Emasesa factura ahora casi un 30% menos de agua que hace 20 años

  • En 2011 se confirma la tendencia de bajada en el consumo doméstico, que es ya de un 16% menos que en 1991 · La crisis, que contribuye al descenso comercial, y los hábitos de ahorro explican la bajada.

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El de 2011 también será un año de buenos resultados en cuanto al ahorro de agua. Todas las gráficas tienen una tendencia paulatina a la baja: las de facturación, las de consumo y las del gasto por habitante y día. Los sevillanos realizan cada vez más un consumo más racional del agua. La población total abastecida por Emasesa no ha hecho más que aumentar, pero los índices de gasto en sus conceptos varios no sólo no han subido, sino que se reducen poco a poco con el paso de los años. Varios factores contribuyen a un resultado que es un éxito, ya que no se puede calificar de otra manera la bajada del consumo de un bien escaso, pero que también exige a la compañía tomar medidas para no sufrir pérdidas económicas, pues cualquier empresa que ve reducida su facturación asume riesgos si no apuesta, por ejemplo, por políticas de diversificación del negocio o revisiones de tarifa que castiguen el uso no racional del agua y premien un uso adecuado en función del número de habitantes por hogar.

Emasesa ha pasado de facturar en 1991 un total de 89 hectómetros cúbicos a facturar 65 este 2011, según la estimación realizada a una semana del final del año. Esta comparación revela un descenso en la facturación nada menos que de casi un 30%. La evolución año a año en las dos últimas décadas no ha experimentado nunca subidas significativas. La bajada más acusada se produjo de 1992 a 1993, cuando se pasó de una facturación de 86,2 a 70,0 hectométros cúbicos como consecuencia de los años de sequía. De 1993 a 2010 las facturaciones se movieron entre los 71 y los 66,2 hectómetros cúbicos.

Si se analizan las cifras en función del consumo total (doméstico e industrial) por habitantes y días, el resultado es que se ha pasado de 199 en 2003 a 170,2 en 2011. Esto supone un descenso del 14,47% menos. Y si se evalúa este mismo concepto, pero referido exclusivamente al consumo doméstico el descenso es del 16,02% menos. Hay que tener en cuenta a la hora de ponderar el consumo por habitante que la población abastecida por Emasesa ha aumentado un 5% desde 2003, lo que hace más llamativo el descenso de consumo en todos los conceptos.

El descenso tanto de facturación como de consumo en las dos últimas décadas tiene varias explicaciones. En primer lugar, Emasesa valora muy favorablemente la concienciación ciudadana a la hora de realizar un consumo eficiente. Esta virtud fue especialmente clave en los años posteriores a la sequía de 1995, debido a las campañas de concienciación que el Ayuntamiento puso en marcha y que consiguieron que el consumo no subiera de nuevo una vez superada la situación de sequía. De esta forma, se ha logrado un perfil de cliente disciplinado que habría aprendido de los períodos de restricciones.

Otra causa es la mayor eficiencia en la gestión del agua en los hogares e industrias. En el primer caso, han sido muy importantes los efectos del denominado Plan Cinco, por el que se ha promovido la instalación de contadores individuales de agua desde 1998 y la instalación de elementos ahorradores en grifos, así como la sustitución de electrodomésticos por otros con menor consumo de agua. En el caso de las industrias se han venido produciendo modificaciones en los procesos productivos introduciendo eficiencia en el consumo de agua.

Emasesa también admite que como consecuencia de la crisis económica, el consumo industrial de agua se ha reducido de forma considerable. El descenso de la actividad como consecuencia de la crisis ha llegado a provocar caídas de hasta el 15% en industrias, bares y demás negocios de 2007 con las de 2009.

El historial de Emasesa revela que los consumos industriales se ajustaron a criterios de mayor eficiencia tras el último período de sequía (registrado entre los años 1992 y 1995), si bien a partir de 1996 se registraron subidas anuales en función de un mayor crecimiento económico. Esta tendencia al alza en el consumo industrial nunca se frenó hasta el último trimestre de 2008, cuando comenzó un descenso que se acentuó en el arranque de 2009 y se sostuvo en 2010.

La empresa metropolitana destaca ahora que la revisión de tarifas para el 2012 reflejará exclusivamente el aumento del 3% por el IPC. El importe mensual por los servicios del ciclo integral del agua para una familia de tres miembros con un consumo total de 9.000 litros al mes es 14,60 euros.

La fórmula que se ha venido utilizando para buscar el equilibrio económico con la bajada de consumos ha sido la de ir adecuando la estructura tarifaria para conseguir mayor progresividad en el recibo y que los consumos más altos (por encima de lo que se considera eficiente, 4000 litros por persona y mes) paguen un precio por metro cúbico más alto.

Los técnicos de Emasesa realizaron hace un par de años, con motivo de la subida tarifaria que se aplicó a partir de 2010, un estudio de equivalencias del precio del agua con otros artículos. Se llegó a la conclusión, por ejemplo, de que un día de consumo de agua vale lo mismo que una barra de pan, dos días equivalen a una caña de cerveza, tres a un desayuno y nueve a una entrada de cine. La incidencia del gasto del agua en la economía familiar es de sólo de un 6% en comparación con los gastos de electricidad (61%), teléfono (18%) y gas (15%).

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