Ecografías para 'ver' el dolor

  • El servicio de Anestesiología del Hospital de Valme consolida terapias que mejoran la seguridad y la eficacia de los tratamientos

  • Uno de cada seis adultos sufre dolores crónicos en algún momento

La Unidad de Dolor Crónico del Hospital de Valme, que depende de Anestesiología, ha consolidado la aplicación de la ecografía para el diagnóstico y tratamiento del principal motivo de consulta médica, causa de incapacidad y absentismo laboral. El dolor afecta a una de cada seis personas y, a partir de los 65 años, este problema se extiende al 50% de la población. El sufrimiento y la merma de la calidad de vida que desencadena el dolor crónico representa un elevado coste sanitario y sociolaboral; un problema de salud muy frecuente, infratratado e infraevaluado.

Desde hace una década la Unidad del Dolor del Hospital de Valme, que está ubicada en El Tomillar, aplica la ecografía con buenos resultados. Esta técnica de imagen se está incorporando en las unidades del dolor del resto de áreas hospitalarias de Sevilla.

Las imágenes por ecografía permiten al especialista ver las estructuras anatómicas y las alteraciones en tiempo real (inflamación, edemas, líquidos, puntos gatillo, calcificaciones, etcétera) que generan dolor, lo cual facilita la detección del problema y aporta eficacia a las terapias. "La ecografía diagnóstica y terapéutica para el tratamiento del dolor se encuentra, en estos momentos, en fase de expansión", explica el doctor Ángel Martínez, responsable de la Unidad de Dolor Crónico del Valme.

El doctor Martínez destaca las ventajas de esta herramienta médica: reduce las complicaciones de la técnica ciega; permite realizar el tratamiento con mayor rapidez; además de agilizar las consultas del dolor y las listas de espera.

"Las infilitraciones ecoguiadas nos permiten colocar la aguja con la medicación en el lugar de la lesión sin afectar a venas o arterias cercanas, de modo que el tratamiento hace efecto antes; reduce el número de punciones; y se evitan las complicaciones", explica el doctor Martínez. Además facilita el acto único, lo que incide de manera directa en las listas de espera. "En una sola consulta podemos realizar el diagnóstico y el tratamiento", añade el experto.

La ecografía aporta imágenes por ultrasonido, de modo que es inocua y resta los riesgos de la radiación de las técnicas tradicionales basadas en los rayos X. Además de evitar la radiación ionizante sobre pacientes y el personal sanitario, el manejo de ecógrafos portátiles agiliza la asistencia ya que esta herramienta no requiere de instalaciones plomadas.

"La técnica tradicional, la radioscopia, se basa en la irradiación en salas plomadas, un tipo de quirófano, de modo que es necesaria la programación previa de este tratamiento; mientras que el ecógrafo se puede utilizar en la propia consulta en acto único, de modo que evita traslados de pacientes y favorece a las listas de espera", precisa el especialista.

Durante la terapia del dolor crónico, que se basa en la administración de anestésicos locales y corticoides en el foco, la ecografía permite a los especialistas reconocer el mejor camino para llegar a la lesión; además de comprobar, a través de las imágenes, cómo la medicación hace el efecto esperado.

La Unidad del Dolor del Valme aplica la ecografía para un amplio abanico de tratamientos para problemas muy frecuentes en la población: infiltraciones para el dolor lumbar o lumbalgia de origen facetario; artrosis de rodilla; hombro doloroso; terapias de bloqueo muscular; y para el abordaje de problemas a nivel cervical como artrosis o hernias. Durante 2017 la Unidad del Dolor dirigida por el doctor Martínez realizó más de 1.200 técnicas intervencionistas, de las cuales aproximadamente el 50% fueron guiadas por ecografía. Este equipo lo integran cuatro anestesistas y dos enfermeras.

La aplicación de esta técnica requiere del entrenamiento de los especialistas. El equipo del Valme, que fue pionero en incluir la ecografía para tratar el dolor hace diez años, se ha convertido en referente nacional en los cursos de formación organizados por Iavante y de las sociedades científicas implicadas como la Asociación Andaluza del Dolor; o en los congresos de la Asociación Andaluza-Extremeña de Anestesiología y Reanimación.

El dolor es una sensación sensorial y emotiva, cuya valoración depende de aspectos subjetivos aportados por el propio paciente. Las imágenes por ultrasonidos (ecografías) aportan objetividad a este problema de salud, que tiende a aumentar de manera paralela al progresivo envejecimiento de la población. Se estima que el dolor incrementa por cinco la utilización de los servicios sanitarios y supone una importante carga de coste sanitario, directo e indirectos.

"El dolor crónico afecta a cualquier región del cuerpo durante más de tres meses, incapacita de manera significativa y afecta de manera importante a la calidad de vida del afectado; y también de las personas cuidadoras", asevera el doctor Martínez.

El dolor neuropático, que tiene su origen en alteraciones del sistema nervioso, "como hernias de disco que provocan comprensión de los nervios; lesiones postquirúrgicas que afectan al sistema nervioso; o alteraciones causadas por la infección del herpes zoster son las más difíciles de tratar", añade el especialista.

La Sociedad Española de Neurología (SEN) calcula que el dolor neuropático representa ya el 25% de las consultas por dolor en los centros de salud; y estima que entre el 40% y el 70% de los pacientes con dolor neuropático no logran un control completo del dolor.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda un abordaje más proactivo de este problema sanitario de primera magnitud. El Estatuto de Andalucía reconoce en su artículo 20.2 que "todas las personas tienen derecho a recibir un adecuado tratamiento del dolor (...)"

Los avances en las técnicas como la consolidación de la ecografía favorecen a enfermos. "Ni siquiera puedo coger a mi nieta. El dolor es tan fuerte que apenas puedo moverme. El tratamiento me permite desde hace un año, soportarlo", explica Ángeles López, una mujer que sufre varias hernias discales, y que ha mejorado en calidad de vida con el avance de las técnicas.

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