Dosis de ayuda y esperanza a los más vulnerables

  • El Proyecto 'Fraternitas', sufragado por las hermandades, realiza su acción en el Polígono Sur y en las Tres Mil Viviendas

A20 minutos en coche, aproximadamente, del centro de la ciudad se encuentran el Polígono Sur y las Tres Mil Viviendas. Otro mundo. Otra realidad. Por allí no pasan cofradías, pero no significa que éstas no se acuerden de los que allí viven, sobre todo de los niños y jóvenes. Los más vulnerables. Un recuerdo traducido en ayudas sociales y en integración de pequeños y familias de esta zona marginada. Un proyecto, llamado Fraternitas, sin ayuda pública ni subvenciones oficiales, que lucha contra la exclusión social. Un plan puesto en marcha por el Consejo General de Hermandades y Cofradías de Sevilla en el año 2007, bajo el mandato de Manuel Román, y que ha materializado y desarrollado en los últimos años Maruja Vilches, coordinadora del proyecto y delegada de las hermandades sacramentales, con el apoyo y colaboración del resto de los miembros de la junta superior. Fraternitas es sinónimo de acción social conjunta. Una iniciativa que no cuenta con ayuda alguna de las administraciones y que sobrevive de la aportación personal y económica de las propias hermandades -no de todas, aunque sí de la mayoría- y de algunas instituciones y empresas.

Una vez a la semana un grupo de niños del Polígono Sur visita una hermandad de Sevilla y participa en distintas actividades que organizan. El proyecto Fraternitas centra su labor en la parroquia de Jesús Obrero, donde atienden a 250 niños, y en la guardería La Providencia, a la que acuden 153 menores. La acción se despliega en actividades de ocio, campamentos, talleres, colonias de verano, así como la creación de dos equipos de fútbol y de un aula de informática para adultos y jóvenes dirigida por un voluntario.

Maruja Vilches no para ni deja de buscar ayudas para estas personas. Diariamente llama a una puerta o a más de una. Llama a las hermandades, no se deja ni una atrás, a las empresas, a la administración... En definitiva, pide colaboración a todas aquéllas personas que le rodean. Su mente no deja de pensar y de idear acciones, hasta ha elaborado un pequeño "periodiquito". "No es más que una hoja informativa, donde saco las actividades que hemos hecho y los futuros actos". Vilches se muestra muy orgullosa del proyecto y destaca la labor de las hermandades, que con la crisis han aumentado sus ayudas y esfuerzos. "Somos una piña. Las hermandades se van uniendo poco a poco y estamos muy contentos. El éxito está en un conjunto de voluntades", resalta la delegada de las hermandades sacramentales, que añade que el objetivo es que estos menores aprendan a convivir, enseñarles unos valores, darles alegría, esperanza y aportarles una vía de salida.

En la guardería La Providencia, en manos de la comunidad de Jesús y María, atienden, en primer lugar, el abastecimiento de alimentos para los niños que van a su comedor, llevado a cabo también por voluntarios. En la parroquia hay una tienda de ropa usada, atendida por mujeres de etnia gitana y voluntarias que las asesoran. También está Cáritas, que estudia los casos de cada una de las familias que acuden a ellos en busca de ayuda. Un estudio que se traduce en ayuda y seguimiento.

Una labor altruista y elogiable. Una dosis de esperanza, alegría, ayuda y pasión a los más vulnerables.

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