Fallece el canonista Alberto Ribelot

Cuentan los que le trataron más de cerca que tenía siempre la cita adecuada para cada situación, que era cultísimo, que le apasionaban los libros y la disciplina de la que era profesor titular en la Universidad de Sevilla, el Derecho Canónico. Para sus alumnos era un hombre políticamente incorrecto que decía verdades como puños. Sus compañeros destacan su tesis sobre el palacio de San Telmo y su cesión a la Junta de Andalucía y también su obra sobre el derecho de las cofradías. Para la historia quedará precisamente la asignatura que creó sobre este asunto, una de las materias que más solicitudes de alumnos recibe cada año en toda la Hispalense y que, como él mismo dijo en una ocasión, suponía la entrada de las cofradías en la Universidad "por la puerta grande".

Alberto Ribelot Cortés falleció el pasado domingo 30 de diciembre víctima de un cáncer que se le detectó hace un par de años. Tenía 45 años y deja viuda y una hija de 11. Ribelot era una persona muy conocida en el mundo de las hermandades sevillanas. Era hermano de la Mortaja y de la Cena y fue uno de los artífices del recurso que el Gran Poder presentó contra las normas diocesanas que consideraban a las cofradías como asociaciones públicas de fieles. Ribelot defendía la tesis de que se trataban de unas corporaciones de carácter privado.

La hermandad de la Madrugada terminó perdiendo el recurso en Roma, pero aquello significó un punto de inflexión en la relación entre las cofradías y la Iglesia. Precisamente sobre esto trató una conferencia que ofreció en el Colegio de Abogados, que se recuerda como una pieza importante de su obra junto a su manual sobre el derecho de las cofradías.

Quien fuera hermano mayor del Gran Poder y catedrático de Derecho Civil, José León Castro, prologó aquella conferencia y recuerda a Ribelot como un "conversador extraordinario" y como un "canonista de corte clásico, de cultura universal y con una dimensión mayor que la del derecho eclesiástico". Ribelot se formó con el catedrático Alberto Bernárdez y era un experto en Muñóz y Pabón, del que publicó dos recopilaciones de artículos.

Uno de sus mejores amigos era Martín Serrano Vicente, profesor de Derecho Romano. "Era una persona que se volcaba con sus alumnos. Su tesis sobre el palacio de San Telmo era magnífica". Está previsto que la semana próxima se celebre una misa en la Mortaja y que la Universidad organice otra a mediados de mes.

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