Mil caminos que llevan a descubrir las siete notas

  • Además de la enseñanza en conservatorios, cada vez proliferan más escuelas de música que permiten a los más pequeños de la casa iniciarse en este arte

Por ampliar conocimientos artísticos en horas extraescolares, porque un buen día un niño descubre que tiene habilidades especiales para tocar un instrumento o porque el sonido de un piano amenice las tardes en el hogar, lo cierto es que son muchos los motivos -y todos válidos- por los que un niño, de manos de sus padres, decide aprender un día qué es una melodía o desarrollar su sentido del ritmo. No es necesario poseer habilidades especiales ni altos conocimientos para entrar a formar parte de una escuela de música, basta con el interés por aprender y la inevitable entrega al instrumento que se elija.

En Sevilla son muchas las posibilidades, además de los conservatorios, para que un niño desde los 3 ó 4 años pueda desarrollar su sentido musical. Del amplio catálogo de escuelas, en este texto aparecen sólo algunas propuestas pero que bien pueden servir de referencia para los interesados.

Una de las ofertas más atractivas para los padres es aquella que desde los propios centros educativos se proponen e incluso se abren a los menores de otros centros. Tal es el caso del Colegio San Francisco de Paula (C/ Santa Ángela de la Cruz, 11) donde este año se imparte el séptimo curso en su escuela de música (80 euros matrícula).

Alrededor de 80 alumnos reciben clases de 17 profesores, "la mayoría de la Sinfónica de Sevilla", comenta el jefe de estudios Jacek Policinski, en un centro que admitirá nuevos alumnos, a partir de 4 años, hasta mediados del mes de octubre. Los más pequeños comenzarán con clases de iniciación musical para pasar a partir de los 6 años a tocar algún instrumento como el piano, la viola o el arpa, siempre en clases individuales. Como novedad: la orquesta compuesta por los propios alumnos de la escuela puesta en marcha el pasado curso.

Desde el saxofón, la flauta travesera o la guitarra (clásica o flamenca), entre otros instrumentos de percusión, cuerda o viento pueden estudiar los alumnos de la escuela de música ubicada en el Colegio Santa Joaquina de Vedruna (C/ Espinosa y Cárcel, 49). El plazo de matriculación en este centro permanece abierto durante todo el año, aunque las clases comenzarán a impartirse en octubre.

Dos días en semana los niños (desde 3 años) recibirán clases de materias como iniciación a la música y movimiento -para desarrollar el ritmo-, en clases individuales, por parejas o en grupos, para pasar a estudiar, a partir de los 7 años, lenguaje musical. Rocío, profesora de piano, indica que "el año pasado ya se formó un coro y este año intentaremos hacer una orquesta con los niños tanto del colegio como de fuera de éste".

Dos son las sedes de la Escuela de Música Joaquín Turina, una en la calle Albareda (desde 1999) y otra en el Colegio Aljarafe (desde hace cuatro años). Un prestigioso centro puesto en marcha, entre otros compañeros de la Sinfónica de Sevilla, por el violinista y director Ramón San Millán, quien aclara que "en la escuela pasamos por todos los ciclos educativos. Según la formación del alumno se coloca en un grupo u otro sin necesidad de pasar por pruebas de acceso", explica San Millán.

Alrededor de 160 alumnos, algunos de ellos procedentes de otras ciudades españolas o países, estudian (desde los 3 años) música en un centro que ofrece una amplio número de instrumentos -piano, guitarra, violín, viola, violonchelo, flauta travesera...-, entre otras materias como canto moderno, clásico, informática musical, seis niveles de iniciación musical y armonía.

La matriculación en esta escuela es continua (88 euros) y sus alumnos pueden gozar de becas de perfeccionamiento musical, gracias al acuerdo que mantiene con la AIE. Como atractivo su director destaca los tres conciertos en los que todos los alumnos de la escuela participan a lo largo del curso académico.

"Porque la música es como el deporte, practicarlo beneficia a todos", argumenta Juan de la Oliva, director de The Music House (Avda. Alemania, 22 B), escuela de música asociada a Yamaha puesta en marcha hace un año, se ha intentado "hacer algo diferente y desde el primer momento lo que prima es la práctica", reseña.

Desde el primer día los alumnos de este centro (desde los 4 años, 20 euros matrícula) comienzan a reconocer melodías y a crear las suyas propias, así como a tocar instrumentos como la batería, el saxo, el bajo, el piano o el clarinete, que si el alumno no posee la academia puede facilitárselos.

Profesor del conservatorio de Boston y tras llevar más de 20 años dedicado a la enseñanza, también como profesor asociado del conservatorio de Sevilla, el director de The Music House aclara que "no es necesario tener conocimientos previos, mi filosofía es hacer música para todos".

Arteaula (C/ Doña María Coronel, 10) es otra de las opciones para los padres que quieran inscribir a sus hijos en una escuela de música. 8 profesores serán los encargados de impartir, en clases individuales, iniciación a la música, lenguaje musical, piano, flauta travesera, violín y guitarra.

El plazo de matriculación permanece abierto en este centro durante todo el año (50 euros) para niños desde los 3 años. Una escuela por la que pasaron más de 250 alumnos el curso anterior, aclara Charo Carrasco, jefa de estudios.

Para los que prefieran una formación más cercana, la Escuela de Iniciación Musical Kodaly (C/ Redes, 30) puede ser una buena opción. Mercedes de los Santos, profesora del centro, explica que "esta es una escuela pequeña, sin ambiciones, con grupos homogéneos en los que no hay más de seis niños y se imparten clases de flauta, violín, piano, guitarra y violonchelo".

Desde los 3 años y 6 meses la formación de los más pequeños comienza con clases de música y movimiento o audiciones activas que se prestan al juego y estimulan el sentido del oído.

El plazo de matriculación permanecerá abierto durante el primer trimestre del curso y su precio, 35 euros, incluye "todo el material, incluso les ofertamos algunos instrumentos como violonchelos o violines más pequeños, adaptados para ellos", dice De los Santos.

Conocido desde hace más de una década es el Centro Musical Carmen León (Plaza de San Lorenzo, 3, bajo), que la propia Carmen León dirige. Entre las características de esta escuela se encuentra su formación encaminada a la preparación para las pruebas de acceso al conservatorio y al grado medio, así como las clases de apoyo al conservatorio.

Desde los 4 años, a los pequeños se les enseña música en esta escuela con el método que Carmen León ideó con el nombre de Chichumi (iniciación al ritmo musical a través de la creación de personajes), además de formarción en lenguaje musical, canto e instrumentos.

Los conciertos didácticos y las sesiones programadas para alumnos diagnosticados con alta capacidades intelectuales o con necesidades educativas especiales (como el autismo), completan una oferta amplia que, como en todas las escuelas de música, también se abre a la preparación para adultos.

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