La Fiscalía pide 18 años y medio de cárcel para el ex agente imputado por el robo de droga en Jefatura

  • La acusación del Ministerio Público imputa a Lars Sepúlveda un delito continuado de robo con fuerza, otro contra la salud pública y un tercero de blanqueo de capitales.

La Fiscalía Antidroga de Sevilla ha solicitado una condena de 18 años y medio de cárcel para el ex agente de la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (Udyco) de Sevilla Lars Sepúlveda Madsen, por el robo de 154 kilos de cocaína y heroína del depósito de la Jefatura Superior de Policía de Blas Infante.

El escrito de acusación del Ministerio Público le imputa un delito continuado de robo con fuerza, otro contra la salud pública y un tercero de blanqueo de capitales.

La Fiscalía ha pedido asimismo una condena de 17 años de prisión para el matrimonio de Coria del Río compuesto por Manuel A. N.  y María V. S., a los que atribuye los mismos delitos que al ex agente, mientras que para la cuarta procesada, María Teresa M. S., esposa de Lars Sepúlveda, la Fiscalía le ha solicitado una condena de cinco años de prisión por un delito de blanqueo de capitales.

La Fiscalía ha solicitado además el pago de una multa de tres millones de euros en el caso de la esposa del ex policía, que sigue actualmente en prisión preventiva, y nueve millones de euros de multa para los otros tres procesados.

En su escrito de conclusiones provisionales, el fiscal antidroga Alfonso Sánchez sostiene que Lars Sepúlveda y el matrimonio de Coria del Río se pusieron y actuaron de acuerdo entre finales de 2006 y el 11 de junio de 2008 "para apoderarse de la mayor cantidad que pudieran de la droga que se almacenaba en el calabozo número 6, situado en los sótanos de la Jefatura Superior de Policía de Sevilla" y que procedía de las distintas aprehensiones de cocaína y heroína practicadas por los distintos grupos de la Udyco. 

Para apoderarse de los estupefacientes, los acusados se "aprovecharon" del hecho de que Lars Sepúlveda era policía y había estado destinado en el grupo IV de la Udyco. Dice el fiscal que el juego de llaves era necesario para acceder "primero a la zona dónde se encontraban los calabozos, y luego, al citado calabozo" y se guardaba en un cajón de la mesa del despacho del jefe de la Udyco, que bien éste o quien le sustituyera, entregaba a los funcionarios que necesitaban entrar en el depósito de la droga. "Lars, aprovechando que prestaba servicio en la Udyco, logró hacerse con una copia de dichas llaves, de manera que podía entrar en el citado calabozo que carecía de cualquier otra medida de seguridad", precisa el escrito de acusación de la Fiscalía.

El Ministerio Público sostiene que "en todos los casos" fue el procesado el que accedía al calabozo y realizaba el cambio de la droga por otras sustancias, dejando "allí los paquetes simulados de la droga en la misma caja o bolsa que estaban los originales y se llevaba estos, que contenían la verdadera droga”.

La droga fue vendida a terceras personas que no han podido ser identificadas, señala el fiscal, que asegura que esto proporcionó a Lars Sepúlveda y al matrimonio inculpado "pingües beneficios económicos de, al menos, cuatro millones de euros atendiendo al valor que tenía la droga sustraída en el mercado ilícito en la época de los hechos". 

De esta forma, desde finales de 2006 y hasta septiembre de 2009, se produjo un "notable incremento de sus patrimonios debido a las ganancias por la venta de la droga". En el caso de Lars y su esposa, el incremento patrimonial fue de 302.307,20 euros y en 775.311,17 euros en el caso del otro matrimonio.

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