Desaparecidos: Interior mantiene activas 136 denuncias en Sevilla

  • Las desapariciones de menores representan más de la mitad de los casos, aunque sólo una de ellas está considerada como de alto riesgo

El Ministerio del Interior mantiene activas 136 denuncias por desaparición en la provincia de Sevilla. De ellas, hay cinco casos calificados como de alto riesgo y 131 de riesgo limitado. Las desapariciones de menores representan más de la mitad del total de las denuncias, con 88 expedientes, si bien sólo hay uno de alto riesgo. La gran mayoría son fugas voluntarias. En cuanto a los secuestros de menores por sus propios progenitores, en Sevilla hubo seis casos a lo largo del año 2016. Así consta en un informe sobre personas desaparecidas elaborado por el Ministerio del Interior. El documento, que tiene fecha de enero de 2017, explica detalladamente todos los protocolos y métodos de trabajo que las Fuerzas de Seguridad del Estado siguen cuando se enfrentan a la desaparición de una persona.

Mapa de desaparecidos Mapa de desaparecidos

Mapa de desaparecidos / Dpto. Infografía

Buena parte de este protocolo está desarrollado en la Instrucción 1/2009 de la Secretaría de Estado de Seguridad, publicada tres meses después de la desaparición de Marta del Castillo. El objetivo del Gobierno era implantar un plan único de actuación que impidiera que se cometieran los fallos básicos que se produjeron en las primeras horas del caso, que determinaron la investigación posterior y que, a día de hoy, siga sin aparecer el cadáver de la adolescente asesinada el 24 de enero de 2009 en un piso de la calle León XIII.

Tras la desaparición de Marta, Interior eliminó el requisito de la espera de 48 horas para presentar una denuncia por desaparición. "En la actualidad la denuncia se debe efectuar a la mayor brevedad posible", apunta el informe de Interior. Una vez recibida la denuncia, ésta se introduce en una base de datos nacional que comparten todos los cuerpos de seguridad. También se incluye en el sistema de información Schengen por si la persona desaparecida fuera vista en algún país europeo. Asimismo, se cruzan los datos con los incluidos en el registro de personas desaparecidas y cadáveres sin identificar, por si su perfil genético coincidiera con algunos de los restos humanos encontrados que no hayan sido identificados en los últimos años.

Cuando se recibe la denuncia, los policías o guardias civiles que la cursan son los encargados de calificar el caso en función de una serie de criterios. Si la persona desaparecida es menor de edad, se presume siempre que la desaparición es de alto riesgo, con independencia de la presunta voluntariedad o no de la desaparición. Únicamente se excluyen de esta regla general aquellos casos excepcionales en los que concurran circunstancias que hagan evidente la voluntariedad de la desaparición, como las fugas de los centros de internamiento o de acogida de menores.

En el caso de que la persona desaparecida sea mayor de edad, los agentes tienen que valorar una serie de factores para establecer el nivel de riesgo. Éste será elevado en el caso de que haya peligro para la vida o integridad física de la persona, que existan indicios de un posible secuestro, retención o extorsión, que la ausencia de la persona esté en contradicción total con su comportamiento habitual, que no haya explicación posible de la desaparición, que la persona no haya llegado a su destino ni haya enviado mensajes, que no lleve consigo efectos personales ni documentación o que haya abandonado su vehículo sin razón aparente. Igualmente, se tiene en cuenta de que su desaparición pueda constituir un peligro para terceros por tratarse de una persona violenta, que tenga alguna desventaja física o mental o falta de autonomía por su edad, enfermedad grave o dificultades para desplazarse, que esté sometida a un tratamiento médico que resulte vital o que sea víctima de la violencia de género.

Los casos de alto riesgo se dividen en confirmados y no confirmados. Los primeros son los valorados como tales por la unidad de Policía Judicial que se encarga de la investigación. Es decir, no sólo tienen la primera calificación del policía que recoge la denuncia, sino también del grupo que se encarga de la investigación. En Sevilla hay actualmente activos tres casos de desaparecidos de alto riesgo confirmado, ninguno de ellos menor de edad. Los no confirmados son aquellos supuestos en los que los policías que atienden a los denunciantes consideran que son de alto riesgo, pero luego los que se encargan de la investigación no lo confirman como tal, generalmente porque han encontrado algún indicio que apunte a que no hay una situación de peligro para la vida o de que la marcha es voluntaria. En Sevilla hay activos dos casos de desaparecidos de alto riesgo no confirmado. Uno de ellos es un menor de edad.

Los 131 casos restantes son los considerados de riesgo limitado. En la mayoría de los casos se trata de desapariciones voluntarias. Es significativo que más de la mitad del total, 88, sean denuncias sobre personas menores de edad, aunque sólo una está considerada de alto riesgo no confirmado. El resto son casi todas fugas voluntarias de adolescentes. Interior recuerda en su informe que, en muchas ocasiones, las denuncias permanecen activas aunque la persona haya aparecido o vuelto a casa. Es muy frecuente que la familia olvide notificar a la Policía o a la Guardia Civil que su familiar ha sido localizado.

También apunta que no hay correspondencia directa entre denuncia y persona desaparecida, ya que sobre la misma persona pueden recaer varias denuncias a lo largo del año o en diferentes años. Este hecho es común en algunos menores de edad en centros de acogida o con problemas familiares, o incluso entre adultos por motivos diversos. Por ejemplo, en el año 2015, la Guardia Civil detectó que un 40% de las denuncias dadas de alta ese año tenían algún antecedente anterior por una desaparición, y de ese porcentaje, un 70% estaba relacionado con un menor. A estos casos hay que añadirles los de menores extranjeros que facilitan nombres diferentes tras una desaparición.

Con 136 desapariciones activas, Sevilla se sitúa en una posición media entre las provincias españolas, teniendo en cuenta que es una de las más pobladas. Hay hasta cuatro provincias andaluzas que la superan. Llamativo es el caso de Cádiz, que es la que más desaparecidos registra de toda España, con 588. Granada, con 268; Málaga, con 253; y Almería, con 214, también superan a Sevilla en Andalucía.

El informe también incluye el dato de las sustracciones de menores, que se da cuando alguno de los progenitores se lleva consigo al niño y no se lo devuelve al que tiene la guarda y custodia. En Sevilla hubo seis casos de este tipo a lo largo de 2016. Es el año con menos robos de menores desde 2010, que también se cerró con 6. Las cifras más altas se alcanzaron en 2013 y 2014, con 16 episodios cada uno.

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