Sevilla

Desaparece la pistola de un guardia civil en la entrada del Dulce Nombre

  • El instituto armado busca intensamente el arma, que pudo ser robada por alguien del público durante un momento de bulla intensa en la plaza de San Lorenzo

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La Guardia Civil está buscando intensamente la pistola reglamentaria de un agente que desapareció durante la entrada de la cofradía del Dulce Nombre, la noche del pasado Martes Santo. El guardia civil escoltaba uno de los dos pasos de esta hermandad y notó la ausencia del arma una vez que la procesión ya se había recogido en la parroquia de San Lorenzo. Al cierre de esta edición la pistola no se había encontrado todavía, según confirmó ayer a este periódico un portavoz del instituto armado.

Existe una investigación abierta sobre este hecho y la Guardia Civil trabaja en dos posibles hipótesis. La primera es que alguien del público que presenciaba la entrada de la cofradía aprovechara un momento de bulla intensa junto al paso para arrebatarle el arma al guardia sin que éste lo notara. Ésta es solo una teoría, porque aún no está claro que se trate de un robo intencionado del arma. El portavoz consultado por este periódico aseguró que la Guardia Civil no tiene confirmado que la pistola haya sido sustraída, aunque es una opción que no se descarta.

La segunda línea de investigación en la que trabajan los miembros del instituto armado apunta a que el agente pudiera perder la pistola tras recibir algún empujón en medio de la gran cantidad de público que había en la plaza de San Lorenzo para presencia la entrada del Dulce Nombre. Según esta segunda teoría, el arma pudo caer al suelo y luego alguien la recogió una vez que entró la cofradía. Sin embargo, todavía no ha sido depositada en ninguna comisaría de la Policía ni en ningún cuartel de la Guardia Civil, algo que puede restar fuerza a esta hipótesis. Tampoco se descarta que quien cogiera la pistola se la llevara a casa de recuerdo y ni siquiera se le pasara por la cabeza entregarla a las autoridades.

El guardia civil que perdió el arma forma parte del dispositivo de este cuerpo para dar escolta a las hermandades sevillanas, en el que participan 400 miembros del instituto armado. Algunos de estos agentes vienen expresamente de Navarra, el País Vasco, Cataluña, Canarias y Baleares para procesionar junto a las cofradías de las que suelen ser hermanos. Estos servicios son voluntarios y son prestados por los guardias en sus días libres o vacaciones. Pese a ello, trabajan intensamente colaborando con la Policía Nacional en abrir paso a las procesiones.

En muchas ocasiones son las propias hermandades las que solicitan la escolta de la Guardia Civil e incluso piden a los agentes que son hermanos. Algunos guardias incluso procesionan varios días con hermandades distintas. Se trata de una tradición que se remonta a los tiempos de la fundación de este cuerpo de seguridad, en 1844, cuando ya la Guardia Civil daba escolta a las procesiones en Sevilla.

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