Feria sin Abril en el muelle de Nueva York

  • 'Number One'. El mandato de Obama coincide con tres años de Alcaldía de Monteseirín, que fue el anfitrión de Al Gore en 2007, los cuatro de Zoido y un año largo de Juan Espadas

LA Copa América se está disputando en los Estados Unidos, América para los americanos, pura doctrina Monroe en versión balompédica, y la final de la Eurocopa el próximo 10 de julio, un torneo del que España ha ganado las dos últimas ediciones, coincidirá con la visita del presidente Barack Obama a Sevilla. El final de su mandato recibido por un Gobierno en funciones un par de semanas después de la segunda campaña electoral en medio año. La parte contratante de la primera parte. El fútbol entró en Estados Unidos por Henry Kissinger, gran muñidor de un Mundial, el de Estados Unidos 1994, que coincidió con el penúltimo año de Alejandro Rojas-Marcos en la Alcaldía de Sevilla. Desde Ronald Reagan hasta nuestros días cambiaron los inquilinos de la Casa Blanca y la Casa Grande, pero Juan Espadas será el primer alcalde en recibir a un presidente de los Estados Unidos de América en el ejercicio de su cargo. No hay Pepe Isbert sin Manolo Morán ni Lolita Sevilla esperando a Mr. Marshall con Berlanga en los cielos de Gary Cooper.

Espadas no había nacido cuando en 1959 visitó España Ike Eisenhower. Ese año ganó el Tour de Francia Federico Martín Bahamontes y el Nobel de Medicina Severo Ochoa, que vivía en los Estados Unidos. Obama llega dos días después de San Fermín, secuela de Hemingway, cinco días después de celebrar con sus compatriotas el día nacional de los Estados Unidos. Julio es mes pamplonica, francés con Tour y Marsellesa y trianero con la Velá.

Sevilla tiene un barrio que se llamó inicialmente Estados Unidos de Amate, nacido en la expansión de la Sevilla del 29. Un barrio refrescado por un parque que en uno de sus laterales va parejo a la avenida Carlos Marx. En el pabellón de Estados Unidos de la Exposición de 1929, en la actualidad sede de la Fundación Madariaga, se celebraban simulacros de elecciones cada vez que demócratas y republicanos iban a las urnas en los Estados Unidos. El último inquilino en su condición de cónsul honorario fue Jerry Johnson, un tipo afable, uno de los mejores estudiosos de la obra de Juan Ramón Jiménez, que en perfecto mestizaje se casó con una salmantina, Pilar Marín, que hizo la tesis doctoral sobre John dos Pasos, Hemingway y otros escritores norteamericanos que vinieron a España en plena Guerra Civil. A oír el tañido de esas campanas que siempre suenan por ti, según el poema de John Donne en el que se inspiró para el título de su obra el autor de Paris era una fiesta.

A Sevilla y Estados Unidos las unió Ramón J. Sender en su divertidísima novela La tesis de Nancy, las vivencias de una chica de Pensilvania que vino a pasar una temporada a Sevilla. Entre Chinatown y Riverside: Los Ángeles Guardianes. Así tituló Rafael de Cózar el primer poemario de su libro Ojos de Uva, que dedicó a su amiga la periodista norteamericana Katie King (y a su editor Ángel Leyva). Sevilla compitió primero y compartió después con Chicago la organización de una Exposición Universal de la que se apartó finalmente la ciudad donde tiene su despacho de arquitecto César Pelli. Estados Unidos le donó a Sevilla la estatua ecuestre de un indio, una suerte de Winnetou que quedó como guardabarreras de Santa Justa después de que el alcalde Félix Moreno de la Cova viajara a Estados Unidos para hermanar a Sevilla con Kansas City, abrazo entre ciudades que quedó sellado en el callejero en esta arteria que va en dirección al aeropuerto junto al Polígono San Pablo.

A Sevilla no ha venido ningún presidente de los Estados Unidos de América, pero sí vino un ex presidente que pronto puede ser presidente consorte, Bill Clinton, al que le mostraron la Catedral de noche, y también estuvo un candidato a la Casa Blanca que perdió por escaso margen la batalla de la Casa Blanca, Al Gore, derrotado por George W. Bush, presidente e hijo de presidente. Gore, vicepresidente con Bill Clinton, vino a Sevilla para participar en un congreso sobre el cambio climático el 27 de octubre de 2007. 25 años después del triunfo electoral de Felipe González en las elecciones generales. En la visita a España de Al Gore tuvo mucho que ver la presencia en su círculo de asesores de Juan Verde, canario, del grupo de colaboradores de Barack Obama.

En esta ciudad que se quedó sin Territorios, el festival Turina, la librería Beta de Sierpes y la calentería del Postigo, es una magnífica noticia la visita del presidente de los Estados Unidos Barack Obama. Su doble mandato ha coincidido con una legislatura de Zapatero y una de Rajoy, reparto salomónico, con tres años de Alcaldía de Alfredo Sánchez Monteseirín, anfitrión de Al Gore en el final de la Presidencia de Bush, cuatro de Zoido y uno de Espadas. El que lleva menos tiempo es el que más titulares ocupará en la prensa internacional. Una magnífica noticia que igual tienen que narrar en sus ejercicios alumnos de la Facultad de Comunicación, construida en los terrenos que ocupó el pabellón de Estados Unidos en la Expo 92. La visita de Obama compensa la tibia presencia de su país en aquel certamen. Será una Feria sin abril con portada imaginaria en el muelle de Nueva York.

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