El palacio de los Enríquez de Ribera pudo inspirarse en el Patio del Yeso del Alcázar

Tanto Iglesia de San Luis de los Franceses como el noviciado jesuita se levantan sobre la antigua fábrica de lo que fue el palacio de los Enríquez de Ribera antes de que esta familia se trasladara en 1498 a la recién construida Casa de Pilatos. 

Durante los trabajos de restauración del conjunto han aparecido algunos restos mudéjares de estas antiguas casas en las que habitó uno de los linajes más poderosos de la Sevilla de los inicios de la Edad Moderna. 

Estos restos mudéjares son especialmente visibles en la capilla doméstica, en cuya entrada, tras las obras efectuadas, pueden verse unos arquillos de ventilación característicos de las portadas de este estilo. Además se ha encontrado los vestigios de una torre desmochada por los jesuitas "que sirvió de base para la cimentación", según el arquitecto Fernando Mendoza, responsable de las obras de restauración de San Luis.

La teoría de Mendoza es que el palacio de los Enríquez de Ribera fue un extraordinario conjunto mudéjar que siguió el modelo del Patio del Yeso del Alcázar, al igual que el Palacio de Altamira, en Santa María la Blanca, actual sede de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía. El problema es que el patio central del conjunto palaciego se encontraría debajo del actual patio central del noviciado jesuita, que tendría que ser excavado para comprobar esta teoría, algo que, por ahora, no se va a acometer.

Según las investigaciones arqueológicas, antes que el palacio mudéjar de los Enríquez de Ribera, en el solar de San Luis existió una villa romana, edificada al borde del mismo cardo máximo de Hispalis. Posteriormente, los restos encontrados avalan la existencia de una antigua alquería árabe.

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