Nueva 'botellona' primaveral en el Charco de la Pava

  • 10.000 jóvenes se reúnen a beber junto al río y provocan atascos en el acceso oeste de la ciudad · El dispositivo de seguridad tuvo que a atender hasta a diez personas

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Las imágenes que ayer se podían contemplar en el entorno de la bancada de la Expo pueden ser, seguramente, lo más parecido a lo que el Ayuntamiento de Sevilla pensó cuando se aprobó la ley antibotellón y determinó que sólo se podían celebrar este tipo de concentraciones en este espacio cercano al edificio de Torretriana, en la isla de la Cartuja. Riadas de jóvenes procedentes prácticamente de todos los puntos cardinales de la ciudad caminaban hacia este punto en el que estará situado -aunque todavía no se conoce la fecha- el botellódromo, la iniciativa que debe eliminar casi todas las molestias derivadas de las concentraciones de miles de jóvenes, como la de ayer, reunidos exclusivamente para beber alcohol. Y son casi todas las molestias porque el atasco de tráfico, por ejemplo, en Puerta Triana, alcanzó los dos kilómetros.

Finalmente, alrededor de 10.000 jóvenes se concentraron en los momentos punta -en la franja entre las cinco y las siete de la tarde- en la bancada para celebrar la tradicional Fiesta de la Primavera, en respuesta a una convocatoria realizada a principios de esta semana por la comunidad virtual de usuarios tuenti.com, que se ha convertido en el perfecto sustituto para los mensajes de SMS, a tenor de su poder de convocatoria, tanto de esta macrobotellona como de la que se celebró el pasado mes de febrero, que también concentró a unas 7.000 personas para celebrar, simplemente, el fin de los exámenes.

Aunque en esta ocasión no pilló desprevenido al Ayuntamiento hispalense, que organizó un amplio dispositivo policial para evitar las concentraciones en sitios que no fueran el elegido para la fiesta o para evitar problemas con los accesos en coche a la zona o los aparcamientos indiscriminados en un punto de la Cartuja ya especialmente crítico para aparcar los coches. De esta forma, desde primera hora de la tarde se cortaron los accesos desde la zona de Torretriana a la avenida Carlos III y se vallaron los laterales de esta carretera para que evitar que los vehículos aparcaran en el arcén, lo que podría haber causado un auténtico colapso en la zona.

El principal acceso a la bancada de la Expo, el punto por el que se entra también al aparcamiento del mercadillo que se instalá allí cada sábado, contó igualmente con un importante punto de control policial que en torno a las seis y media de la tarde, coincidiendo con la mayor afluencia de jóvenes, estaba compuesto por una decena de policías locales, al menos seis nacionales, cuatro personas de Protección Civil y varios vehículos que impedían el paso de coches y motocicletas al recinto. Hubo quien tuvo la osadía que realizar un amago de mini botellón junto a un coche de la Policía Local, pero fue inmediatamente invitado a abandonar el lugar. "Estamos esperando a unas personas", se defendió el joven. "Me da igual, aquí no se puede estar", insistió el agente. Sin embargo, los agentes policiales no llegaron a entrar en el recinto durante la tarde. Los celebrantes estuvieron a su antojo, aunque no hubo que señalar ningún incidente de importancia.

Finalmente, las asistencias sanitarias tuvieron que atender a diez personas en el mismo recinto, aunque ninguna de ellas requirió el traslado a algún centro hospitalario de la ciudad, según informó ayer el Ayuntamiento de Sevilla.

Ni siquiera el calor que hizo en las horas centrales de la tarde arredró a los jóvenes en sus ganas de fiesta. Como solución, y hasta que el sol se escondió tras las nubes de las últimas horas de la tarde, los miles de asistentes buscaron cualquier mínima sombra para protegerse, incluso la de las furgonetas que aprovechan la ocasión para vender bocadillos a 5 euros, con claras reminiscencias a la Semana Santa que ya se olvida y a la Feria de Abril que se acerca. Aunque la opción elegida por la mayoría fue la de acudir más tarde al recinto, de manera que, aunque la convocatoria establecía las 12.30 de la mañana como la hora de inicio, la fiesta no comenzó realmente hasta mucho más tarde.

Tampoco fue un obstáculo la falta de autobuses, debido a la huelga de Tussam. "Yo no sabía que había huelga y me he llevado un buen rato esperando. Cuando me he enterado me he venido andando. Ahora me tomo algo y se me quita el cansancio", dice un joven que viene desde la Macarena. Aunque muchos sí hubieran pagado por algún tipo de transporte, especialmente para las pesadas bolsas que cargaban repletas de botellas de alcohol y refrescos, elemento del uniforme que ha logrado sustituir a la margarita en el pelo que se llevaba antes, cuando la Fiesta de la Primavera se celebraba en algún campus como Reina Mercedes, no era tan masiva y era protagonizada casi en exclusiva por universitarios. Ayer, en la bancada de la Expo, universitarios debía haber pocos y la edad media tuvo que quedarse por los suelos. "Yo tengo 16 y he venido con los colegas a ver si pillamos algo".

Tanto el calor como esta falta de autobuses puede estar en el origen de los motivos por los que en las primeras horas apenas llegó gente a la bancada de la Expo y por los que a partir de las ocho de la tarde el recinto fue perdiendo público. Apenas cinco horas de botellona para celebrar la llegada de la primavera.

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