Condenado a 8 años por matar a su hermano, que le negó 3 euros para droga

  • La sentencia rechaza la atenuante de legítima defensa esgrimida por la defensa pues "ni la víctima ni el acusado presentan lesión alguna de defensa"

La Audiencia de Sevilla ha condenado a 8 años de cárcel a un toxicómano de 38 años que mató a su hermano de una puñalada en el cuello, después de que tanto él como su madre le negasen 3 euros para comprar droga.

La sentencia de la Sección Séptima, a la que ha tenido acceso Efe, dice que el homicidio ocurrió sobre las 2 de la madrugada del 10 de febrero de 2007 en su domicilio de la barriada sevillana de Torreblanca.

Tras la negativa a entregarle dinero para las drogas, el procesado entabló una discusión con su hermano J.M.V.C., de 46 años, en el transcurso de la cual le agredió con un cuchillo de 20 centímetros de hoja, que le seccionó la carótida y le causó la muerte en escasos minutos por shock hemorrágico.

La sentencia rechaza la atenuante de legítima defensa esgrimida por la defensa pues "ni la víctima ni el acusado presentan lesión alguna de defensa, lo que descarta el supuesto previo ataque del fallecido con un cuchillo".

Los jueces le aplican la atenuante de drogadicción conjugada con los "rasgos sicóticos" de su personalidad, pero niegan que tal toxicomanía anulase totalmente su capacidad mental.

La sentencia considera demostrado que el procesado era adicto a la cocaína y heroína desde los 14 años, por lo que "en ese momento tenía mermada su capacidad cognoscitiva por la necesidad imperiosa de consumir dichas sustancias".

Junto a la pena de 8 años de cárcel, la sentencia le impone el pago de una indemnización de 100.000 euros a la madre del fallecido.

El procesado fue acusado inicialmente de otro delito de incumplimiento de la medida judicial de alejamiento pues tenía prohibido acercarse a su madre D.C.Z., a la que había agredido con anterioridad.

No obstante, el fallo no le condena por tales hechos porque la mujer reconoció en el juicio que ella misma permitió que su hijo continuara viviendo en el domicilio familiar porque le resultaba más cómodo que ir a buscarlo por la calle y llevarle comida.

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