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De Manhattan a Tabladilla: el imperio del sol

  • Dirección sur. En una zona inundable, a finales de los 50 empieza a construirse un edificio concebido inicialmente para alojar al colectivo de profesores de la Universidad Laboral (hoy Olavide), diseñada por los mismos arquitectos.

Vista a pie de suelo de uno de los bloques del edificio La Estrella. Vista a pie de suelo de uno de los bloques del edificio La Estrella.

Vista a pie de suelo de uno de los bloques del edificio La Estrella. / reportaje gráfico: víctor rodríguez

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El ascensor está ocupado. Se abre la puerta y el matrimonio saluda a su vecino. Se conocen hace muchos años. La dulce fragancia de los buenos días, esa costumbre en desuso. El vecino nos invita a subir. "Ella era compañera de curso y después trabajó de profesora de Alemán. El marido es ingeniero". Lo dice Antonio Rodríguez Almodóvar, que está escribiendo sus Memorias, una vida en la que más de cuarenta años de sus tres cuartos de siglo han transcurrido en este edificio de La Estrella ungido por una historia fascinante que con este testigo lleva los rigores del manual y los picorcillos de la leyenda. "También fui compañero de Carmen Romero, pero yo iba con un curso de retraso porque hice Náutica al tiempo que Filosofía. La terminé en La Coruña y el verano de 1978 estuve dos meses navegando por el Caribe".

Los bloques de la Estrella los contruye el estudio de los hermanos Felipe y Rodrigo Medina Benjumea entre 1955 y 1963. "Les pusieron ese nombre", cuenta Antonio, "porque tienen forma de estrella para que en todas las habitaciones dé el sol". Su último cuento, número 65, de la colección de la Media Lunita se titula¿Por dónde sale el sol?, un cuento filosófico que cuenta la historia de amistad de un lobo y una zorra. La visita es un nuevo cuento titulado ¿Por dónde entra el sol?

A partir de 1962, a los profesores de la Laboral les descuentan de su nómina la rentaEl nombre del edificio se debe a que por su forma en todas las habitaciones da el sol

Se vino al edificio La Estrella en 1976, "la medida es el nacimiento de mi hijo Antonio, después vendría Beatriz, porque Sara nace en la calle Feria", y el nuevo vecino estaba de catedrático de Literatura en el instituto Rodríguez Marín de Osuna. "Allí estaba de profesor interino Carlos Álvarez-Nóvoa, al que le dieron el Goya por Solas. Él se presentó en una candidatura de jornaleros y yo en el PSOE. Decían que el interino estaba en los carteles y el catedrático los pegaba".

La Estrella suena a las fiestas inminentes, a la Navidad que se apodera de los sentimientos. En su casa ya está el belén "porque me lo exigen los nietos". Una estrella que guía a los Magos de Oriente, que en el caso de Rodríguez Almodóvar podrían ser Borges, Calvino y Torrente Ballester, con los que compartió un Seminario de Literatura Fantástica en el orwelliano año de 1984.

El edificio la Estrella está delimitado por un cuadrilátero que forman las calles o avenidas Manuel Siurot, Bueno Monreal, Tabladilla y Genaro Parladé. "El barrio sería Tabladilla. Está muy bien puesto el diminutivo de Tablada, ese enorme pastizal que el rey Alfonso X el Sabio le donó al pueblo de Sevilla, tan enorme que si no es por esos terrenos ni se produce la conquista de la ciudad en 1248 ni tiene éxito la insurrección de 1936".

Se construye sobre una zona inundable. "Cuando se inundaba el Tamarguillo llegaba hasta la Venta Eritaña. Aquel sitio donde paraban flamencos, toreros, señoritas y señoras que buscaban su aliviadero es ahora la biblioteca Antonio Machado Núñez, el lugar más ilustrado de la ciudad". Afluentes respondones: Tagarete, Tamarguillo. "El profesor Leandro del Moral tiene un libro, La transformación hidráulice del Bajo Guadalquivir, en la que se pregunta por el misterio de que se abandonara la feraz e imperial Itálica, ese otero impresionante, para buscar el centro en un lugar inundable, inhóspito, con mosquitos a punta pala".

Seis décadas después de su construcción, los pisos de la Estrella tienen una solidez imponente. Dicen que sus autores, los hermanos Medina Benjumea, hicieron un viaje a Nueva York y se quedaron fascinados con los edificios de ladrillo visto de Manhattan. "Esto es una pequeña Manhattan", dice el vecino que se cruzó en el ascensor con la proferosa de Alemán. Son los mismos arquitectos que antes habían hecho el edificio de la Universidad Laboral, hecho que no es nada baladí. A través de un organismo específico que se hizo con la propiedad de los pisos, éstos se adjudicaron inicialmente a profesores de la Universidad Laboral. Un colectivo muy importante "porque en esa época sólo había colegios de curas o la Laboral", dice quien ha ejercido la docencia en institutos, en la Universidad y tiene dos colegios con su nombre en Alcalá de Guadaíra, su ciudad natal, y Salteras.

A partir de 1962, el colectivo de maestros, con importante presencia de gallegos, empezó a comprar los pisos. "Los pagaban a plazos y se les descontaban de la nómina". El precio estándar estaba entre las 300.000 y las 400.000 pesetas. En la actualidad, la cantidad no ha variado, sólo la moneda: están entre 300.000 y 400.000 euros. Se ha multiplicado a escala 1x166. "Hay mucha demanda, dice el portero que hay cola para comprarlos". Como en las casetas de Feria. Pero no se ven carteles de Se Vende ni Se Alquila, muchos menos que banderas de España.

A partir de la visita de Ike Eisenhower a España en 1959 se incorpora un nuevo perfil sociológico entre los habitantes de La Estrella, militares norteamericanos de la base de San Pablo. "Unos se fueron a Santa Clara y otros se vienen para acá", dice quien llevó a una de sus novelas, Si el corazón pensara, la historia de una prostituta que cambia de estatus social y se relaciona con un sargento negro de la USA Air Force. Hay también "apellidos muy sonoros en la ciudad" que compran para alquilar.

Un libro de arquitectura dice que son nueve bloques, a Rodríguez Almodóvar le salen ocho y un portero asegura que son seis, porque dos de ellos, llamados de los militares, fueron contruidos fuera del recinto. Nueve plantas y un bajo que acoge locales comerciales. Un total de sesenta pisos por bloque. Una pequeña ciudad junto a la Consejería de Agricultura, Pesca y Medio Rural.

La Pesca conecta con los estudios de Náutica del inquilino, que contó con Inocencio de la Lastra para conocer la intrahistoria de la zona. "La expansión de la ciudad al sur ha sido la más difícil". La Agricultura le lleva a sus orígenes. Ladrillos por aceitunas. El embrujo de Manhattan llenó esta zona de ladrillos y hubo un tiempo que la única divisa que salía del terruño era la de las aceitunas. Con estampas como la de Benito Villamarín, el gallego que fue presidente del Betis, negociando con su producto en los mejores hoteles de Nueva York. "La aceituna pinchada en el Dry Martini levantó un imperio", dice el catedrático de Lengua y Literatura, el tercer hermano Grimm como lo bautizó Ana María Matute en su discurso de ingreso en la Academia de la Lengua. "En Alcalá, a diferencia de la miseria de otros pueblos, todos el mundo trabajaba. El que no era panadero era tonelero. Y estaba el aderezo, las almacenistas. Queipo sabía que para tomar Sevilla tenía que empezar por Dos Hermanas y Alcalá, el agua y el pan eran claves. Tomó la ciudad de Sevilla en tres días".

El conductor del 31 confunde Bueno Monreal con Ramón Carande. Rodríguez Almodóvar fue profesor en el instituto Ramón Carande y fue quien propuso llamar Antonio Domínguez Ortiz a un colegio del Polígono Sur reconvertido en instituto. "Fuimos con don Antonio a inaugurarlo". El edificio La Estrella, Tabladilla, Antares, Villa Luisa o El Espigón, embajada grastronómica de Villalba del Alcor, son del mismo distrito que el Polígono Sur. "En mi época de delegado de Educación en el Ayuntamiento abrimos doce colegios. Lo difícil no era conseguir ladrillos, sino el suelo en una ciudad dominada por la especulación". En este edificio vivían los dos candidatos que más votos obtuvieron en las municipales del 79, el ingeniero de Caminos Rafael López Palanco y el astrónomo de la Media Lunita. Antes que Antonio se vino su hermano Fernando. "Era médico y tenía el hospital al lado".

Desde su ventana, junto al belén por imperativo categórico de los nietos, se ve el puente del V Centenario y llega el bullicio escolar del colegio de las Adoratrices. "Gracias al colegio y al parque infantil del edificio no hicieron una gasolinera". Pero no pudieron frenar un Burger King que quiere abrir en Navidad.

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