"Pido perdón a la familia, siento no poder hacerlo personalmente"

  • El acusado utiliza su derecho a la última palabra para recordar que él "iba a trabajar ese día" y jamás pensó que podía acabar así

La pintada que hizo Taynan Teixeira en la pared del hotel Patio de las Cruces, en señal de protesta por las obras que comenzaban a las seis de la mañana, y que dio origen a la pelea. La pintada que hizo Taynan Teixeira en la pared del hotel Patio de las Cruces, en señal de protesta por las obras que comenzaban a las seis de la mañana, y que dio origen a la pelea.

La pintada que hizo Taynan Teixeira en la pared del hotel Patio de las Cruces, en señal de protesta por las obras que comenzaban a las seis de la mañana, y que dio origen a la pelea. / A. Pizarro

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"Ante todo quiero dejar claro que nunca pensé que esto podía acabar así. Yo ese día iba a trabajar y por desgracia terminó de esta forma. Pido perdón a la familia (de la víctima). Siento que no hayan venido hoy para poder pedírselo personalmente. No tengo otra cosa que hacer que lamentarlo profundamente. Sepan que no fue nada premeditado. Pasó así y lo siento mucho". De esta forma ejerció el acusado del crimen de Santa Cruz su derecho a la última palabra durante el juicio con jurado que se celebra esta semana en la Audiencia de Sevilla. En la tercera sesión, Taynan Teixeira, de 25 años y nacionalidad brasileña, pidió perdón a la familia de José Guillermo Mejías, de 40 y dueño del hotel Patio de las Cruces, que murió como consecuencia de la pelea mantenida entre ambos la mañana del 17 de junio de 2016.

Teixeira se dirigió al jurado al término de la jornada de ayer, después de que las partes expusieran sus informes finales. La fiscal hizo un relato de la pelea entre el acusado y la víctima, que calificó como "desigual", en la que "únicamente hubo golpes y patadas por parte del acusado, todos ellos de una energía similar". Así lo acredita la inexistencia de lesiones defensivas en los brazos y las manos del fallecido. La representante del Ministerio Público expuso que ya el primer golpe dejó aturdido a la víctima, por lo que a su entender no había motivo para que siguiera golpeándolo, incluso en el suelo, donde le propinó varias patadas según indicaron algunos testigos.

"No negamos que hubiera un guantazo" propinado por la víctima, que inició la pelea en la plaza de las Cruces, pero luego el acusado le asestó al menos "dos puñetazos rapidísimos y fortísimos", que hicieron caer a la víctima de espaldas. En esa caída se golpeó contra la barra de un expendedor de bolsas para excrementos caninos. "El propio acusado admitió que le dio un primer puñetazo en la sien, que lo dejó 'tonto, tonto' según su propia expresión, y así lo corroboran dos testigos. Ya sangraba por la ceja, y luego lo pateó estando en el suelo. Incluso las personas que intentaron separarlos dijeron que Guillermo no podía ni protegerse con las manos y aún así seguía golpeándolo", añadió la fiscal.

En un primer momento Taynan Teixeira se marchó por la calle Mariscal, donde se encontró con el padre de la víctima, que había conseguido levantarse con la ayuda de unos transeúntes y perseguía al agresor tambaleándose. Aquí, según la fiscal, se produjo una nueva agresión, "un último puñetazo que hace caer a Guillermo y que su cuerpo se colapse". Por ello, la representante del Ministerio Público entiende que "los golpes no se produjeron en una situación de igualdad". "Guillermo dio un único guantazo, y ya desde el primer golpe de Taynan no podía responder. La pelea se acabó con el primer puñetazo".

La abogada de la acusación particular mantuvo un discurso en esta misma línea, pero añadiendo una serie de circunstancias que convertirían lo ocurrido en un asesinato, delito con mayor pena que el homicidio. Defendió su postura explicando que el joven brasileño actuó con alevosía y se aprovechó de que la víctima estaba en el suelo y no podía defenderse. "Le dijeron que lo dejara, que lo iba a matar, pero siguió con una violencia y brutalidad extremas. Incluso pese a que tenía la mirada perdida y se tambaleaba. Yo pondía un símil con el toro al que dan muerte pero sigue dando unos pasos antes de caer".

La otra circunstancia que convertiría el caso en un asesinato, a juicio de la letrada que representa a la familia Mejías, es el ensañamiento. Para ella lo hubo, puesto que las lesiones que padecía el hotelero eran letales. "No había peligro para el acusado, el otro no se iba a levantar. No hay explicación para la brutalidad y la frialdad de su conducta".

La defensa rebatió las tesis de la acusación particular negando que existieran la alevosía y el ensañamiento. El abogado de Taynan Teixeira comenzó su informe destacando que su cliente no es una persona violenta, que no tenía antecedentes, y negó que la pelea fuera de una violencia desmesurada. Negó que existiera alevosía porque el que primero pegó fue la víctima y su cliente intentó evitar la pelea. También negó el ensañamiento porque "se enzarzaron los dos en la pelea, se dieron golpes mutuos, aunque algunos fueran más certeros que otros". También utilizó un símil, el del boxeo. "Cuando dos boxeadores empiezan una pelea, ninguno piensa que el otro va a morir". El defensor restó importancia a las patadas porque las zapatillas de Taynan no tenían restos de sangre. Además, sostuvo que la última agresión en la plaza de los Refinadores no quedó acreditada, puesto que hay diferencias entre los testimonios. Hoy se reunirá el jurado para deliberar.

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