Huelga de los empleados de casal Las consecuencias de la reducción del servicio

'Overbooking' destino Torreblanca

  • La huelga de autobuses de Casal genera molestias a centenares de usuarios de las líneas de Alcosa y Torreblanca pero es calificada como un "éxito" por los convocantes

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Los dígitos 28 y 29 designan, en el código interno de la ciudad, las dos líneas de autobús urbano que comunican el centro de Sevilla con las barriadas de Alcosa y Torreblanca. Viajar en ellas es meterse en la cesta de la compra de las preocupaciones del vecino de a pie, traspasar la epidermis de la ciudad. La huelga "ininterrumpida" convocada por los trabajadores de Casal, que explota el servicio de dichas líneas -además de la C6 y 16 en la capital y varias más del Consorcio Metropolitano de Transportes- tuvo las consecuencias lógicas en los hábitos de miles de sevillanos. Sólo media docena de dígitos en el kilómetro cero del Prado de San Sebastián pero miles de molestias. Y amenaza con hacerlo varias jornadas más, porque los trabajadores de la compañía anuncian cinco días más de protesta para mejorar sus condiciones laborales. Sólo unos servicios mínimos -alrededor del 50 por ciento de la flota interurbana en horas punta y 25 por ciento el resto del tiempo- cubrieron ambos recorridos durante la jornada de ayer.

"A mí me ha costado media hora de retraso llegar al trabajo esta mañana y tener que coger tres autobuses para llegar al Virgen del Rocío: el B4, 27 y el 2", explicaba, aún acalorada, María Josefa Luque de vuelta a casa. El autobús de Torreblanca, número 29, rebosaba ayer de indignación. Tertulias monotemáticas sobre las causas de la falta de buses con los decibelios a tope y una tensión que aumentaba a medida que se achicaban los espacios en el interior de los vehículos. Al paso por la avenida de Andalucía, el bus era ya un hervidero de gente indignada, principalmente mujeres. Pese a que no se cabía, la solidaridad de la tripulación hacía que nadie rechistara por el overbooking en el pasaje. Más bien al contrario: "¡Pare, chófer; deje al muchacho que se baje aquí!", gritaba alguien entre la multitud cuando el bus se adentraba en la carretera Sevilla-Granada.

Horas antes, la huelga se dejaba notar en las paradas fantasma de la línea 28, en el Parque Alcosa. Ángela Medina, una joven desempleada del barrio, esperaba solitariamente. "Lo sabíamos desde el viernes; mientras el 28 viene cada 8 minutos ahora llevo casi media hora aquí". Los taxistas de la avenida de Chiva aguardaban al sol la llegada de clientes. "Nosotros no hemos notado en nada el que haya menos autobuses, esto sigue igual de flojo". Tampoco repercutía la falta de autobuses. Desde una de las cibercabinas de información del Ayuntamiento de Sevilla se informaba de las cuatro líneas afectadas por la huelga: 28, 29, 16 y C6.

De "éxito total" calificó el comité de empresa de Casal el paro, secundado "al cien por cien". Sin embargo, el sindicato CCOO, que no respaldó la huelga, advertía de la presencia de piquetes y de altercados -rotura de cristales en algunos vehículos como el que presta servicio hasta Castilblanco de los Arroyos y rotura del carter de uno que lo hace hasta Carmona- para atemorizar supuestamente a los empleados e incrementar el seguimiento.

Por su parte, el presidente del comité de empresa de Casal -miembro de la la Asociación Sindical de Trabajadores (ASC)-, José Manuel de la Portilla, había informado por la mañana de que las posturas entre los 195 conductores de la empresa y la dirección "están muy alejadas". El representante de Comisiones reiteraba que el comité "no había agotado el diálogo".

"Yo creo que lo que pasa es que ha llegado un dueño nuevo y quiere echar gente a la calle en esta empresa y no cobran igual que Tussam", comentaba Virgina G. en uno de los corrillos del autobús de Torreblanca. El comité de empresa lo pone de otra forma: exigen mejoras salariales porque los sueldos bajarían hasta los 870 euros para jornadas de 40 horas semanales. También piden una mejora "sustancial" de la seguridad en los vehículos de la flota que, según los empleados de Casal, "no cumplen con la normativa". Recuerdan un accidente laboral ocurrido el día 14 de febrero pasado al fallar los frenos de una unidad.

"No hacen las cosas bien. Si van a convocar una huelga, que informen al menos días antes y no que sólo había, además del cartelito de servicios mínimos, un anuncio en el Prado, pero no todo el mundo sale de allí, Sevilla es muy grande", se quejaba Carmen M. "Y mal distribuido el servicio mínimo: a las nueve pasaron dos coches casi seguidos para el centro y luego media hora sin nada", relataba Virginia. Rostros cansados y molestias de un inopinado parón antes de emprender la obligación de cada día. Ayer, multiplicadas por el overbooking.

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