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El Partido de la mayoría selecta

  • Filosofía. El ensayista Javier Gomá, director de la Fundación Juan March, presentó en el Ateneo su libro 'Razón: Portería', en el que desmonta las premisas del romanticismo.

DESDE los libros de ensayo de Fernando Savater y Eugenio Trías no había vuelto a encontrar una literatura filosófica "tan fresca, estimulante y tan bien escrita". Es lo que ayer dijo Manuel Barrios Casares, decano de la Facultad de Filosofía, durante la presentación del libro de Javier Gomá Lanzón Razón: Portería (Galaxia Gutenberg) en el Ateneo de Sevilla.

Con el salón de actos repleto de público, en la mesa presidencial los dos filósofos mencionados y tres médicos: Alberto Máximo Pérez Calero, en su condición de presidente del Ateneo; José Pérez Bernal, al frente de la sección de Ciencias Morales y Políticas de la entidad; el equipo de guardia lo completaba Esteban Fernández Hinojosa, médico intensivista en el Hospital Virgen del Rocío, que habló en nombre de los lectores de Gomás que, como él mismo, "nos sentimos hijos gozosos de nuestro tiempo".

Arias Cañete y Elena Valenciano, que anoche protagonizaron el debate televisado de las europeas, pueden estar tranquilos. El Partido "de la mayoría selecta" que abandera Gomá Lanzón todavía no se presenta a las elecciones. Y eso que cuenta para su causa con un aliado insuperable, un profesional de la persuasión, el actor y académico de la Lengua José Luis Gómez. A través de un video, el intérprete de Pascual Duarte y Arturo Ui leyó el texto Viejo Amor, uno de los microensayos de Javier Gomá incluidos en Razón: Portería en el que hace un finísimo parangón entre amor y amistad.

A este género del microensayo pertenece su libro Todo a mil. Licenciado en Filología Clásica y en Derecho, Javier Gomá, ensayista y director de la Fundación Juan March, condensa su forma de ver la filosofía en la tetralogía formada por los libros Aquiles en el Gineceo o aprender a ser mortal, Ejemplaridad pública, Ingenuidad aprendida y Necesario pero imposible, una reflexión sobre la figura histórica de Jesús de Nazareth.

Hasta Paolo Sorrentino y su película La Gran Belleza, Oscar al mejor largometraje en habla no inglesa, nadie se había referido con tanta enjundia a la palabra mundanidad como este filósofo. Colaboraba en el programa La noche en vela de Radio Nacional de España con Filosofía Mundana y es autor de un test de la mundanidad. Una herramienta de lo que llama "medianías sin relieve". "Una sociedad de artistas geniales sería ingobernable". El contrapunto de una oferta de extravagancias y aristocracias ofertadas por el romanticismo, ideas desmontadas por la fascinación del principio de igualdad. "Todos vivimos y envejecemos".

Frente a lo diferente, a lo extravagante, a lo excéntrico, epítetos del reinado de lo individual, el filósofo reivindica la especialización del hogar y del oficio, a riesgo de que le tilden "de burgués, filisteo, mundano o ininteresante". Los afanes de la producción y la reproducción como quehaceres de una vida completa, tarea que "esconde un acto épico análogo al de Aquiles cuando abandona el gineceo para ir a Troya no sólo a morir, a morir joven".

Frente a las ciencias que se expecializan, "alguien se tiene que hacer cargo del todo", dice de la Filosofía. Que es universal en la acepción según la cual "todos somos filósofos". No así en su ámbito más literario. "La Filosofía tiene en común con la ciencia el concepto, pero igual que la literatura no es verificable. No han sido probados Platón, San Agustín, Kant, Nietzsche ni Hegel". Reclama amistad y alegría. "La Filosofía si es sabia, no sólo inteligente, entre sus fines tiene el de buscar las fuentes del entusiasmo".

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