Humanizador de instrumentos musicales

  • Poeta y músicoAcadémico, músico, poeta, luthier, escritor y meteorólogo, presentó ayer, en la Casa de la Provincia, su libro 'De la música al verso', en el que a través de sus diálogos con los instrumentos musicales pretende humanizarlos

"Un músico-poeta renacentista del siglo XXI". Así definió su amigo, el guitarrista Niño Elías, a este natural de Aguilar de la Frontera (Córdoba), afincado en Marchena desde los siete años, meteorólogo de formación y profesión, músico por pasión, poeta y luthier, entre otras muchas facetas de su largo currículum, que incluye por ejemplo haber organizado las lecturas poéticas de la Expo 92. No contento con haber aprendido, durante seis años, a tocar 81 instrumentos -la mayoría, con profesores de la Sinfónica de Sevilla-, tener en su colección otros 250 o de haber fabricado muchos, incluso inventado y patentado ocho guitarras, también ha querido "humanizar" esos instrumentos con los que ha entablado diálogos no siempre fáciles y que ahora refleja, junto a su otra pasión, la poesía, en el libro De la música en el verso. "Están los callos, que a veces te obligan a dejarlo. Un instrumento mal tocado puede causar enfermedades graves", explica. Tuvo que aprender, por ejemplo, a respirar con el diafragma, o la respiración circular, que es con la que se toca el digeridou, instrumento de los aborígenes australianos que en realidad fabricaron las termitas. Su preferido, de siempre, es el piano, aunque también le gustan el clarinete y últimamente está entusiasmado con el bombardino. Por contra, el que le llega menos, confiesa, es la guitarra eléctrica, el más triste le parece la tuba, el más difícil, el violín y su próximo reto es tocar flamenco con el clarinete.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios