Despertar con una explosión

  • Los vecinos del bloque 11 de la calle José Sarabia, en El Cerro, desalojan sus casas a toda prisa por el incendio del taller mecánico situado en los bajos del edificio

"Creí que era la obra del Metro, que está aquí cerca. Luego oí una explosión y en poco tiempo entró una humareda en la casa. Me di cuenta de que era otra cosa y entonces ya escuché a mi madre que me decía que saliéramos corriendo de la casa porque había fuego abajo". Así cuenta Daniel Medina, vecino de un tercer piso del número 11 de la calle José Sarabia, en el Cerro del Águila, cómo lo sacaron ayer de la cama a las ocho y media de la mañana. El taller mecánico situado en la parte baja del bloque estaba en llamas.

La suerte se alió con los vecinos. El dueño del taller se dio cuenta pronto de la magnitud del incendio. La chispa de una soldadura prendió en una lata de aceite y a partir de ahí el fuego creció hasta arrasar con el local. Los dos coches que se encontraban en el interior del establecimiento quedaron completamente calcinados y la cantidad de material y líquidos inflamables que había en el taller hizo que el fuego se extendiera hacia las viviendas.

Antes, el propietario del negocio corrió a avisar a los vecinos del peligro existente y éstos bajaron a tiempo de salvar sus vidas. Sólo un empleado del taller resultó herido con quemaduras leves y fue atendido en el mismo lugar de los hechos por el servicio de emergencias sanitarias del 061. Cuando llegaron los Bomberos las llamas habían alcanzado ya los pisos y el humo se había adentrado en el bloque, en el que ya no quedaba nadie. Más de una veintena de personas contemplaban las tareas de extinción del fuego desde la acera de enfrente y desde la avenida de los Gavilanes, perpendicular a la calle en la que se declaró el incendio.

El más afectado de todos era el vecino del primero, Antonio Isorna. Él se encontraba fuera en el momento de la explosión y del posterior incendio, pero su mujer y sus dos hijos estaban dentro de la casa. A las diez de la mañana de ayer hablaba por el teléfono móvil con la compañía de seguros. "Nos han dichos los Bomberos que podemos volver a casa porque la estructura del edificio no se ha visto afectada por las llamas, pero hay mucho humo y el piso está inhabitable", decía.

Desde la calle observaba su aparato de aire acondicionado completamente derretido y el toldo de la terraza hecho jirones. "Si sólo fuera eso...". El dueño del taller gestionaba también la cuestión con los seguros. En el interior del negocio se apreciaban los restos de dos coches que habían sido dejados allí para una reparación y que ya estaban irrecuperables. Sobre el asfalto se podía patinar todavía en la espuma utilizada por los Bomberos para extinguir el fuego.

"Supongo que lo pienso ahora que me ha pasado esto, pero... ¿cómo puede haber un negocio de este tipo, con la cantidad material inflamable que se puede acumular ahí, incrustado en un bloque de pisos? Creo que determinados comercios no deberían estar en una comunidad. Es que un simple chispazo fíjate la que ha liado". Entre los vecinos que aguardaban para volver a sus casas había cierta crítica al tiempo de reacción de los Bomberos. "Han tardado un poquito en llegar, mi piso está inhabitable porque todo está cubierto de humo y creo que si hubieran llegado antes se habría salvado algo más".

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