Huellas que marcan una vida digna

  • Manos Unidas presentó la campaña de este año centrada en mejorar la salud materna en el mundo

Cuando Daisy nació hace 45 años en Kerala (India) en el seno de una familia católica de seis hermanos no sabía que su vida estaría dedicada a intentar mejorar la situación de marginalidad de sus compatriotas. Tampoco era consciente de que en el desempeño de su labor humanitaria no estaría sola y que ONG como Manos Unidas apoyarían el desarrollo de sus proyectos. Ayer, como misionera dominica, no quiso faltar a la presentación de la campaña 2008 que Manos Unidas organizó en el Arzobispado y que este año centra su punto de actuación en la mejora de la vida de las mujeres en los países pobres.

Madres sanas, derecho y esperanza es el título de esta nueva campaña que la presidenta de la organización en Sevilla, Trinidad Carrasco, se encargó de presentar junto al cardenal arzobispo de Sevilla, Carlos Amigo Vallejo.

"Medio millón de mujeres mueren al año en el momento del parto o el embarazo por causas de falta de alimentación, higiene, agua, medicamentos o por un exceso de trabajo que les impide ver realizada su maternidad", afirmó Carrasco quien añadió que "nuestra situación de indiferencia es lo que nos hace cómplices de ello". Cambiar esta situación es posible, según la presidenta, si todos aportamos un gesto solidario. Una ayuda que tendrá especial incidencia en el noreste de la India, Mozambique y Perú, zonas que han sufrido en los últimos meses alguna catástrofe

Para dar fe de que la cooperación tiene resultados importantes acompañaron al acto tres misioneros. Daisy narró su experiencia tras 27 años de colaboración con Manos Unidas en la India en los que ha visto cómo cada año salen formadas del centro educativo, financiado por la ONG, 40 chicas enfermeras. "Una oportunidad para las mujeres que allí no tienen posibilidades de estudiar y para sus familias que pueden tener una vida más digna", comentó la formadora.

"Un ejemplo de preocupación por la dignidad de los más desfavorecidos que se ofrece sin ninguna condición", expresó Amigo Vallejo en la valoración del trabajo y programas de Manos Unidas y otras organizaciones católicas para las que la Archidiócesis de Sevilla supera "ampliamente" el 0,7 que se plantea destinar a los países del Tercer Mundo, "ya que hemos alcanzado más del 14 por ciento", afirmó el cardenal.

Eduardo Tchipolo ejerció su ministerio pastoral en la zona norte de Angola, quizás la más marginada por la guerra que asoló el país durante 30 años. Desde hace 5 años la voluntad por rehacer todo lo destruido es importante, aunque según este misionero espiritano, "lo más difícil es reconstruir a una persona. Es una misión casi imposible". Por alguna parte había que empezar, y con la ayuda de Manos Unidas, la construcción de una escuela y un centro sanitario ha sido un buen comienzo.

Sevillano de nacimiento, Jesús Olmedo dedica su vida a la mejora de las condiciones de los habitantes de Humahuaca, en el norte de Argentina. Con la dictadura militar se vio obligado a salir del país, aunque regresó en el 91 y desde entonces sigue allí. La defensa de los derechos de estos descendientes de los indios aimaras bolivianos y la construcción de viviendas para los "sin techo", son algunos de los objetivos en los que centra todos sus esfuerzos desde hace décadas y en los que reconoce "la ayuda de Manos Unidas ha sido muy importante" .

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