Evangelina de campaña en su tierra

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Evangelina Naranjo pisa el acelerador local, se trabaja la imagen de referente del partido en la provincia gracias al potencial presupuestario de su Consejería y a su carácter, y busca consolidarse con vistas a las elecciones y al congreso del PSOE. Existe una suerte de políticos que no tienen ningún complejo en intentar ser profetas en su tierra. Alfonso Lazo destacaba recientemente cómo Guerra se negaba a dejar su casa de Sevilla cuando era vicepresidente del Gobierno. Uno de sus sucesores en la Moncloa, Javier Arenas, tampoco se privaba en sus años de ministro de regresar a Sevilla cada viernes con un pan bajo el brazo en forma de titulares sobre concesiones del Gobierno a la ciudad. Son comportamientos que tienden descaradamente a potenciarse cuando se otea la pancarta electoral al final de la carrera. Quien no se corta en ejercer en su tierra desde que comenzó el curso político es la consejera de Gobernación, Evangelina Naranjo, a la que el grupo popular en el Ayuntamiento se refiere justo ahora como sucesora de Alfredo Sánchez Monteseirín, quien no deja de ser precisamente uno de sus padrinos en la vida política, pues otro fue el desaparecido canónigo Manuel Benigno García Vázquez, a quien no pocos conocían como el capellán del PSOE.

El PP se orienta al cargar la suerte de su crítica política. Y lo hace con doble objetivo: trata de escocer al alcalde con una de sus pupilas predilectas y hurga en la herida de la división interna del PSOE de Sevilla, que sigue sin cicatrizar. Elevando a Naranjo a la categoría de referente del futuro de la política municipal sevillana se le tocan también los costados a José Antonio Viera, toda vez que la sintonía, tanto política como personal, de la consejera de Gobernación con el secretario general de los socialistas sevillanos es prácticamente nula. Al fortalecimiento de estos planteamientos contribuye, sin duda, el mapa de visitas de Naranjo de los últimos meses, que no deja de ser una foto fija de la provincia que revela todo un tour bajo el título Pueblo a pueblo. La consejera se trabaja a los alcaldes socialistas a escasos meses de las elecciones. Y no se olvide que a tan sólo unos más del congreso provincial del PSOE del que habrá de salir elegido el nuevo secretario. O secretaria, que ahí puede estar una clave. Lo mismo visita unas calles en obras de Cazalla de la Sierra que la sede de una hermandad de Umbrete. Y lo hace casi al mismo tiempo que el teletipo anuncia la visita del día siguiente. Hace en sus pueblos por no mirar el reloj, por aparecer relajada, sin prisas por volver a casa. "Tiene don de gentes mientras no le sople el viento en contra", dicen sus críticos. Sus colaboradores navegan entre la versión oficial y la real: "Se limita a cumplir lo que ha pedido Chaves, que esté cerca de la gente, que oiga a los ciudadanos, que se recorra los pueblos de Andalucía". Y, por supuesto, reconocen que en este largo final de mandato anda volcada en su tierra, cumpliendo al pie de la letra la norma no escrita del político que jamás renuncia a sus raíces, sabedora de que en ellas está su fuerza.

Una visita a un municipio es una oportunidad para prometer dinero, mostrar un catálogo de soluciones a los problemas y vender la posibilidad de acogerse a subvenciones que los alcaldes muchas veces ignoran, aunque pueda parecer mentira. Pero cuando resta poco mandato, una visita es también el momento para recordar cuánto se ha invertido en ese pueblo en más de tres años. Alcaldes mayoritariamente socialistas, regidores amigos que la tienen como referente con vistas a un 2008 decisivo en las instituciones y en el partido. Tan consejera como secretaria general de la agrupación de Miraflores, de la que está al día hasta en las meriendas con las amigas. De Miraflores a la Junta. De los pueblos a sabe Dios. La clave siempre está en la tierra.

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