Patrimonio

La Giralda era roja

  • La restauración de la cara oeste confirma que el alminar tenía una policromía en tonos colorados, como aparece en dibujos, grabados y cuadros de los siglos XVI y XVII

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"La Giralda era roja hace 450 años". Esa es la conclusión más llamativa que Eduardo Martínez, arquitecto responsable de los trabajos, extrae de los trabajos de consolidación de la cara oeste de la torre alminar de la Catedral.

Martínez hizo una extensa explicación de las obras realizadas en la fachada que da al Patio de los Naranjos, deteniéndose en los detalles de cada nivel de la torre, mostrando el cambio que han realizado.

Las obras, que han sido realizadas por un centenar de personas, han tenido una duración de siete meses y se han realizado en cuatros fases: limpieza, reintegración, conservación y protección.

Más de un centenar de profesionales han participado en los trabajos de reforma

Martínez afirma que "esta restauración es para siempre si se hace un buen mantenimiento". Esta actuación, "necesaria" y "exitosa", según el comité de expertos, ha descubierto que la Giralda era roja en 1568, hace 450 años, algo que ya adelantó este periódico el pasado mes de enero. Este hallazgo ha sido posible gracias a la retirada de la suciedad y los morteros de posteriores restauraciones. Esta coloración, presente en grabados y cuadros como Las Santas Justa y Rufina de Miguel de Esquivel en 1620, ha sido confirmada por el arquitecto, que es consciente del "debate que crearía en la sociedad devolverle su color original".

Impresionantes restos de cromatismo en sebka simple. Impresionantes restos de cromatismo en sebka simple.

Impresionantes restos de cromatismo en sebka simple. / M.G.

Eduardo Martínez, que destaca el contraste actual entre la cara oeste y las demás, revela que esta actuación va a dar lugar a numerosas investigaciones, puesto que se han tomado múltiples muestras de todos los materiales para conocer al detalle cómo se construyó la Giralda. Un ejemplo de esas indagaciones evidencia que sus muros contienen maderas de mil años. Es decir, de su época original. El grosor de sus paredes, de 208 centímetros, alberga ladrillos de arcillas y tamaños diferentes.

La pigmentación se perdió con el tiempo y se eliminó en la restauración del XIX

Los trabajos han afectado principalmente a la cara oeste, pero se han aprovechado para mejorar ciertos aspectos de la construcción como los anclajes que permiten las revisiones anuales de los arquitectos alpinistas o las rejas de protección de personas que se encuentran en la zona visitable del campanario. Otro elemento reseñable es el sistema contra el rayo, que también va a ser renovado para proteger a la Catedral y su entorno.

Por último, Martínez, en nombre del Cabildo Catedral, informó que el próximo lunes 9 de abril comenzarán las obras en la cara sur. Una vez terminen, se continuará por la cara este y se finalizará este proyecto en la norte, siempre que las arcas catedralicias lo permitan. Las hechas en el lado oeste han tenido un coste de medio millón de euros, el cual ha sido sufragado gracias a la venta de entradas para las visitas del templo.

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