El Gran Poder será trasladado a Santa Rosalía durante las obras del templo

  • La basílica se cerrará al culto mientras se refuerza la seguridad en el altar

Comentarios 2

El Señor se irá de San Lorenzo por unos meses. Ocurrirá después de Semana Santa. Cuestiones técnicas y de seguridad obligan a tomar una medida que en principio parecía que no iba a ser necesaria. Todo estaba planificado para que las imágenes sagradas se quedarán en el atrio de la basílica, como ya ocurrió no hace mucho tiempo. Pero los técnicos indican que es mejor dar el cerrojazo completo durante varios meses y trasladar las imágenes a la iglesia conventual de Santa Rosalía, en la calle Cardenal Spínola. La hermandad ya se ha puesto en contacto con las autoridades eclesiásticas y con la orden de religiosas de las Madres Capuchinas que regentan el monasterio. No han puesto ningún problema. El proceso de la mudanza está en marcha.

El cabildo general de hermanos tendrá que dar el plácet al traslado, cosa que ocurrirá con casi toda seguridad. La hermandad publicó en su página web un comunicado explicando los detalles, incluso justificando las razones por las que no se ha optado por un traslado provisional a la Parroquia de San Lorenzo, sede canónica de las hermandades del Dulce Nombre y de la Soledad, como hubiera sido lo lógico para muchos cofrades: "En la elección del convento de Santa Rosalía ha influido, amén de las propias características de la Iglesia, una hermosa obra barroca de generosas proporciones próxima a nuestra basílica, la total disponibilidad de la comunidad conventual para que podamos desarrollar nuestra actividad de culto y cumplir con todos nuestros compromisos (misas de difuntos, bodas, etcétera) sin perturbar a nadie, cuestión que se nos antojaría mucho más difícil en nuestra parroquia de San Lorenzo, a la que sin duda, sentimientos de afecto y cariño nos animaban a acudir, pero con una actividad parroquial y de otras corporaciones que hubieran hecho mucho más compleja la estancia".

El principal objetivo de las obras es atender al programa de conservación del Señor marcado por los hermanos Cruz Solís e Isabel Pozas, que restauraron la imagen hace ya más de un año. Este equipo de expertos dio todo un aldabonazo en las páginas de Diario de Sevilla el pasado verano cuando, con motivo del primer aniversario de la finalización de la restauración, alertaron de que el altar debía ser reformando para evitar que las corrientes de huno generadas por el diseño del retablo y de la propia basílica volvieran a ennegrecer la talla. Los Cruz Solís, según explicaron a este periódico, darán por definitivamente concluida la restauración cuando esta reforma sea llevada a cabo.

El proyecto incluirá la aplicación de medidas de seguridad para casos de incendios y otras catástrofes, un sistema del que ya disponen imágenes como la Macarena, el Cachorro o la Virgen del Rocío de Almonte, y por el que también se han interesado ya hermandades como la Amargura.

La hermandad reconoce en el mismo comunicado que el proyecto inicial, calificado de "deseo lógico y natural", era el de situar las imágenes en el atrio durante el período de obras: "No obstante todo lo anterior, condicionantes de índole técnica y de seguridad, sobrevenidas según avanzaba el proyecto de la obra, aconsejan, al día de hoy, el cierre completo del templo". La hermandad asegura que cuenta con el "ofrecimiento" de las religiosas de Santa Rosalía, un templo donde recientemente ha estado la Hermandad de la Vera-Cruz, también de forma provisional por motivos de obras.

La hermandad se congratula de que en Santa Rosalía podrá realizar "toda su actividad cultual sin las limitaciones que impondrían las reducidas dimensiones del atrio". En el atrio sólo hubieran tenido cabida unos cien fieles, por lo que muchos novios con intención de contraer matrimonio ante el Señor en los meses posteriores a Semana Santa podrían haber tenido problemas para ubicar a los invitados.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios