Demetrio Pérez competirá con Viera por la dirección del PSOE de Sevilla

  • El delegado de la Junta en Sevilla presentará oficialmente su lista alternativa el próximo viernes · Viera abre fisuras entre los críticos al integrar a una parte de ellos en las listas de los congresos federal y regional

Habrá enfrentamiento abierto en el próximo congreso de los socialistas sevillanos. Aunque todavía no se sabe si éste será más o menos cordial o, por el contrario, derivará en un episodio cruento. El delegado del Gobierno de la Junta de Andalucía en Sevilla, Demetrio Pérez, decidió ayer por fin dar el paso adelante que le venía reclamando el llamado sector crítico del PSOE de Sevilla -las distintas familias opositoras a la actual dirección provincial- para encabezar una lista alternativa a la que en el cónclave del mes de julio liderará José Antonio Viera, el actual secretario general.

Pérez, que venía guardando desde hace semanas un más que prudente silencio y no había llegado a mover (oficialmente, al menos) ficha alguna durante los escarceos previos al congreso socialista -entre ellos, el largo proceso de elección de los delegados, la mayoría de ellos afines a Viera-, justificó ayer su resolución en el hecho de haber logrado los avales mínimos para poder presentar batalla al actual secretario general. Más de un centenar de firmas de militantes -un 25%- que respaldarían que la lista oficialista se mida en el Congreso con la crítica, aunque este apoyo -todavía- no implique necesariamente un posicionamiento total con el grupo contrario a Viera.

El delegado de la Junta en Sevilla ha medido bien los tiempos -en su entorno había quien le incitaba a lanzarse a la carrera desde el primer día (Naranjo, Celis)- y ha optado por no hacer expresas sus aspiraciones políticas, que formalizará el próximo viernes, justo hasta la jornada de ayer, cuando el sector crítico -según la versión de la dirección provincial- resultó puesto en evidencia en la reunión extraordinaria de la Ejecutiva y en el posterior Congreso Extraordinario, celebrado para elegir a los representantes a los congresos federal y regional del partido que se celebrarán en Madrid y Granada.

La elección del momento para saltar a la arena no es, pues, casual. En parte neutraliza justo el efecto del cónclave de ayer, en el que los militantes aprobaron por unanimidad los informes de gestión de las direcciones regional y estatal, si bien con enmiendas y propuestas a las ponencias oficiales. La jornada dejó, aparentemente, muy mal parados a los críticos, que no lograron hacer visible -al menos en lo que a los sufragios se refiere- el peso en la organización que ellos mismos dicen tener. De hecho, Viera logró integrar en dos listas únicas -lideradas por él- a los delegados elegidos para las citas orgánicas de ámbito superior. Los críticos obtuvieron así su espacio, aunque en una proporción diferente según quien hiciera las cuentas. La dirección provincial sugería que ni siquiera alcanzaban el 20% de los delegados. Los críticos, en cambio, subían esta cuota por encima del 30%.

Con independencia de la disparidad de cifras, tres factores vienen a inclinarse en favor de la versión de la dirección provincial. Uno: el congreso estuvo presidido por Antonio Gutiérrez Limones, alcalde de Alcalá de Guadaíra y, en teoría, afín a los críticos, que hizo una loa del consenso. Ya hay quien ha dejado de contarlo entre sus partidarios. Dos: Monteseirín no fue a la Ejecutiva -que preside- y, tras las votaciones, se fue del cónclave junto a Evangelina Naranjo, consejera de Justicia y Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, edil de Hacienda. Un gesto -habitual en encuentros anteriores- que la dirección tildó de "falta de respeto a los militantes". Demetrio Pérez estuvo hasta el final. Y tres: la agrupación Cerro-Amate, liderada por Fran Fernández, otro crítico vehemente, solicitó que las listas de integración se votasen en secreto en lugar de ser ratificadas de forma tácita. Una manera de poner en un aprieto a Viera sin correr muchos riesgos. De hacer aflorar supuestos votos críticos. La arimética no acompañó: las listas de la dirección provincial lograron al final un respaldo cercano al 90%. En Sevilla capital, bastión opositor, este porcentaje fue algo más bajo. Pero no bajó del 80%.

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