OBITUARIO

Muere Demetrio Cabello, comisario de Policía y ex concejal

Demetrio Cabello en su etapa como edil de Seguridad Demetrio Cabello en su etapa como edil de Seguridad

Demetrio Cabello en su etapa como edil de Seguridad

A Demetrio Cabello Torés lo conocieron de verdad los periodistas cuando lo fichó Juan Ignacio Zoido para el Ayuntamiento en la primavera del año 2011. Hasta entonces era el comisario jefe de la Brigada de Información de la Policía Nacional en Sevilla, donde el contacto con los informadores no pasaba más allá del saludo educado. Cabello, con su uniforme impoluto, sus galones, su gesto imperturbable y un bigote que podría pasar por reglamentario si hubiera optado por el verde en vez del azul, imponía respeto en los pasillos de Blas Infante. Era el jefe de los espías, como se les conoce en el gremio a los agentes de la Brigada de Información, y como tal ejercía. Ningún plumilla se atrevía a hacerle alguna pregunta. Para empezar, porque sabía que no le iba a sacar nada.

Cumplía tan bien su papel que ninguno de los informadores que lo conocían sospechaba siquiera que aquel tipo podía dar juego en una rueda de prensa. En el Ayuntamiento, los periodistas descubrieron en él un filón, un tipo alejado de la corrección política, que llamaba a las cosas por su nombre y no rehuía pregunta alguna. "Es que yo en la Policía no podía hablar, entiéndanme". Y encima era divertido. No tenía la guasa sevillana porque era de un pequeño pueblo de Cáceres, Losar de la Vera, pero sabía sacar una sonrisa. Y hasta una carcajada, como las que provocó aquella vez que relató las peripecias de un pavo real que se había perdido en la Feria de Abril y acabó en un taller mecánico de Los Remedios.

Zoido lo fichó como edil no electo, y era experto en terrorismo e información

Aquel comisario de la Policía Nacional que dio el salto a la política falleció este domingo de un infarto a los 69 años. Su cuerpo reposa en la sala 1 del Tanatorio de Tomarés donde este lunes habrá un responso a las 20:00 horas. Este martes será trasladado a Cáceres, donde será enterrado.

Se jubiló después de que el Tribunal Constitucional tumbara uno de los preceptos de la Ley de Grandes Ciudades, el que permitía a los alcaldes de las capitales más pobladas nombrar a concejales no electos. Cabello había dejado la Policía al borde de su jubilación para enfrascarse en el proyecto político de Zoido, que quiso fichar a un técnico para su delegación más complicada, la de Seguridad y Movilidad. Fue lo que en política se conoce como dedil, edil nombrado a dedo, una figura que el Alto Tribunal eliminó en la primavera de 2013, dejando a los periodistas sevillanos sin las ruedas de prensa del que ya por entonces empezaron a llamar con cariño como el Sheriff.

Durante los dos años que estuvo al frente de la Delegación de Seguridad y Movilidad, le dio un impulso hasta entonces inédito a los asuntos más cercanos a los ciudadanos: la lucha contra la botellona, las multas a los gorrillas, la persecución de la prostitucuón callejera y la venta ambulante ilegal. Como policía, Cabello desarrolló prácticamente toda su trayectoria en Sevilla, salvo un destino de cuatro años en Sabadell y otro de dos en Córdoba. Era comisario desde 1994 y buena parte de su trabajo se centró en la brigada de Información y en la lucha antiterrorista. Se marcha en un año aciago para la Policía de Sevilla, sólo tres meses después de que muriera otro histórico, José Aulet.

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