La Policía Nacional se reorganiza para poder hacer frente a la escasez de agentes

  • El nuevo modelo busca tener una unidad central de radiopatrullas fuerte a costa de los distritos, que quedarán mucho más mermados

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La Policía Nacional está preparando una reorganización de los efectivos en Sevilla capital para poder afrontar con más garantías la gran escasez de agentes que padece la ciudad desde hace tiempo. El plan diseñado por el jefe de la comisaría provincial, el comisario Andrés Garrido Cancio, pasa por centralizar los recursos y potenciar la Brigada de Seguridad Ciudadana. Ésta funcionaría como una unidad central de la que dependerían todos los radiopatrullas de la ciudad, mientras que las unidades de los distritos quedarían mucho más limitadas y reducidas a un grupo de agentes que funcionarían como policía de proximidad.

Como todo plan, tiene sus ventajas e inconvenientes. Entre las ventajas está el hecho de que permite disponer de más efectivos para poder atender cualquier emergencia o servicio que haya que cubrir sobre la marcha. Todos los radiopatrullas de la ciudad trabajarán ahora con el mismo canal de radio y estarán operativos para toda la ciudad. Esto debe notarse también en un incremento de los vehículos con distintivos que salen a la calle.

La intención de la Jefatura es probar el nuevo modelo a principios de febrero

Entre los inconvenientes está la reducción de agentes en las seis comisarías de distrito de la ciudad. La Policía sigue trabajando con la antigua demarcación territorial de Sevilla en seis grandes áreas y no con la actual del Ayuntamiento en once. Los distritos policiales son Centro, Sur, Macarena, Nervión, Triana-Los Remedios y Sevilla Este-Torreblanca. La mayoría de las patrullas uniformadas y de paisano de estas zonas se integrarán en la brigada de Seguridad Ciudadana, quedando apenas ocho policías por turno para vigilar los distritos.

Este plan no afecta ni a los grupos de investigación de las distintas comisarías, encargados de investigar principalmente robos con fuerza, al descuido y atracos en los que no se utilicen armas de fuego, ni al resto de equipos que desempeñan trabajo de oficinas. Sin embargo, sí se modifica el servicio de patrulleros en la calle, que ejercía hasta ahora una buena labor de información al conocer muy bien las zonas por las que estaban de servicio día y noche. Muchas operaciones antidroga han surgido por la información aportada por los patrulleros del distrito, por ejemplo, que luego han servido a los agentes especialistas de cada grupo para poder tirar del hilo hasta desmantelar organizaciones completas.

Ahora esos patrulleros se encargarán de trabajar en toda la ciudad, por lo que se pierde esa especialización y conocimiento que cada policía tenía de su zona. Pero lo cierto es que desde hace más de dos años se estaban dando situaciones un tanto anómalas en la distribución de los recursos de la Policía Nacional, en las que a veces había comisarías de distrito con más vehículos disponibles que la propia Brigada de Seguridad Ciudadana.

La intención de la Jefatura es poner en marcha este nuevo plan a principios de febrero. De momento la idea es que se haga de manera experimental para analizar los resultados obtenidos y decidir si debe seguir siendo la manera de trabajar para al menos los próximos años, hasta que empiecen a llegar los nuevos agentes que surjan de las promociones que por fin ahora está convocando el Gobierno central. De momento, en algunas comisarías se están haciendo sondeos entre los policías y se les ha ofrecido a aquellos que quieran seguir trabajando en los distritos que lo hagan constar mediante una minuta.

Los responsables de la Policía sevillana deciden reforzar así una unidad clave para que se puedan atender los servicios requeridos por los ciudadanos a través de la sala del 091. La Brigada de Seguridad Ciudadana llevaba tres años sufriendo una sangría importante de agentes, que movió al entonces jefe del departamento, el comisario Francisco Vidal, a elevar una serie de escritos alertando del riesgo de "colapso operativo".

Emitió hasta seis informes alertando de la crítica situación que atravesaba la brigada. El primero de ellos es del 4 de octubre de 2015, y luego le seguirían otros fechados el 21 de enero, el 11 de febrero, el 8 de marzo, el 30 de marzo y el 1 de septiembre de 2016. En ellos, apuntaba que la situación era de "absoluta carencia de personal" y detallaba que los Grupos de Atención al Ciudadano (GAC) estaban al 55,10% de la dotación que tenían en el año 2010.

Los informes del jefe de la brigada apuntaban que los problemas no sólo se debían a la "merma de personal general" que sufre la Policía, "sino al cambio de modelo hacia la descentralización en los distritos en la ciudad de Sevilla", así como a la implantación de un nuevo sistema de turnos que afectaba a la organización interna del trabajo. El comisario hablaba de que no podía tener "indicativos en servicio móvil", decía que "apenas" salían de servicio dos vehículos, los del jefe del grupo y el subinspector, mientras "el resto de personal se ocupa de puntos fijos y hospitales".

Y añadía que esta situación de los radiopatrullas en Sevilla es "absolutamente singular en España" y comparaba a la ciudad con otras como Valencia, Málaga o Zaragoza, en la que había un mínimo de veinte coches patrullando por distrito. A su entender, eran necesarios más de cien agentes en su unidad para poder prestar un servicio adecuado.

Pese a que esos informes le terminaron costando el puesto, el tiempo terminó por darle la razón a Francisco Vidal. En varias ocasiones, especialmente durante los fines de semana, del otoño de 2016, la Policía Nacional se quedó sin patrulleros en Sevilla y hubo que recurrir a los de los pueblos cercanos, como Dos Hermanas, Alcalá de Guadaíra, Camas o San Juan de Aznalfarache. El plan diseñado ahora por la comisaría provincial supone una recentralización de los efectivos y podrá nutrir la brigada con más del centenar de policías que entonces le hacían falta para poder prestar servicio con garantías.

No sólo fue el jefe de la Brigada de Seguridad Ciudadana quien dio la voz de alarma. La situación traspasó las puertas de la Jefatura Superior y era conocida de sobra en el Ministerio del Interior, antes incluso de la llegada de Juan Ignacio Zoido. La Inspección de Personal y Servicios de Seguridad, un departamento que depende de la Secretaría de Estado de Seguridad, hizo una visita a la Jefatura el 2 de febrero de 2016. Tras ello, emitió un informe en el que alertaba de que la Brigada de Seguridad Ciudadana había perdido el 34,4% de los efectivos con respecto al año 2011.

En ese mismo documento, los inspectores reflejaban la "complejidad organizativa" y la "sensación de falta de control" que había en la Jefatura de Sevilla. "La merma de efectivos de la Brigada de Seguridad Ciudadana se manifiesta con especial relevancia en la pérdida de capacidad operativa de la Sección de Atención al Ciudadano, que no dispone, en ocasiones, de recursos para la atención de los cometidos propios (radiopatrullas), y que además se ve afectada por la permanente obligación de derivarlos en refuerzo de otros cometidos (seguridad de las instalaciones, conducciones, custodias y protecciones)", decía el informe.

Casi dos años después de aquella inspección, la plantilla de Sevilla no se ha reforzado y ha continuado perdiendo agentes. Las carencias se han agravado el pasado otoño con el envío de más de 250 policías destinados en Sevilla (aunque en otras unidades distintas a la brigada de Seguridad Ciudadana) a Cataluña.

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