"Confiamos en que las elecciones de 2011 sirvan para desatascar el 'botellódromo"

La portavoz de la Plataforma por el Derecho al Descanso, Lola Dávila, prefiere pecar de prudente. "Lo creeré cuando lo vea publicado en el BOP, porque el Ayuntamiento de Sevilla lleva años, justo tres desde la entrada en vigor de la ley antibotellón, prometiendo sin éxito que pondrá en uso un botellódromo", dijo ayer ante el anuncio de la inminente licitación de los pliegos de condiciones para la explotación de recinto. Dávila recuerda que la propia ley antibotellón obligaba a los ayuntamientos a habilitar una zona para el ocio y esparcimiento nocturno alejada de los núcleos residenciales, instalaciones que el gobierno local de Sevilla ha venido demorando desde entonces y que ha pasado por diferentes etapas: desde la propuesta formulada por Rafael Pineda en 2006, que convino en llamar al botellódromo El Edén, hasta el Seviocio auspiciado por Encarnación Martínez, actual delegada responsable de Medio Ambiente.

Con todo, la cercanía de las elecciones municipales de 2011 y la precampaña electoral -cuyo pistoletazo de salida será en el segundo semestre de 2010- parecen revestir, a juicio de Lola Dávila, de cierta credibilidad el anuncio de la apertura del concurso para adjudicar la explotación del recinto.

Eso, y la práctica finalización de las obras de adecuación de la Bancada de la Expo, visibles ya a ojos de quienes circulan por la Avenida de Carlos III. "Damos por bienvenidas que las concentraciones juveniles se alejen de las zonas residenciales, pero nos preocupa el tema de los transportes y de la seguridad, sobre todo para que no se haga pruebas con los chavales, sino que se ensaye previamente las dotaciones necesarias", dijo la portavoz vecinal.

Sobre el fenómeno de la botellona, Dávila afirmó que sigue siendo motivo de quejas y denuncias vecinales en determinadas zonas de la capital -entre ellas el río, calle Betis, Los Remedios, Centro y Macarena-, aunque reconoció que hay un mayor celo policial y una mejor implicación del Ayuntamiento. "Creo que se actúa como se puede, porque la propia Policía Local dice que no tiene un protocolo establecido para intervenir y un ejemplo de ello es que no se están requisando las bebidas de las botellonas, sino que se dispersan a los chavales y punto". Con todo, Dávila apunta que en agosto el fenómeno decrece "porque hay menos gente en la ciudad".

Menos molestias derivadas de la botellona frente al aumento de las quejas por la actividad de las terrazas de verano. La Plataforma por el Derecho al Descanso se muestra contraria al permiso especial concedido por la Alcaldía de Sevilla para la continuidad de las terrazas de verano, dado que se trata de una actividad que ya no figura en el nomenclátor de actividades. El horario de apertura de este año se ha ampliado en una hora más bajo autorización municipal y está equiparado con el de las discotecas -hasta las seis de la madrugada de domingos a jueves y hasta las siete de la mañana en fines de semana y vísperas de festivos, con media hora más para el desalojo-. Para Lola Dávila, el alcalde "se salta la ley", al tiempo que recuerda que las terrazas de verano desligadas de una actividad principal "son ilegales" y que las que sí están vinculadas a un negocio "tendrán el mismo horario que éste, cuyo cierre nunca puede exceder las dos de la madrugada".

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