puntadas con hilo

La Feria de la lechera

  • Zoido presentó en campaña electoral planes "realistas" que ni están ni se les espera, como la ampliación del real

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TENEMOS un recinto ferial que se nos ha quedado pequeño, tenemos en Los Gordales un espacio desaprovechado el resto del año y tenemos dos barrios, Tablada y Los Remedios, que necesitan equipamientos. Hoy os presento la solución a estas tres cuestiones con nuestro proyecto Plan Parque Feria, con el que conseguimos ampliar la Feria en más de 200 casetas y consolidar el recinto de la Feria en un parque con equipamiento para el resto del año". Así, a bombo y platillo, anunció el hoy alcalde, Juan Ignacio Zoido, su gran proyecto para la Feria de Abril. Fue el 28 de abril de 2011, en plena preferia y precampaña electoral. Y las palabras del entonces alcaldable sonaron creíbles y sensatas. El PP aseguró que su propuesta era coherente y realista, que mejoraba la Feria, dos barrios y a toda Sevilla. Y muchos sevillanos, a través de los comentarios a la noticia publicada en los diarios digitales, aclamaron al candidato y le dijeron que lo querían como alcalde por éste y por otros proyectos pendientes.

Zoido, a pesar de que sus rivales no se cansaron de decir que no tenía modelo de ciudad, dibujó esos días de carreras y eslóganes una estrategia que pasaba también por la reconversión del Prado de San Sebastián, donde planeó su Ciudad de la Justicia y una mejora, que aún se espera, del entorno del Casino y los jardines.

Por aquella fecha Zoido solía comprometerse a dar plazo, e incluso presupuesto a sus promesas electorales. El Plan Parque Feria tenía trazada ya su ejecución: en primer lugar, se retranquearían las atracciones hacia la primera parcela que está sin utilizar para dejar libre el solar que hoy ocupa la calle del infierno, que se reubicaría en otro lugar más lejano y dejaría hueco a las nuevas casetas, un total de 212. El real actual mantendría su forma y en la zona cercana al río, en la manzana colindante al Club Náutico, que es la más desorganizada, se levantarían casetas permanentes, techadas, para su uso durante todo el año. Y no sería ésta la única novedad: el nuevo espacio para atracciones sería el resto del año una zona de conciertos y un karting. En el nuevo solar se diseñarían campos deportivos para baloncesto y fútbol y espacios para carreras deportivas, así como una pista de patinaje, juegos infantiles y saludables para mayores. Y más: Zoido ya barajó la posibilidad de construir un aparcamiento subterráneo para uso diario en la avenida Ramón de Carranza. Y, por supuesto, de mejorar las calles y aceras y el alumbrado.

Eso sí, el proceso sería gradual. Bien, pero rozando el ecuador del mandato la ampliación del recinto ferial es un tema aplazado porque requiere 12 millones de euros y porque, visto el actual panorama, no se considera una prioridad. No sólo por su coste económico sino porque la crisis ha redimensionado la Feria en todos sus aspectos y hoy captar a esos 200 nuevos solicitantes de casetas se antoja tan difícil como atraer a esos inversores a los que Zoido sigue recibiendo, sin que ninguno de los grandes negocios lleguen a cuajar.

Son malos tiempos para ampliar la Feria. Pero ya lo eran cuando Zoido vendió su plan. ¿Qué parado, de los 90.000 sevillanos, podría pagar una nueva caseta de Feria? Cuando el PP llegó a la Alcaldía ya había menos coches de caballos, la cifra del millón de visitantes era más mítica que nunca y los ambigús de las casetas ya habían cambiado las gambas y el jamón por la tortilla y los pimientos fritos. Pero el 28 de abril de 2011 era jueves de preferia y ¿de qué otra cosa se iba a hablar? Como en el cuento de la lechera, ese día iba el alegre alcaldable camino de la Feria, ilusionado y feliz, pero los planes que llevaba para Sevilla en la cabeza no tardaron en caerse y hacerse añicos. ¿Y ahora qué?

Ahora toca ser realistas. La Feria puede esperar. Las promesas incumplidas en Feria se olvidan con la primera copa de manzanilla. Bastará con que la Policía ponga un poco de orden en el real para que éste luzca mejor que otros años, sin botellonas y con todo el esplendor del paseo de caballos. La meteorología está dispuesta a echar una mano al alcalde para que ésta sea su mejor Feria y acabe la fiesta saliendo a hombros. Y Zoido sumará un trofeo que seguro que le dará aliento. Sería necesario que no fuese para relanzar su plan ferial en 2015, cuando la Feria volverá a coincidir con los ecos electorales. Porque hay otros cuentos de la lechera, otros planes y promesas que siguen sin ver la luz. Hay otras prioridades que ya son urgencias y el alcalde, que trabaja bien a pie de calle, seguro que sabe cuáles son.

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