Cincuenta coches se han empotrado contra el carril bus en lo que va de año

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Los accidentes de dos coches que se empotraron contra los separadores del carril bus en la ronda histórica con tan sólo diez horas de diferencia han vuelto a poner de manifiesto la peligrosidad de estas barreras físicas. En lo que va de año, los separadores de este carril reservado para autobuses y taxis han sido escenario de medio centenar de accidentes graves, según informaron ayer a este periódico fuentes de la Policía Local.

Este balance sólo incluye las colisiones más graves, en las que han tenido que intervenir los agentes municipales porque los vehículos implicados no han podido seguir su marcha, y no los roces o choques que causaron daños menores que se arreglan entre el conductor y su compañía de seguros sin pasar por la Policía. Con estos dos accidentes, en la última semana se han podido contabilizar ya hasta cinco colisiones motivadas por estos elementos que delimitan el carril bus.

Los dos últimos siniestros ocurrieron con una diferencia de apenas diez horas en dos puntos muy cercanos de la ronda histórica. El primero se produjo sobre las tres y diez de la tarde del pasado martes en la calle Recaredo, en el tramo más próximo a la Puerta Osario. Un Citroën C3 se subió encima de los separadores cuando circulaba hacia el Prado de San Sebastián. El conductor no resultó herido, pero el coche sufrió daños graves en la parte frontal y en los bajos. Un tramo de delimitadores también quedó completamente destrozado y tuvieron que ser los operarios de Lipasam quienes retiraran los restos de esta barrera de la calzada.

Todavía no habían sido repuestos los separadores rotos en este accidente cuando otro coche se empotró contra la barrera del carril bus. Ocurrió a la una de la madrugada de ayer en la avenida Muñoz León, también en la ronda a la altura del Hotel Macarena. Un turismo de la marca Skoda que procedía de la Resolana chocó contra los separadores situados junto a la muralla e incluso volcó tras el impacto. El conductor tampoco sufrió lesiones graves, pero en este caso llegaron a activarse los airbags.

Es probable que este coche circulara a una velocidad mayor que el del primer accidente, ya que era de noche y había menos tráfico. El punto donde se produjo este accidente es precisamente uno de los más conflictivos y donde más accidentes con las piezas de separación se han registrado desde que se instalaron en buena parte de las avenidas de la capital andaluza este modelo de barrera que está fabricada en acero y hormigón, hace ya más de dos años.

Los conductores que vienen de la Resolana se encuentran con una vía que se ensancha primero hasta tener cuatro carriles a la altura del arco de la Macarena y se estrecha en cuestión de una decena de metros hasta contar con sólo dos viales. El carril de la izquierda obliga a girar en el Hotel Macarena hacia la avenida de San Juan de Ribera mientras que el de la derecha se convierte en reservado para transporte público. Sólo quedan los dos viales centrales para poder continuar adelante por la ronda, con lo que el conductor que circula por la derecha tiene que desplazarse lateralmente hacia los carriles centrales antes de encontrarse de frente con los separadores.

Éste es quizás el punto más problemático de toda la ciudad, pero el goteo de accidentes ha sido continuo en toda la ronda y las grandes avenidas. Otro de los lugares más conflictivos es Recaredo a la altura de la Puerta de la Carne, donde el problema es muy parecido. De nuevo se produce un estrechamiento de tres carriles a dos y el conductor que viene desde la Puerta Osario se encuentra con estas piezas de repente y prácticamente sin que le de tiempo a cambiar de carril.

En los últimos meses hubo choques contra el carril bus en Menéndez y Pelayo -sobre todo a la altura del antiguo Equipo Quirúrgico-, en Torneo, en el Paseo de Colón y en la avenida de San Francisco Javier. Tanto la Policía Local como el colectivo de taxistas han alertado de la peligrosidad de este modelo de separadores. Los taxistas, por ejemplo, han sufrido varios accidentes contra ellos e incluso algunos de sus vehículos fueron declarados como siniestro total.

Además de la peligrosidad que entraña la barrera por su propia rigidez, otro de los problemas del carril bus es la falta de señalización. Tanto a la entrada como a la salida de los tramos con separadores no hay ninguna señal que indique la existencia de las barreras de hormigón, salvo la marca pintada en la calzada que revela que comienza o acaba un carril reservado. Por la noche y en las zonas poco iluminadas no se distingue esta señal ni tampoco se ven con claridad las piezas.

Al estar anclados al suelo y ser de hormigón, cuando un coche impacta contra estos elementos lo habitual es que el conductor pierda inmediatamente el control del vehículo. Los separadores no se desplazan, como sí hacían otros colocados anteriormente que eran de plástico, sino que se rompen y destrozan el coche.

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