Hospitalizada la mujer del dueño de Contsa tras intentar suicidarse

  • La juez vuelve a citarla a declarar el día 14 después de que el forense certificara la ingesta masiva de medicamentos y que padece un síndrome ansioso-depresivo

La esposa del dueño de Contsa, Carmen B. D., está ingresada en el hospital San Juan de Dios de Bormujos, después de que el pasado jueves intentara quitarse la vida tras ingerir una gran cantidad de medicamentos. El intento de suicidio se produjo tan sólo un día antes de la comparecencia que la mujer del empresario debía realizar en el juzgado de Instrucción número 17 de Sevilla, para prestar declaración como imputada por cooperación necesaria en los delitos de estafa y falsedad que se atribuyen a José Salas Burzón, que permanece en prisión preventiva desde el 3 de octubre.

La juez instructora, Pilar Llorente, envió ayer al forense de los juzgados para comprobar el estado en que se encontraba Carmen B. D., a los efectos de decidir sobre el aplazamiento de la declaración. El informe del forense confirmó que la esposa de Salas Burzón se hallaba hospitalizada a causa de la ingesta masiva de medicamentos "con fines autolíticos" y añadía que, después de que se le practicara un lavado de estómago en el centro sanitario, la paciente se encontraba "bien, colaboradora y orientada".

Los facultativos han remitido a la mujer, de 37 años y con dos hijos, a la consulta de Psiquiatría del hospital de San Lázaro, dado que padece "un síndrome ansioso depresivo desde febrero pasado", fecha en la que el Grupo Contsa fue declarado en concurso. Tras el informe del forense, la juez decidió citar de nuevo para el 14 de noviembre a la mujer del propietario, que aparece junto a sus hijos menores de edad como propietarios de algunas de las sociedades que realizaron operaciones poco antes de la suspensión de pagos de la sociedad.

Este es el segundo incidente de este tipo que se produce a lo largo de la investigación del caso, dado que su cuñado y hermano del dueño de Contsa Rafael Salas se suicidó el pasado 7 de febrero, tan sólo unos días antes de que la empresa acudiera al juzgado de lo Mercantil para solicitar un concurso ante las dificultades para hacer frente a los pagos de los acreedores e inversionistas. El propio José Salas compareció entonces en el juzgado para explicar que su hermano, del que asegura se encargaba de la contabilidad en la empresa, sufría depresiones como consecuencia de la difícil situación de la sociedad por la crisis del ladrillo y la imposibilidad de hacer frente a las deudas.

Mientras se produce la declaración de Carmen B. D., que ya tuvo que ser suspendida una primera vez el pasado 17 de octubre al renunciar a su abogado y designar en su lugar al letrado José Estanislao López, la juez ha citado para el día 7 de noviembre a los tres administradores concursales designados por el juzgado de lo Mercantil, quienes detectaron la existencia de un agujero de 86,8 millones de euros en las cuentas de Contsa, así como que el número real de acreedores ascendía a 1.653, casi tres veces más de los que declaró José Salas Burzón.

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