IU bloquea el 'holding' de empresas públicas que plantea el PSOE

  • La coalición rechaza la entrada de capital privado en la emisión de acciones, que reservaría el 51% en manos municipales

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Manuel Marchena ha recogido el testigo de Fernando Martínez Salcedo al frente de las empresas municipales con la meta puesta, como la tenía también el anterior vicepresidente, en la conversión de la Agrupación de Interés Económico en una Corporación Pública Municipal, una figura jurídica que da completa autonomía financiera al margen de la administración local y que permitiría la entrada de capital privado a través de la emisión de acciones repartidas entre pequeños inversores e incluso la cotización en bolsa, lo que dependería de los activos y del volumen de negocios del que sería, hoy en día, primer holding público municipal de España.

Este paso adelante, que permitiría una gestión más profesional y menos política de las empresas encargadas de los servicios ciudadanos y que abriría las puertas a fuertes operaciones patrimoniales cuenta con un hueso duro de roer. El socio minoritario de gobierno, IU, se ha cerrado en banda a negociar cualquier posibilidad de cambio jurídico y empresarial de las empresas con el PSOE, que sí ve con buenos ojos la opción de la corporación pública municipal pese a advertir de las dificultades y obstáculos más sociales que legales que habría que sortear. "Hilar fino", sostienen fuentes del gobierno, que aluden a las centrales sindicales por ser "poco amigas" de esta suerte de metamorfosis empresarial, pero con las que se podría intentar un acercamiento. Acercamiento que, actualmente, es totalmente imposible con la coalición de izquierdas: El equipo que lidera el primer teniente de alcalde, Antonio Rodrigo Torrijos, hace ascos a todo lo que rezume capitalismo liberal, y más en este caso, donde el término holding podría ser enmarcado fácilmente en el imperialismo que tanto denosta IU.

Ni siquiera la salvaguarda de mantener el 51 por ciento de la propiedad en manos del Ayuntamiento, que blindaría el carácter público de la misma, convence a IU, que no quiere hablar ni de ejemplos ni de otros paralelismos. Mercasevilla, por ejemplo, en la que el Ayuntamiento es propiedad de más de la mitad, dejando el resto del capital público en manos del Estado a través de Mercasa y una aportación residual en manos privadas a través de mayoristas de frutas. O Aussa, donde Consistorio y cajas de ahorros comparten dinero y empresa, aunque con el timón del primero.

Fuentes de la Administración local discrepan de esa tesitura. La conversión de la AIE en holding municipal aliviaría la maltrecha economía doméstica de la Casa Grande, cuya deuda anual se iguala a todos los ingresos de la corporación, esto es, más de 600 millones, la mayoría de ellos generados por Tussam y Lipasam, el lastre que hunde financieramente el barco de Plaza Nueva.

¿Un ejemplo concreto? La materialización del macrocrédito que por valor de 283 millones de euros mantiene paralizado el Consistorio desde mediados del mandato anterior. Y sin riesgos para las arcas locales. Ése, precisamente, es el extremo que impide el respaldo político a la operación crediticia, una posición en la que, de nuevo, es decisiva la opinión de IU. Experimentos, con gaseosa.

Que sean las cuatro empresas municipales (Tussam, Lipasam, Emasesa y Emvisesa) quienes soliciten el macrocrédito en un pliego único faculta a la entidad bancaria -el BSCH, en este caso- a poder intervenir las cuentas en caso de problemas "no ya del Ayuntamiento, sino de cualquiera de las empresas citadas" independientemente del volumen de préstamo invertido por cada una. El blanco, pues, estaría en las dos que arrojan beneficios, como Emvisesa y Emasesa, que coinciden con las de mayores activos patrimoniales del Consistorio.

Ese talón de Aquiles acabaría con la conversión en holding municipal, donde la nueva figura jurídica y fiscal ampararía y protegería tanto a las cuatro empresas como a los nuevos socios propuestos por Marchena, el Consorcio de Fibes, Sevilla Global y el Cementerio, entre ellos. Esta opción alejaría la sombra de intervención de las cuentas locales por parte de la Junta que pende sobre el Ayuntamiento, una daga que se esfumaría porque el préstamo no tendría efecto en el débito municipal, ni en el porcentaje que mide el límite legal de endeudamiento.

El nuevo responsable de las empresas municipales explicó que la corporación municipal se convertirá en la séptima empresa de Sevilla "al mismo nivel que Azvi y Persán", con una facturación superior a los 350 millones, 4.000 empleados y 1,2 millones de clientes a los que da servicio en el ámbito metropolitano.

Las ventajas del holding que Marchena avanzó esta semana no son vistas, por contra, por las centrales sindicales con representación en el Consistorio. Tanto CCOO como UGT consideran que el gobierno "vuelve a las andadas como hizo hace ya cuatro años cuando anunció esa misma corporación, que no se llevó a cabo porque los sindicatos nos opusimos», al tiempo que aducen que "las ventajas no tendrían más traslación que poder jugar más holgadamente con las cuentas de las empresas municipales".

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