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Los Pajaritos a Sierpes por la calle Relator

  • Compromiso. El ceramista García Chaparro expone su última obra en el Mercantil para llamar la atención y recaudar fondos para la barriada más pobre y marginal de España

Más de seiscientas familias atienden las Cáritas de Los Pajaritos y Las Candelarias. Una situación que se agrava con la extinción de los contratos de los trabajadores sociales. Dar a conocer esa situación es una de las motivaciones que llevó a Francisco García Chaparro a traer sus producciones de cerámica desde su taller de la calle Relator hasta el Círculo Mercantil, en el corazón de la carrera oficial. Una obra hermosa, inocente, ingenua que sin embargo esconde el quejío rotundo del Grito de Munch. Estampas campesinas que denuncian unas carencias urbanas.

Los beneficios de la exposición, abierta hasta el día 30, irán a parar a la parroquia de Los Pajaritos. El cura párroco, Manuel Sánchez, agradeció el gesto. "Es la primera puerta que no llamamos sino que se abre sola", dice este sacerdote, uno de los dos canónigos que atienden las parroquias de Los Pajaritos y de Blanca Paloma, en las Candelarias, dos iglesias para tres barrios.

En la Sierpes turística hay una sala con unos cuadros que hablan de una Sevilla que está a media hora en autobús y a un par de siglos en penurias. "El Ayuntamiento elaboró un plan integral", dice el párroco, "pero lo tiene que aprobar la Junta de Andalucía, que prioriza el Polígono Sur y las Tres Mil Viviendas, ignora que la droga no desaparece, se cambió de sitio y se olvida del barrio más marginado de España y uno de los más pobres de Europa".

Un barrio cuya demografía es un misterio. "Hay muchísimo piso-patera, muchos okupas. Con que haya un piso con gente sin papeles, no se actúa, el bloque se degrada". Una degradación para la que este cura no tiene milagros. "Nuestra misión es atender a familias concretas, no podemos cambiar el barrio entero".

No hay que irse a la frontera de El Salvador con Honduras donde Chaparro, en su época de misionero, perfeccionó unos conocimientos de cerámica adquiridos en la fábrica de Mensaque. Enseñó el oficio en el pueblo de La Palma. Sus alumnos trabajaron en la nueva catedral de El Salvador erigida en memoria del asesinado arzobispo Arnulfo Romero. Los Pajaritos, Candelarias y Madre de Dios forman otra frontera de Sevilla. La situación es tan dramática, cuenta el párroco, que tuvieron que cerrar la puerta principal del colegio Blanca Paloma "porque se vendía droga".

No es la primera colaboración de García Chaparro con este párroco, que se multiplicaba en su motocicleta desde Alcolea del Río en cinco parroquias, émulo del cura rural de Bernanos. El ceramista de la calle Relator, virtuoso del vidrio y del barro, trabajó en las vidrieras de la iglesia de estilo francés de Villanueva del Río y Minas y en otros destinos pastorales de Manuel Sánchez, que presentó la venia de la justicia a mitad de camino entre el palquillo de la Campana y los palcos de San Francisco.

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