Manolo, un abuelo muy orgulloso

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No es habitual ver a Manuel Chaves tan relajado y sonriente en un acto y aún menos que la voz se le quiebre y muestre sus sentimientos en público. Lucía, su nieta mayor, inquieta en la primera fila desde que su abuelo comenzara su discurso para revalidar la Presidencia de la Junta, acaparó a su fin todas los flashes y las sonrisas de los presentes. Con Lucía en sus brazos, Manolo, como lo llamó en su intervención la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, era ajeno a la lluvia y el viento que irrumpieron en uno de sus días más felices a sus 63 años, según reconoció.

Aunque como está el asunto del agua, más vale una "bienvenida", pensó Fuensanta Coves, presidenta del Parlamento y ex consejera de Medio Ambiente. Y se bromeó con que la lluvia la trajo a Sevilla José Montilla, presidente de la Generalitat de Cataluña, en plena guerra del agua por el minitrasvase a Barcelona. La presencia del oriundo de Córdoba atrajo, sin decir ni una palabra, la atracción de los periodistas, que supervisaron cada gesto hacia Chaves, con la financiación autonómica por en medio, y sobre todo, hacia Magdalena Álvarez, tras la crisis de los trenes de cercanías en Barcelona y el frustrado intento de los socialistas catalanes de desbancarla del Ministerio de Fomento. Una Magdalena Álvarez que se declaraba afónica por los ánimos dados al Getafe. Y para evitar tensiones, como casi siempre, el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, que se acercó a Montilla y le inquirió con sorna: "tú eres también de la cuota andaluza ¿no?". Todos caben.

Presentan dudas más que justificadas sobre su pertencencia a la "cuota andaluza" los ministros Moratinos, el propio Rubalcaba o Bernat Soria, al que algunos meten en el paquete por haber trabajado en Sevilla, con infinito apoyo de la Junta, antes de irse a Madrid.

La que no pudo negar sus orígenes fue Bibiana Aído, flamante ministra de Igualdad, y chica de moda, a quien Chaves recibió con un entusiasta abrazo. Pero ni siquiera Bibiana, en un día de elogio de la igualdad, le robó protagonismo a Lucía, la única niña para la que tuvo ojos Chaves.

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