seguridad ciudadana | respuesta del pp a las preguntas de una senadora de podemos

El Gobierno asegura que ha reforzado la lucha antidroga en Los Pajaritos

  • El Ejecutivo de Mariano Rajoy dice que en 2017 hay mejores resultados contra los traficantes, pero no aporta ningún dato de detenidos, incautaciones ni operaciones policiales

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El Gobierno central defiende que en 2017 ha potenciado la lucha contra el tráfico de drogas en Los Pajaritos. Lo hace, sin embargo, de manera muy ambigua, sin dar ni un solo dato concreto de operaciones policiales, detenciones de traficantes o incautaciones de estupefacientes en este barrio, que está considerado desde hace dos años como el más pobre de España. El Ejecutivo de Mariano Rajoy se limita a decir que de todas las redadas "se ha hecho eco la prensa" y que "sería de justicia reseñar que en el presente año 2017 es cuando mayor activación y resultados se están encontrando en este tipo de actuaciones policiales".

Así responde el Gobierno a una serie de preguntas sobre los problemas del barrio, elevadas al Senado por la representante de Podemos Maribel Mora. En su escrito, esta senadora recordaba la existencia de un plan integral para este barrio que permanece prácticamente en el olvido desde hace años, en una situación que fue criticada por el ex alcalde de Sevilla y actual ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido. Mora recordaba el homicidio de una mujer a principios de abril y una operación contra el tráfico de drogas con nueve detenidos, pero consideraba, después de haber tomado contacto con los colectivos vecinales, que las medidas establecidas por el Gobierno habían sido hasta ahora "insuficientes" y que era necesaria una mejor coordinación en las políticas de seguridad.

El PP no hace balance de la actividad policial y dice que la prensa se hizo eco de ellaLa senadora de Podemos preguntaba por la falta de seguridad y coordinación

Entre otras cuestiones, Maribel Mora pedía al Gobierno que hiciera una valoración de la seguridad en Los Pajaritos en los últimos cinco años, preguntaba si se había creado algún grupo de trabajo técnico, si había coordinación con las otras administraciones y entre la Policía Nacional y Local y qué medidas se planteaban para reducir la criminalidad en el barrio en un plazo de cinco años.

La respuesta del Gobierno es muy genérica e inconcreta y apenas ofrece detalles sobre el trabajo policial en la zona, aunque destaca las numerosas reuniones periódicas y grupos de trabajo que están en marcha. Sólo al final destaca que las operaciones antidroga se han incrementado en los años 2015, 2016 y 2017, en los que la Policía Nacional ha impulsado "la desarticulación de los puntos de venta de sustancia estupefaciente ubicados dentro del distrito, especialmente en el barrio de Los Pajaritos". El texto dice además que la prensa se ha hecho eco de todos estos golpes al narcotráfico, pero lo cierto es que en lo que va de año sólo han trascendido dos operaciones contra el tráfico de drogas en este barrio.

La primera es la que apuntaba la senadora de Podemos. Se desarrolló a finales de marzo y en ella fueron detenidas nueve personas. La Policía requisó diez kilos de hachís y medio de cocaína, una plantación de marihuana y una pistola. La segunda intervención se produjo el 1 de mayo, en plena Feria de Abril, y a punto estuvo de costarle la vida a un agente de este cuerpo. El policía perseguía a un sospechoso cuando éste se refugió en una casa y lo esperó en el portal. Cuando el agente entró, lo golpeó con la culata de una pistola en la cabeza y lo dejó aturdido. En el momento en que iba a dispararle, un segundo policía irrumpió en el portal y logró golpear la mano del delincuente y que el tiro se desviara e impactara contra la pared. El sospechoso llevaba una mochila con más de 1.500 pastillas, 154 bolsas de cocaína, 40 cápsulas de esta misma droga, 15 papelinas de heroína, 73 sobres de marihuana y nueve bellotas de hachís.

La Policía detuvo al delincuente, Roberto Carlos R. R., de 33 años, un antiguo atracador del barrio, conocido porque fue miembro de la banda del Demonio, un grupo compuesto por jóvenes de Los Pajaritos, algunos de ellos menores de edad, que atracó decenas de comercios a principios de la década pasada. Uno de sus líderes era Enrique Ramírez, conocido como el Alemán o el Peluca, que mató a su novia, Susana Vega, que sostenía el bebé de ambos en sus brazos, de un tiro en la frente en su domicilio del número 24 de la calle Mirlo, la noche del 4 de diciembre de 2005.

Además de estos dos golpes al tráfico de drogas en 2017 hay que añadir un homicidio relacionado con este negocio ilícito. Es el de María Luisa, una toxicómana de 41 años a la que todos en el barrio conocían por el sobrenombre de la Flor. Era muy conocida por los yonquis de Los Pajaritos, puesto que solía ejercer de intermediaria entre consumidores y camellos. Apareció apuñalada el 3 de abril en un piso del número 25 de la calle Perdiz. Al día siguiente, el Grupo de Homicidios detuvo a Diego Alejandro, un argentino residente en el barrio de San Jerónimo, como presunto autor del crimen.

Si se echa la mirada un poco más atrás en el tiempo, el 29 de diciembre de 2016 un patrullero de la Policía Nacional requisó casi tres kilos de cocaína. Lo hizo cuando perseguía un coche y los ocupantes del mismo arrojaron varios paquetes con la droga por la ventanilla. Un mes antes, en noviembre del año pasado, fue detenida una familia que utilizaba una vivienda de Los Pajaritos como almacén.

En septiembre de 2016 hubo otro homicidio relacionado con las drogas. El día 24 de aquel mes, los Bomberos que acudieron a sofocar un incendio en el local abandonado del que había sido el bar Los Gallos, en la calle Candelería, encontraron el cadáver de un hombre de 42 años. Después de dos meses de investigación, la Policía detuvo a una toxicómana del barrio, María Elena G. L, por haberlo torturado y matado. El móvil: la venganza. La asesina se había sentido engañada porque la víctima le había vendido unos tranquilizantes y ansiolíticos, pero ella no había logrado colocarse con el material adquirido.

Éste ha sido el balance de operaciones policiales y homicidios relacionados con el tráfico de drogas en el último año en Los Pajaritos. En su respuesta, el Gobierno asegura que el barrio depende policialmente de la comisaría de Sevilla Este, cuyos agentes "se encargan de las labores preventivas y contingentes en igualdad de condiciones que en los restantes barrios que integran el distrito".

A pesar de ello, "con el objetivo de mitigar la delincuencia y tener un conocimiento real del clima de convivencia y seguridad", los policías de la comisaría del distrito mantienen reuniones de coordinación con las autoridades municipales del barrio, la Policía Local, las asociaciones de vecinos, la comunidad educativa y otros diversos colectivos. Estas reuniones tienen una periodicidad mensual y "en ellas se trabaja para propiciar una mejora en la seguridad ciudadana del barrio y potenciar la coordinación entre ambos cuerpos".

Cada seis meses se reúne la junta local de seguridad en la sede del distrito Cerro-Amate. Por otro lado, hay un contacto permanente entre la unidad de Participación Ciudadana de la Policía con asociaciones de vecinos, comerciantes, hosteleros y colegios. En el plano preventivo, recuerda el Gobierno, las demás unidades policiales desarrollan su labor en Tres Barrios-Amate con continuos controles en la calle, filtros e identificaciones selectivas.

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