Descubrir Sevilla en 36 horas

  • El prestigioso periódico 'The New York Times' publica un amplio reportaje turístico sobre la ciudad Describe lugares como las 'setas', habla de las tapas y visita varios conventos

Descubrir Sevilla en 36 horas

 El prestigioso periódico 'The New York Times' publica un amplio reportaje turístico sobre la ciudad  Describe lugares como las 'setas', habla de las tapas y visita varios conventos

El atractivo turístico de Sevilla es innegable y se ha potenciado en los últimos años con las múltiples campañas de promoción que se han puesto en marcha por parte del Ayuntamiento. A los reclamos tradicionales de la Catedral, la Giralda, el Archivo de Indias y el Alcázar se han unido otros nuevos, como el complejo Metropol Parasol o el palacio de los Marqueses de la Algaba, centro de interpretación del Mudéjar inaugurado no hace mucho. A todo ello hay que sumar su enorme patrimonio etnológico. De todo ello se ha hecho eco en un reciente reportaje de viajes el prestigioso diario The New York Times. 36 horas en Sevilla se titula el artículo en el que el redactor recorre espacios comerciales como la calle Regina, visita el mercado de la calle Feria, se va de tapas en la Bodeguita Morales, en García de Vinuesa, sube al mirador de las setas de la Encarnación, o recomienda las afamadas yemas que elaboran las monjas agustinas del convento de San Leandro.

El viaje se extiende desde las 16:00 de un viernes a las 13:00 de un domingo. La primera parada son las setas de la Encarnación. El reportaje se hace eco de los grandes proyectos arquitectónicos puestos en marcha en los últimos años y afirma que ninguno ha cosechado "más atención" que esta peculiar estructura. Eso sí, no pasa por alto la polémica que acompañó su construcción: "diseño, ubicación, retrasos o sobrecoste". Al periodista le llama la atención la cantidad de nuevos establecimientos con aires vintages que se han abierto paso destinados a los jóvenes, "pese a que el paro juvenil está por las nubes", dice. Cita, por ejemplo, Red House Arte & Food, en la calle Amor de Dios o Wabi Sabi, en Viriato.

Las tapas no podían escapar al reportaje. Una de las cosas que más sorprende al reportero es que la cena se prolonga por diferentes establecimientos y se extiende durante varias horas. El famoso tapeo. La primera parada es la Bodeguita Morales, luego la Bodeguita Romero, para finalizar en Las Columnas de Mateos Gago. Los jamones colgados del techo, los barriles en la pared, o la cuenta apuntada con tiza en la barra de madera son especialmente destacados. La Semana Santa, "ninguna ciudad española representa el catolicismo con tanto gusto como Sevilla", también tiene su espacio en el texto y sirve para dar pie a una visita al popular Garlochi, "donde se encuentra la imagen más cursi de este fervor".

El sábado por la mañana se propone una visita al Palacio de los Marqueses de la Algaba para conocer los "impresionantes ejemplos del estilo mudéjar en Sevilla". Junto a él el "pintoresco" universo del mercado de la calle Feria con un suculento almuerzo en La Cantina. La calle Regina se pone nuevamente como ejemplo de la reinvención y la revitalización de la ciudad. El periódico también propone a sus lectores descubrir las tapas del siglo XXI y lo hace a través de La Azotea. "Tapas no tiene porqué significar tradicional".

El flamenco tampoco podía faltar. El establecimiento visitado es La Anselma, "en el antiguo barrio gitano de Triana". En este periplo de 36 horas, el periodista visita los conventos de Santa Ana, San Leandro o Santa Paula, para comprobar cómo la elaboración de suculentos dulces se ha convertido en una manera de sobrevivir para las religiosas. El viaje termina con la mirada al pasado de la ciudad que ofrece la empresa Past View gracias a sus gafas de innovadora tecnología.

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