Festivo, sin fiesta, en el real

  • Poco ambiente pese a la activación del dispositivo de Feria.

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Un jueves previo a la Feria con más trabajo que disfrute. La primera jornada del puente por el Día del Trabajador se desarrolló casi como un día laborable en el recinto ferial del barrio de Los Remedios. La actividad que hubo el mediodía de ayer en la calle del infierno se centró, exclusivamente, en los trabajos de puesta a punto de las atracciones. En la zona de las casetas las empresas de montaje se afanaban en finalizar los últimos detalles.

"Estos días son para tomarle el pulso a la gente", señaló un empleado del Gran Circo Mundial -que tenía función ayer-, que explicó que los días de mayor actividad son los de la Feria propiamente dicha. El trasiego de grúas y camiones no paró en toda la mañana y la música que suele caracterizar esta zona del real fue sustituida por los martillazos de los operarios encargados de instalar las atracciones.

El feriante José Luis Garcelá estaba sentado delante de la Mansión del Terror -donde trabaja- y tuvo que explicar que estaban cerrados a una de las pocas familias que se acercaron ayer a la calle del infierno a primera hora de la tarde: "Aunque nosotros estamos listos, no podemos abrir porque es peligroso que haya personas andando por aquí mientras se montan otras atracciones", apuntó. Este valenciano pensaba que podrían trabajar ayer -al tratarse de un día festivo-, pero afirmó que empezar a funcionar más tarde no supone un importante perjuicio: "Si una familia dispone de 500 euros para la Feria y empiezan a gastar antes, el dinero se acaba y no pueden venir los últimos días".

Los trabajadores también fueron mayoría en la zona del paseo de caballos ayer a la hora del almuerzo. Una de las pocas casetas donde había socios ultimando la decoración era la de la Peña Recreativa Noches del Rinconcillo. "Solemos venir el sábado, pero tenemos una comunión del hijo de un socio y hemos aprovechado hoy", señaló su presidente, Jesús Fernando Pérez. En la calle Pascual Márquez, los miembros de la caseta Los Olímpicos también estaban en su caseta, aunque ellos sí son habituales de los jueves de preferia: "Muchos de los socios son jubilados y acuden aunque sea laborable", aseguró Clarisa Calleja.

Sin embargo, esta imagen no fue la más común en la tarde del Primero de Mayo, un Día del Trabajador que llenó el recinto ferial de operarios, montadores y otros empleados que se encargan de poner a punto un real que casi no tenía farolillos, ya que empezaron a colocarse -como todos los años- en la mañana de ayer.

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