Tribunales

La Fiscalía archiva la investigación a un hijo de Del Nido por revelación de secretos

  • La juez aún no ha resuelto sobre la petición de sobreseimiento que realizó la defensa del presidente, José Castro

Miguel Ángel del Nido susurra algo a su hermano José María, al lado de Castro, en la Junta de 2016. Miguel Ángel del Nido susurra algo a su hermano José María, al lado de Castro, en la Junta de 2016.

Miguel Ángel del Nido susurra algo a su hermano José María, al lado de Castro, en la Junta de 2016. / antonio pizarro

La Fiscalía ha archivado las diligencias de investigación abiertas a Miguel Ángel del Nido, hijo del ex presidente del Sevilla José María del Nido, por una presunta revelación de secretos, en relación con la supuesta filtración de la documentación que sirvió como base para que un accionistas del club, el abogado Agustín Martínez, denunciara al actual presidente, José Castro, por el uso de la cuenta que tiene en la entidad, según indicaron a este periódico fuentes del Ministerio Público.

Miguel Ángel del Nido era empleado del Sevilla, en concreto responsable del área Control de Gestión, pero fue despedido poco después de que se conociera que el Ministerio Público investigaba el uso de la cuenta del presidente.

Tras haber investigado si Miguel Ángel del Nido estaba detrás de la filtración de los documentos, el Ministerio Público ha concluido que no hay indicios de delito en la actuación de este ex empleado del club sevillista.

Esta investigación surgió a raíz de la investigación que la propia Fiscalía abrió a José Castro, quien fue denunciado en los juzgados de Sevilla por la fiscal jefe, María José Segarra, por la supuesta apropiación de 118.000 euros de la entidad, dinero que fue devuelto por Castro.

El Ministerio Público acusa en esa denuncia a Castro de presuntas irregularidades en el uso de la cuenta que tiene en la entidad, de la que dispuso "en su propio beneficio" de 118.629,12 euros. La cuenta en cuestión es una especie de "cuenta de débito, con su correspondiente reflejo en el libro mayor de la sociedad, a través de la cual disponía de fondos del club para sus atenciones personales".

La defensa de Castro solicitó recientemente al juzgado de Instrucción número 11 de Sevilla el archivo la denuncia presentada por la Fiscalía por delitos de apropiación indebida y falsedad documental relacionados con la gestión de la cuenta que tiene en el club y por la compra de varias acciones, pero la instructora aún no se ha pronunciado.

La defensa de Castro presentó un escrito, acompañado de un informe de un experto en derecho mercantil que analiza la cuenta que disponen el presidente del Sevilla y otros directivos, en el que pide el sobreseimiento libre de la causa, al estimar que los hechos denunciados no son constitutivos de ningún delito.

La tesis que sostiene la defensa para solicitar el archivo, según fuentes consultadas por este periódico, parten de que el uso que el presidente del Sevilla dio a esta cuenta del club entra dentro de la normalidad y no se ha generado ningún perjuicio al Sevilla, recordando asimismo, tal y como declaró el propio José Castro cuando prestó declaración como investigado, que el presidente del Sevilla llegó a tener un saldo a su favor de 700.000 euros, sin que percibiera ningún interés por esa deuda del club, y además considera que no se ha acreditado ningún perjuicio en una entidad que factura más de 100 millones al año y con unos beneficios de 30 millones.

La defensa insiste en que la actuación del presidente del Sevilla no ha generado ningún perjuicio a las arcas del club sevillista, recordando que incluso Castro regularizó la situación y saldó la deuda que había tenido con la entidad.

La defensa insiste en que la utilización de la cuenta por parte de Castro, al igual que el resto de directivos que la poseen, se enmarca dentro de la normalidad, y rechaza igualmente que exista un delito de falsedad documental en relación con la adquisición de varios paquetes de acciones, después de que un empleado del club acusara recientemente a Castro de haber falsificado la firma de un fallecido para endosarse el paquete de acciones cuyos herederos habían vendido a un tercero, que a su vez se las traspasó a Castro.

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