La Hispalense negociará con Ferrovial y la UE para reducir el coste de la biblioteca

  • Intentará que los tres millones de fondos Feder puedan destinarse a otros proyectos · La concesión de nuevas obras y una hipotética explotación del parking ya realizado podrían compensar a la constructora.

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Después del duro golpe que ha supuesto la paralización definitiva de las obras de la biblioteca central universitaria del Prado de San Sebastián, la Universidad de Sevilla ya está pensando en cómo minimizar las pérdidas económicas que la sentencia conlleva y en un plan b para la ubicación del edificio.

Antes que nada, la Hispalense debe conocer con qué cantidad hay que indemnizar a Ferrovial, empresa encargada de construir el proyecto, algo que, según fuentes universitarias, "no se sabe aún". Si se hace caso a los datos que en su día facilitó la Hispalense, cada día que han estado paralizadas las obras ha costado 10.408 euros, cantidad que, multiplicada por los dos años que ha durado el parón, supondría un coste de más de 7,5 millones de euros. Sin embargo, todavía queda mucho por hablar. La intención de la Hispalense es sentarse a hablar cuanto antes con Ferrovial y, si es posible, llegar a un acuerdo con el que se pueda minimizar la factura económica. Alguna propuesta ya está en mente de los responsables universitarios, como compensar a la empresa con la concesión de las nuevas obras que se acometerán dentro del ambicioso plan de renovación de las infraestructuras de la Hispalense.

A corto plazo, está prevista la construcción de la nueva Facultad de Farmacia junto al Hospital Virgen del Rocío, y el también nuevo edificio de la Escuela Politécnica, que se trasladará de su actual sede en el barrio de Los Remedios a la parcela de los Bermejales que en principio estuvo destinada para mezquita de Sevilla, proyecto desestimado por una fuerte oposición vecinal. En concreto, se trataría de hacer una operación similar a la que el Ayuntamiento de Sevilla firmó con Dragados y Construcciones para evitar pagar toda la indemnización exigida por la suspensión de la construcción del edificio municipal del Prado, cuya paralización hace doce años fue una de las primeras decisiones del entonces nuevo alcalde Alfredo Sánchez Monteseirín.

Por otra parte, también se contempla un posible acuerdo respecto al parking con 100 plazas ya construido en el solar que estaba destinado a acoger la biblioteca central. Esta opción, evidentemente, depende de muchos factores ajenos tanto a la Universidad como a Ferrovial, pero no sería extraño que en unos momentos en los que existe un compromiso por parte del nuevo alcalde de crear aparcamientos subterráneos en la periferia del casco histórico (justo donde se ubica la fustrada biblioteca) el Ayuntamiento facilitase la conservación de esta infraestructura. Todo está todavía en el aire y dependerá de la comprensión que la Universidad encuentre en el Ayuntamiento, Ferrovial e, incluso, los vecinos que pusieron un pletio que ha resultado una auténtica losa para la Hispalense.

Finalmente, la Universidad también pretende negociar con la Unión Europea para que los tres millones de euros de fondos Feder asignados a la Biblioteca del Prado puedan reutilizarse en otro proyecto similar de infraestructura universitaria o en una hipotética pero más que posible nueva ubicación del edificio. Los tres millones, al ser una ayuda finalista, están intactos, pero la Universidad de Sevilla no quiere renunciar a ellos.

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