"Gracias a Dios que los hijos no tienen resentimientos"

El cardenal Amigo se encuentra periódicamente con los hijos y otros familiares de Alberto Jiménez Becerril y Ascensión García Ortiz. "¡Cómo se han hecho mayores estos niños! Sus caras para mí serán siempre la de esos tres pequeños que no se daban cuenta de los hechos de aquella noche. Gracias a Dios que los han cuidado y educado para que no tengan resentimientos, sino la memoria de unos padres en los altares".

Monseñor Amigo presidió el funeral en el altar mayor de la Catedral el día después de los atentados. La misma noche de los hechos telefoneó a la alcaldesa, Soledad Becerril, para ofrecerse a presidir aquella eucaristía. Su homilía, por su contundencia, tuvo un gran eco nacional, sobre todo en tiempos en los que determinados miembros de la jerarquía eclesiástica vasca eran duramente criticados por su tibieza en las pláticas de los funerales de las víctimas del terrorismo o, en el peor de los casos, por evitar su presencia en los sepelios por el alma de los asesinados por la banda terrorista: "Han pasado diez años y nos parece increíble. La memoria sigue viva y la huella profunda. Este crimen dejó un vacío y tantas preguntas que nos parece que sigue siendo de una actualidad muy viva. Hemos recordado todos los años a este matrimonio, se constituyó una fundación, pero queda una labor de purificación de la memoria". Esta labor, según el purpurado hispalense, consiste en prescindir de todo lo que no sea el recuerdo estricto de dos personas cuyo "servicio público les costó la vida". El cardenal va a más: "No podemos reducir el recuerdo a un homenaje anual, que está muy bien, sino que hay que reavivar el compromiso político y dejar claro que seguimos necesitando buenos políticos en la sociedad. Y no me meto en cuestiones de signos o colores entre partidos. Todos tenemos que seguir siendo un bastión contra el terrorismo y trabajando para educar en la paz. En los terroristas no existe otro ideal que matar".

Preguntado por las ocasiones en que la clase política no se ha puesto de acuerdo en materia antiterrorista en la legislatura que acaba, monseñor Amigo confesó cuál ha sido siempre su sentimiento: "Ha habido momentos que han sido para que a cualquiera se le saltaran las lágrimas, como cuando se ha manipulado la memoria de las víctimas de forma tan desagradable. Me he preguntado: ¿Para esto ha habido personas que han dado su vida?"

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