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La Junta sufraga las obras de urgencia en la Casa de los Pinelo

  • Urbanismo repara los desperfectos en cornisas, piezas cerámicas y enfoscados de la fachada del edificio renacentista ante el riesgo de desprendimiento

La Junta de Andalucía sufragará las obras de urgencia que se han realizado en la Casa de los Pinelo después de que la Gerencia de Urbanismo ordenara en septiembre la ejecución de un conjunto de reformas apremiantes para el mantenimiento de las debidas condiciones de seguridad, salubridad y ornato público de esta joya patrimonial, sede de las reales academias de Bellas Artes y de Buenas Letras y uno de los mejores exponentes de casa renacentista que existen en la ciudad. La factura que debe abonar la Consejería de Economía y Conocimiento es de 14.906 euros.

Entre las medidas realizadas por los técnicos de la Gerencia (que ordenaron otras reformas de urgencia para el céntrico inmueble hace más de un año) se encuentran la reparación de los elementos estructurales de hormigón armado afectados en las cornisas; la reposición de los revestimientos de los enfoscados saneados en las fachadas exteriores, torreón mirador y patio del jardín. Además, la reposición de pinturas de las zonas afectadas; y el llagueado de las piezas cerámicas sueltas en la fachada, y de aquellas situadas en los cierres y balcones con escaso llagueado.

La factura enviada a la Consejería de Conocimiento es de 14.906 euros

La fachada principal consta de dos plantas rematadas por un mirador con antepecho de estilo gótico y arcos de medio punto sobre columnas. Los azulejos cerámicos fueron colocados en 1770 en cumplimiento de la real cédula de 1769, con la que el asistente Pablo de Olavide emprendió la ordenación del casco urbano. Así, Sevilla quedó dividida en cinco cuarteles, 40 barrios y 320 manzanas. Las fachadas de las casas, conventos e iglesias quedaron numeradas a costa de sus dueños mediante estas piezas. Los técnicos señalaron que la conservación de los azulejos suponía el mantenimiento de un testimonio clave para comprender la evolución urbana del casco antiguo de la ciudad. Estas piezas nos remiten a las primeras medidas políticas de corte ilustrado que se llevaron a cabo en Sevilla durante la época de Olavide. El objetivo fue poner fin al desorden urbano existente en la ciudad, se trataba de pasar del urbanismo medieval a otro más racional, siguiendo el modelo de otras ciudades españolas.

La fachada no es la única zona de la casa palacio ubicada en la calle Abades que necesitaba una intervención. El estado de conservación de la planta baja (ocupada por la Real Academia de Buenas Letras) es bastante delicado. La Asociación para la Defensa del Patrimonio de Andalucía (Adepa) reclamó antes del verano una intervención urgente. Prácticamente todo este piso presentaba desperfectos, como desconchones, grietas o manchas provocadas por la humedad. Lo más preocupante era la situación del patio principal del inmueble, renovado entre 1502 y 1505, y que cuenta con unas excelentes yeserías y artesonados en sus galerías.

La pérdida de grandes trozos de decoración en los arranques de los arcos también era importante en una de las últimas visitas realizadas por los técnicos de Urbanismo. En algunos tramos se podían ver claramente los añadidos modernos, en color blanco, y se perdieron varios de los escudos. La situación del artesonado de madera no era mucho mejor. La pérdida de la decoración pictórica era prácticamente total, y la incidencia de la humedad y las grietas estaban patentes en muchas de las vigas. Esta situación contrasta con el empuje demostrado por la Real Academia de Bellas Artes Santa Isabel de Hungría, que ocupa la planta superior y otras estancias intermedias.

Contemporánea a la casa natal de Mañara, la Casa de los Pinelo se encuentra en un enclave turístico privilegiado, en el barrio de Santa Cruz y muy cerca de la Catedral o el Palacio Arzobispal. Aunque es de propiedad municipal, está transferida a la Junta de Andalucía. Las dos academias que la ocupan tienen el uso demanial. La casa palacio fue declarada Bien de Interés Cultural en 1974. Perteneció a la familia de los Pinelo, de la nobleza sevillana de origen genovés de fines de la primera mitad del XVI. Sus últimos propietarios, los hermanos Jerónimo y Pedro Pinelo (ambos canónigos de Sevilla), la donaron a la Catedral en 1524. Desde entonces sirvió de residencia de los canónigos hasta las desamortizaciones del siglo XIX.

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