiones distintas ya que cuesta trabajo determinar cuándo dice la verdad: antes o ahora.

El segundo elemento que también fue revelado en el juicio, en este caso por el propio Antonio del Castillo, padre de Marta, se refiere a la grabación de la cámara de vigilancia del edificio donde residía la ex mujer de Javier Delgado, en la calle Tharsis, y que habrían grabado supuestamente al hermano de Carcaño entrando poco después de las nueve de la noche de aquel 24 de enero y saliendo del bloque sobre las 21:17 horas. Este testimonio tumbaría la coartada que la ex pareja de Javier Delgado le ofrece desde que se cometió el crimen, según la cual, entre las 21:00 y las 23:30 Javier estuvo en ese domicilio con su hija, cenando y viendo una película, hasta que se marchó a trabajar al bar. Lo que ocurre es que esas grabaciones tienen una calidad tan baja que es imposible identificar el rostro de esa persona, por mucho que algún testigo haya apuntado que por la forma de andar se trata de Javier Delgado.

Estos dos elementos podrían corroborar, aunque con las salvedades apuntadas, el séptimo testimonio de Miguel Carcaño. El juez Francisco de Asís Molina ya ha abierto unas nuevas diligencias por homicidio. El resultado de esta investigación dependerá, inicialmente, de que Carcaño ratifique su nueva versión el próximo 29 de abril, cuando ha sido citado a declarar como testigo por el titular del juzgado de Instrucción número 4 de Sevilla. A partir de ahí, en caso de que confirme la implicación de su hermano, el instructor podría imputar a Javier Delgado e iniciar nuevas diligencias para tratar de localizar el cuerpo de Marta.

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