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"Hágase en Sevilla el microclima de la Expo y subirá el turismo veraniego"

  • El hotel de Sevilla con promedio anual más alto de ocupación es una empresa familiar de cuarta generación en el gremio que ha sabido modernizar y ampliar su organización y sus instalaciones para superar los cambios de ciclo económico, las nuevas demandas de los clientes, la hegemonía de las grandes cadenas y la comercialización masiva vía internet.

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BUEN lugar, en vísperas del mes masivo de la economía vacacional, para hablar de Sevilla y del sector turístico. Con una capacidad máxima de 134 habitaciones y 270 alojados, el Hotel Bécquer alcanzó el año pasado una ocupación media del 85%. Se precia de tener en Sevilla el porcentaje más alto en hoteles grandes. "En 2012, por lo que llevamos hasta ahora, estamos en condiciones de repetir ese promedio de alojamiento". Luis Miguel Martínez no quiere alardear, ni dormirse en los laureles. Lleva la vida de hotel en su ADN. Nació hace 56 años en el Hotel Cecil Oriente, el que tuvo su familia en Plaza Nueva hasta 1970, y en el que tenían la vivienda. Y no fue el primer establecimiento hotelero de la saga, porque su bisabuela Amadora ya tuvo uno en el centro de la ciudad. Es el segundo de ocho hermanos y representa la cuarta generación de la familia a la hora de gestionar un hotel en propiedad. Tiene dos hijas de 29 y 27 años, vive en una urbanización entre Gines y Valencina. Estudió en el Colegio Alemán, "gran decisión de mis padres, por la apertura de miras en la educación que impartían".

-Comencemos por lo último. ¿Cómo afrontan la subida del IVA?

-Con el recortazo, menos personas tendrán dinero para gastar. Habrá menos reservas hoteleras, sin duda, pero es difícil de cuantificar. No creo que lleguemos al limite de que dejen de viajar pero sí pudiera haber cierta reducción en las estancias y también cierto recorte en la cantidad que puedan gastar. En la mayoría de las reservas asumiremos nosotros esa subida de dos puntos del IVA, lo que representa una bajada del 2% de la cuenta de resultados. Y en los pocos casos que intentemos repercutirla al cliente, asumiremos el riesgo de que elija otro hotel. En las actuales circunstancias, los mercados son tremendamente sensibles a pequeñas variaciones de precios, lo comprobamos día a día cuando vamos retocando precios.

-¿Por qué el cambio de Plaza Nueva a Reyes Católicos?

-El Hotel Cecil Oriente estuvo abierto hasta 1970. Tenía pocas habitaciones, malas opciones para aprovechar más su interior, no podía crecer en altura, y mi padre vio que a futuro no podía ser rentable. Se vendió el solar y buscó otro lugar en el centro. Compró en 1971 la casa de los marqueses de las Torres de la Pressa y construyó el Hotel Bécquer. Acertó con el sitio, algo fundamental en este negocio, porque el acceso en coche o autocar es magnífico, tenemos garaje...

-Siendo hijo del director y propietario, ¿aprendió desde la base?

-Estudié Turismo y Empresariales, y antes de empezar a trabajar en nuestro hotel estuve un verano aprendiendo a trabajar en la recepción de un hotel en Mallorca, y otros tres meses de prácticas en el aeropuerto de Zurich. En 1979 me incorporé al Bécquer, comencé en la recepción, después fui interventor, subdirector y en 1993 me quedé con la dirección en solitario cuando mi padre se jubiló. En 2002 tomé la decisión de incorporar como director a un profesional externo a la familia, bajo mi supervisión, y en ese modelo hemos profundizado desde entonces, en mi papel de consejero delegado para impulsar las innovaciones, en estrecha relación con el equipo de gestión.

-¿Cuál es la base del modelo de éxito empresarial en el Bécquer?

-El propietario y el empresario no es nada sin su personal, al que debe mejorar su formación continuamente. Parece que eso no lo entienden muchos empresarios, pero yo lo veo así. Además, es fundamental la continua evolución del negocio. Distinguir las primeras señales de lo que va a marcar la pauta, e incorporarlo. Hacer todos los años inversiones y obras. Por eso nos resultó más fácil pasar de tres a cuatro estrellas. Y algo que aconsejo, porque a mí me va muy bien: dedicar como mínimo dos horas a la semana sólo a pensar. Qué importante es trascender del ritmo de trabajo, y concentrarte en pensar.

-¿Cuántos empleados son fijos en su plantilla?

-De 60 personas, unos 50 son permanentes, y otros 10 fijos por temporadas. Que casi todo el empleo sea fijo no es lo habitual en el sector,pero como nosotros tenemos un nivel alto de ocupación todo el año, la diferencia entre temporada alta y baja es más reducida, puede oscilar entre un 95% frente a un 70% y eso permite sostener mejor la estructura laboral. Hay hoteles donde en temporada alta están en el 90% pero en la baja caen al 40%, y no pueden dimensionar tanta plantilla fija. Yo soy un convencido de que si el trabajador está a gusto, y no pensando en si la semana que viene le renovarán o no el contrato, dará un mejor servicio, el cliente quedará más contento, meterá más comentarios favorables en internet o hablando con sus amistades, y favorece que nosotros ganemos más dinero, los empleados también, y sean más los clientes felices. De tan simple y tan lógica que es esa retroalimentación, no sé cómo no la practican todas las empresas. No entiendo las empresas en las que el interés del propietario y del trabajador no son coincidentes.

-¿Captan más turismo nacional o extranjero?

-Este hotel ha ido evolucionando también en su clientela. Durante muchos años hemos sido más un hotel de directivo de empresas que de turistas. Como las empresas se fueron yendo del centro hacia la periferia, esa clientela la fuimos perdiendo, y ganamos la turística. Antes, viernes y sábado eran los peores días de la semana, y ahora son los mejores. La tendencia también se ha invertido en la nacionalidad del turista. Tuvimos un 70% de españoles y un 30% de extranjeros, ahora es la proporción contraria por el predominio de ingleses, franceses, italianos y alemanes.

-¿Cómo se maneja un hotel independiente como el suyo en un mercado tan agresivo como el que ahora se gobierna desde internet?

-Entre el 40% y el 50% de nuestra clientela ya contrata individual y directamente vía internet, muy atento a las ofertas. El turismo de grupo está entre el 15% y el 20%. Por touroperadores ya sólo llega el 10%. Y el resto es directamente con nosotros por teléfono o por nuestra web, en ambos casos nos ahorramos la intermediación de los grandes portales, que te exigen paridad de precio. Y cuya hegemonía en los buscadores es abrumadora para que el cliente contrate a través de ellos. Si intentas vender la habitación directamente a un precio ligeramente más bajo, para que el turista se vaya contigo y te ahorres la comisión, te vetan.

-¿Se puede progresar sin formar parte de una cadena hotelera?

-Claro. Internet nos está favoreciendo para tener más clientes, aunque sea cara la intermediación y aunque carezcas de la imagen de marca de una cadena. Ser independiente te permite agilizar la gestión y tomar decisiones cada día para adaptarnos al mercado, sin depender de una estructura jerarquizada y distante. Las subidas o bajadas que decidimos cada semana, en función del número de reservas, suelen variar el precio un 10%.Cada vez tienen más repercusión las ofertas de última hora. El inconveniente de ser independiente es que necesitas tener tu propio departamento comercial, como si fuera de un gran hotel pero a escala reducida. Si se hace bien, es asumible. Porque hoy el Hotel Bécquer se vende en el mundo entero, eso antes era inimaginable.

-Una propuesta para mejorar el turismo en Sevilla para verano.

-Para zonas emblemáticas de la ciudad, crear un microclima como el de la Expo'92, que funcionó tan bien, y combatir la imagen de Sevilla inhóspita en verano. El microclima ayudaría a bajar la temperatura en Plaza Nueva, Avenida de la Constitución, etc., y a convertir un inconveniente en un atractivo más. Además, hay que aprovechar más el río, con terrazas y conciertos nocturnos. Y con talleres artesanales en las orillas, por ejemplo en los bajos del Paseo Marqués del Contadero. Incluidas las artesanías que están en peligro de extinción.

-El turista urbano valora un spa como el que crearon en la ampliación del hotel?.

-Está más pensado para los clientes sevillanos. Pero siempre es una opción que suma a la hora de elegir el hotel. Igual que nuestra zona para convenciones profesionales, sólo tiene capacidad para 50 personas, pero es un segmento muy interesante que procuramos mimar.

-¿En qué se puede innovar en el trato al cliente?.

-Les ofrecemos información personalizada para que descubran cosas de Sevilla que no vienen en las guías. Como una ruta por los conventos, o visitar cuatro imágenes muy especiales de la Semana Santa. Además, en la entrada del hotel, nos sentamos con los clientes a su llegada y le ofrecemos nuestra hospitalidad con un servicio de atención personalizada. Eso le crea al cliente una atmósfera distinta para sentirse más arropado y que también nos cuente sus gustos y necesidades. En la terraza, junto a la piscina, ofrecemos por las mañanas clases de yoga. Son detalles que te aportan originalidad.

-¿La afluencia turística a Sevilla está acorde con su potencial?.

-No somos capaces de sacarle el partido que se merece a una ciudad que llegó a ser capital del mundo. Eso lo deberíamos resolver entre los profesionales y el Ayuntamiento, para que la persona que la visita dos o tres días, se vaya con la sensación de que debe volver años después para ver lo que le faltó en su primer viaje. Es una clara asignatura pendiente de la ciudad. Falta empuje empresarial y político para ampliar la oferta de contenidos y de servicios. No vale excusarse en que la época sea malísima para inversiones. Lo que no hagamos, lo harán en otras ciudades que compiten para tener nuestra clientela. En Sevilla, lo que no es solución es no hacer nada. Para ganar dinero, hay que invertir.

-¿Una ciudad a tener en cuenta?

-Barcelona, por su buena gestión para crecer como destino turístico. Por la estrecha colaboración entre la iniciativa privada y las instituciones públicas para competir. Venden muy bien la marca Barcelona. Es la única ciudad española que tiene un buen nivel de precio del alojamiento hotelero para la rentabilidad. Madrid queda muy por debajo y por eso están tirando los precios.

-Cuando viaja, ¿qué le gusta y lo desea para Sevilla?.

-Me gustaría que volviéramos a ser una ciudad universal cuyos habitantes tuvieran una mente abierta y acorde con un mundo globalizado. Sevilla es maravillosa, pero yo, además de sevillano, me siento ciudadano del mundo. Soy un apasionado de la Sevilla que se mueve.

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