Jornada de aplausos a compás

  • La colección de la diseñadora Juana Martín recibe la mayor ovación de la actual edición del Simof l salón internacional de la moda flamenca Palacio de Congresos y Exposiciones. De 11.00 a 22.00. Hoy domingo, último día

Para la organización era una jornada difícil. Para el público, una muy esperada. Juana Martín, Pilar Vera, Ángeles Verano y Luchi Cabrera, las más solicitadas. La primera, la más aclamada.

Antes, por la mañana, Charo Vara acertó con el empleo de la pedrería y enamoró con el traje de novia -corona de reina incluida- con el que vistió a la modelo María José Suárez. De inmediato, Basi del Río volvió a confirmar una de las tendencias de este año: las sandalias de cuña como calzado. Aparte, se decantó por dobles piezas de faldas de encaje y blusones que recogían el espíritu de los glamurosos años 20. Por último, en este primer tramo de los desfiles de ayer sábado, Pitusa Gasul se rodeó, como elementos destacables, de vestidos con anchos tirantes y chaquetillas toreras.

Sin embargo, sería la tarde la que desbocaría el pulso de los asistentes a la pasarela del Simof entre quienes destacaron, en el caso de Juana Martín, la ex ministra Carmen Calvo, el diseñador Petro Valverde y el presentador Rafael Cremades. Ellos, y el resto, aceptaron la fábula de la cordobesa, Mil y una gitanas, con una ovación sin igual en lo que de certamen llevamos. ¿Algunas de las claves de sus creaciones? La profusión de detalles, el conjunto de volantes distribuidos a diferentes alturas asemejándose a claveles en movimiento, la inclusión de ricos motivos sobrepuestos a la tela base, los bolsos de mano con el logotipo de la firma... Eso, y la inclusión de conjuntos de pantalón de pitillo y camisas que no dejaban de ser menos flamencos que lo demás y que debieran suponer una línea a través de la que investigar hacia la esencia de una moda real y genuinamente andaluza. En definitiva, se asistió a la genialidad de no dejar un solo fleco, nunca mejor dicho, al aire.

Igual ocurrió con Pilar Vera, veterana curtida en batallas de farolillos y paseos de caballos que, esta vez, encontró en el Caribe su musa. Cintas para recoger el cabello o fajines para marcar las cinturas, elementos llamativos. Faldas con blusas de anchas y femeninas mangas, estampados florales de fuertes contrastes -fondos blancos con azules, por ejemplo-, tejidos de cuadros con otros más pequeños en su interior o frunces en el pecho con cruce hacia la cadera de la tela, resultaron celebrados por una rendida concurrencia tanto al estilo como a la confección de esta mujer.

Ángeles Verano regresó a las suaves caídas y a mínimos volantes para el remate de sus modelos. Absorbió de la moda urbana los tan en auge maxicinturones -¿por qué no hacerlo?- y, cerrando su pase, sustituyó los mencionados volantitos por largos tirabuzones de tela. Un barroquismo que Nuevo Montecarlo abandonó por una línea sencilla donde se utilizaron encajes rematando puños y faldas. ¿Lo mejor? Sus cuerpos de encaje en crudo con lunares de colores.

Sólo unos minutos para cambiar la puesta en escena y llegó el turno de Luchi Cabrera, que ideó una estupenda presentación alternando las coplas de Macarena Giráldez y Paqui Torres, interpretadas con la voz en directo, junto a la presencia de las maniquíes sobre la pasarela. Era el espíritu que la sevillana quiso imprimir a unos vestidos de gran vuelo y, en bastantes casos, sólo una o dos hileras de volantes. Mezcla de naranjas y azules, fondos en marrón con bordados de margaritas verdes y amarillas, o el negro y rojo de Vanessa Romero, constituyeron sus puntos fuertes.

En el caso de Carmen Jarén, resultaron impecables los sesenteros cortos con lazos o volantes que más parecían ondas. Juegos de dobles telas, transparentes o caladas, y escotes redondos, buenas ofertas para una Feria que, al menos en el vestir, promete seguir sorprendiendo.

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