Juan Sebastián Bollaín

De la Edad Media a la Moderna

  • Por Belmonte su familia se vino a Sevilla desde un pueblo de Toledo, por Belmonte dejó un tiempo el cine este 'agente' doble para volver a la arquitectura.

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POCOS arquitectos tienen un premio por un sótano. El sótano era el título del guión de Juan Bollaín (Madrid, 1945) premiado en el primer festival de cine, "una especie de ángel exterminador", que no se llegó a rodar para que saliera de ese sueño buñuelesco. El arquitecto y cineasta que vive en sus viceversas deja en el colegio a Carlos, el pequeño de sus cuatro hijos, y toma un zumo de naranja en Aguilar, junto al quiosco de Matilde -sin Matilde- que sacó en un documental.

Su infancia fue medieval, como un cuento de Aldecoa. "Aunque me llevaron a Madrid para nacer, mis primeros ocho años fueron como estar en la Edad Media. Vivía en Los Navalmorales, un pueblo de la provincia de Toledo donde no había industrias y el único coche era el de mi padre, que era el notario del pueblo".

El notario Luis Bollaín se vino a Sevilla "por Belmonte, porque por encima de todo mi padre era amigo de Belmonte. Recuerdo ir por Sierpes con mi padre; Belmonte en Los Corales, me tocaba las mejillas y me decía: "¡Hola, Bollaincito!"Hoy me sonrojaría, entonces no le daba importancia, era un amigo de mi padre".

Un torero que es como un gozne entre los dos oficios de Bollaín cuando éste decidió llevar al cine la vida del torero. "Después del fiasco de Belmonte, volví a la arquitectura, de lo cual me alegré. Estuve siete u ocho años y decidí retomar el cine". En 1954 llegó desde la Edad Media a la Moderna. "Sevilla fue un choque tremendo. Yo no entendía los semáforos". Se instalan en Nervión, esplendores de Arza y Campanal, en una Sevilla gobernada espiritualmente por "Bueno Monreal con su cara de chinito".

Nunca fue cinéfilo. "Con quince años me regalan una cámara de cine y yo me creía el inventor del traveling y el primer plano, hasta que descubrí que eso se había descubierto medio siglo antes". Con 25 años deja la casa familiar e inicia su trasiego de barrios. "Tengo el récord de mudanzas". Vivió en San Pablo, fue vecino de la duquesa de Alba en las Dueñas y vivió etapas cortas en Vigo, en Gerona o en Puente Genil cuando trabajó en el plan de ordenación urbana de la capital cordobesa del membrillo.

Con los años, ha vuelto a la casa de sus padres, rehabilitada por él. Cerca del chalé construido por Sert, "que parece de Le Corbusier". Hablamos de monsieur Hulot y el cine de Tati. Bollain tiene cuatro hijos varones y dos sobrinas de película, las gemelas Icíar y Marina Bollaín. "Son hijas de mi primo José Arturo, que falleció hace tres meses". Las dirigió en las películas Dime una mentira y Las dos orillas. "Icíar es un animal cinematográfico. Marina tuvo que despegarse, se fue a Berlín, dirigió ópera en Roma y ha vuelto a Sevilla dirigiendo La Regenta en el Lope de Vega".

La Alameda le gusta y le dedicó una película en la que se unieron sus dos oficios: fue un encargo del Colegio de Arquitectos. "La Alameda está bien, pero se perdió la batalla de perder a su personal autóctono por el negocio inmobiliario". Artista dual. "Bofill sólo hizo una película y Fernando Colomo hizo la carrera pero no ejerció". Hay una coherencia algo esquizofrénica entre ambas vocaciones. "Las dos profesiones están en contacto con el dinero en su aspecto más brutal. El cine en América es la segunda industria después de las armas o la aviación. A través de los dos oficios, ves los absurdos y las perversiones de esta sociedad".

A la escuela de los arquitectos sevillanos le sigue la de los cineastas. "La crisis y el ensimismamiento hacen que salgan cosas interesantes, gente que no piensa en Hollywood ni en los goya". De los arquitectos dice que "los divinos se enseñorearon en su divismo y se olvidaron del usuario. Ahora empiezan a hablar de arquitectura barata y sostenible. El siglo XX no ha sabido ofrecer respuesta a las grandes cuestiones".

Calle Feria, vorágine del Jueves. Tiene un premio de arquitectura bioclimática por una promoción de viviendas en Villanueva de la Serena (Badajoz). El hijo del notario de Coria que fue amigo de Belmonte vuelve a la vida medieval. "Me encantan los reptiles e insectos y coger víboras". Estudió en el Portaceli. Carlos es el único hijo en edad escolar. Felipe es artista; Tomás, ingeniero forestal; Miguel, periodista.

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