calle rioja

Clase de conocimiento del miedo

  • En las Mercedarias de San Vicente, como en todos los centros concertados de Andalucía, se guardó un minuto de silencio ante el temor de no renovar los conciertos.

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MARIANELA Alonso no pudo llegar antes al minuto de silencio que en el patio de las mercedarias de San Vicente, a la hora del recreo, como a esa misma hora en todos los centros concertados de Andalucía, se guardó para expresar el des-concierto, "estamos des-concertados" se leía en la pancarta, ante la política de la Junta de Andalucía y en particular la Consejería de Educación contra estos centros.

Más le duele a Marianela, madre de un alumno de quinto de Primaria, todo lo que oye sobre la posible no renovación de los conciertos con la Administración autonómica, que el dolor de la intervención quirúrgica que provocó su retraso. Esta gaditana afincada en Triana desde hace quince años tiene un hijo en un centro concertado y su marido, ingeniero de profesión, dirige el departamento de automoción del colegio Altair, incluido en las políticas oficiales contra la llamada educación diferenciada.

Para los escolares fue como un juego. Muchos oían por primera vez la palabra Gobierno y el apellido Griñán. El minuto de silencio tenía un cariz reivindicativo "por la muerte anunciada de las aulas y unidades concertadas", como se dice en un comunicado que leyó una de las profesoras.

Macarena, la psicóloga del centro, toca la campana para iniciar el silencio. Sonia ordena a los más pequeños, asistida por Pedro, el joven profesor de Educación Física. "Hemos guardado un minuto de silencio por los profesores de los centros afectados y por el personal no docente que perderán su puesto de trabajo".

Ven en estos nubarrones indicios de "sectarismo ideológico e irracionalidad política". "Quieren confundir a la opinión pública", dice Rosario, directora del centro y religiosa de la Merced, "con la idea de que la Iglesia apoya los centros privados. Todo lo contrario. Nos debemos por carisma a los más necesitados, no hay más que ver el perfil de los padres que traen a sus hijos".

"Ni PSOE ni PP, yo lo que no quiero es que ningún partido elija el tipo de educación que yo quiero para mis hijos", dice Marianela. En el manifiesto que leyó la profesora María José se dice que esas atribuciones conculcan el derecho constitucional a elegir el modelo educativo. "No es un tema religioso, sino de educar en valores", dice la madre Rosario. "Y eso lo quieren tapar con el latiguillo de que el que quiera ese tipo de educación, que lo pague". Un Gobierno de izquierdas, argumentan algunos de los padres que ayer compartieron el recreo con sus hijos, que induce una educación elitista al obligar al que se salga del paso a llevar a sus hijos a centros privados.

Los profesores de todos los centros concertados de Andalucía han iniciado una recogida de firmas, que llevarán a la presidencia de la Junta. "El silencio de nuestro desconcierto se transformará en voz, en grito y en reivindicación". Así terminaba el manifiesto que se leyó en muchos patios de colegios andaluces. Un des-concierto que en este colegio de la calle San Vicente rechina por pertenecer a su alumnado los hijos del mánager de Kiko Veneno, los de una violinista profesora del Conservatorio y la hija del director de la Cabalgata.

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